FUTBOL Segunda División B
El atasco blanquinegro persiste
El Burgos CF empata ante el Compostela en otro mal encuentro en el que le volvió a faltar fútbol / Un gol de Sergio Cortés evitó la derrota local
José Fran, que entró en el segundo periodo, trata de irse de un rival durante el choque de ayer.-ISRAEL L. MURILLO
Árbitro: López Puerta (colegio madrileño). Mostró tarjeta amarilla a los locales Sergioesteban,Aitor Granados, Pérez, Sergio Cortes y José Fran, así como a los visitantes Mon y RubénSánchez.
Goles: 0-1, min. 22: Sergio Sánchez. 1-1, min. 80: Sergio Cortés.Burgos CF (1): Toni,Sergio Esteban, Aitor Granados, Pérez, Quesada,Zarandona,SergioCortés, Prosi (Andrés, min. 92),Ander Vitoria (Pepe Delgado, min. 86),Adrián y Luis Ángel.
SD Compostela (1): Pato, Jesús Varela (Josu, min. 59), Jimmy,Sergio Sánchez, Catu, Marcos Rodríguez, Goti, Mon (Fondevilla, min. 69),Chiño (Orbegozo, min. 77), Joaquín y RubénSánchez. El Burgos CF tampoco pudo con el Compostela, que llegaba a El Plantío con el agua al cuello y último en la clasificación. Los blanquinegros encadenaron su cuarto encuentro sin ganar y volvieron a ofrecer una pobre imagen delante de su afición. El equipo tampoco carburó, estuvo falto de ideas, precipitado y superado en varias fases del partido por un oponente que demostró tener las ideas más claras.
El conjunto de Ángel Viadero volvió a ser demasiado previsible, careció de profundidad, y lo que es peor, de fútbol. El Compostela le ganó en una parcela como el orden y el posicionamiento y solo la buena actuación de sus dos centrales, Quesada y Pérez, así como del guardameta Toni, mantuvo a los burgalesistas en el encuentro cuando peor lo pasaban.
El arreón final sirvió para maquillar otro mal partido. El gol de Sergio Cortés, el único en los últimos cuatro encuentros espoleó a los de casa e instaló los nervios y la inseguridad en el bando contrario.El Burgos acabó apretando, aunque asustó poco.
A la fiesta se unió un trío arbitral que puso su granito de arena para que el equipo de casa se desquiciara. No provocó el mal partido del equipo burgalés, aunque fue una traba más a lo largo de los 90 minutos. El equipo no acaba de arrancar y después de hacer un buen partido ante el Lealtad la pasada semana, donde solo le faltó el gol, volvió a mostrar su versión más básica para desesperación de una grada que ya comienza a protestar y a pedir explicaciones.
La lectura positiva del choque de ayer es que el Burgos volvió a marcar y que por primera vez en la campaña puntuó en un encuentro que comenzó perdiendo. Como suele suceder en estos casos se echó de menos a los que no estaban, jugadores de un perfil como Jonathan Valle o Fito Miranda que pueden suponer una vía de escape en partidos espesos como el de ayer. Quizás por este motivo a Viadero le costó reaccionar para que el guión cambiara. Solo los calambres de Prosi provocaron que realizara los tres cambios. Lo cierto es que su margen de maniobra para realizar sustituciones ofensivas estaba limitado.
Al final, el equipo salvó un punto y dio la sensación de haber podido hacer algo más si hubiera encarado el encuentro como los últimos diez minutos. Por momentos dio la sensación de ser una escuadra sin alma, a la que le faltó empuje en varias fases del partido y estuvo atenazada hasta que no llegó el empate. Al Burgos le cuesta crear cuando tiene enfrente un conjunto bien posicionado, más cuando sus bandas no acaban de funcionar y su hombre gol, Ander Vitoria, toca escasos balones a lo largo de un encuentro.
Los blanquinegros son ahora decimoterceros y están a la misma distancia del descenso que de la cuarta plaza. En El Plantío sigue quedando una porción de optimismo que invita a mirar hacia arriba, aunque ya hay parte del entorno que ha comenzado a girar la vista hacia el retrovisor. El próximo rival será el Racing de Ferrol, líder en solitario que sólo ha perdido encuentro en 9 jornadas.
Desde el principio se pudo observar que el Burgos no era el de las mejores tardes. Los visitantes saltaron al terreno de juego más intensos y muy buen puesto. Se hizo con el dominio del balón liderado por Marcos Rodríguez, el catalizador de todo el juego gallego y Rubén Sánchez, que superó una y otra vez a Aitor Granados.
La primera aproximación santiaguesa llegó en el 7, mientras que el Burgos contestó en el 9 en una saque de esquina que remató desviado Pérez. Rubén Sánchez provocó una buena intervención de Toni al cuarto de ahora de partido y 7 minutos después llegó el jarro de agua fría en una estrategia. Sergio Sánchez, libre de marca, envió a la red una falta lateral.
El choque se complicaba no solo por el marcador en contra, sino por lo que ofrecía el Burgos sobre el césped. El balón parado era la única opción ofensiva de los de casa y a la media hora de juego Quesada marcó después de un par de rechaces en el área, aunque el gol no tuvo validez por supuesto fuera de juego. Los minutos pasaban sin protagonismo de ninguna de las dos áreas, aunque era el Compostela el que daba mayor sensación de peligro.
Se llegó al descanso y era obvio que algo debía cambiar en el segundo periodo para que el Burgos pudiera lograr un resultado positivo.Su rival marcaba el ritmo del partido y lo controlaba a su antojo.
Poco cambió en la reanudación:El balón seguía siendo de los visitantes, que cada vez estaban más cómodos y cada vez que el Burgos lograba de forma esporádica hilvanar alguna jugada el asistente levantaba la bandera, como le ocurrió a SergioCortés y Zarandona en el 69 y 71, respectivamente.
Cuando el 0-1 parecía inamovible y el Compostela ya saboreaba la victoria, llegó una buena combinación burgalesa -la mejor del partido- para que Cortés empatara el choque.
El empate tuvo una reacción inmediata sobre el encuentro. El cuadro gallego comenzó a dudar.Esa claridad que había transmitido durante los minutos anteriores se difuminó, mientras que el gol dio chispa a los de casa.
Una buena llegada de Sergio Cortés por banda derecha estuvo cerca de ser rematada por Ander Vitoria y poco después en un saque de esquina el peligro también merodeó la meta de Pato.
Sin embargo, quedaba un susto por pasar y en el 86 Joaquín asistió con el pecho a Goti, quien con todo a favor en el interior del área, mandó el balón por encima del larguero de Toni.
A un envalentonado Burgos CF le quedaba aún una oportunidad, que a nadie le extrañó que llegara a balón parado. En el añadido, Prosi colgó una falta lejana y Quesada, solo, no acertó con el remate.