BALONCESTO / LEB Oro

La noche de la liberación

El San Pablo Inmobiliaria supera al Melilla en un intenso partido / Los locales ofrecieron su mejor juego en el tercer cuarto y supieron sufrir

Maresch fuerza la penetración ante Hernández Sonseca, ayer.-ISRAEL L. MURILLO

Burgos

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SAN PABLO INMOBILIARIA  85

MELILLA BALONCESTO  81San Pablo Inmobiliaria: Peciukevicius (17), Maresch (20), Sinica (6), Fornas (2), Toncinic (17) -quinteto inicial- Poscic (2), Huertas (-), Vilanova (2), Vega (11), Martínez (8).Melilla Baloncesto: Franch (1), Zengotitabengoa (3), Pablo Almazán (19), Edwards (7), Hernández Sonseca (12) -quinteto inicial- Larraona (3), Gatell (5), Manzano (16), Suka-Umu (15).

Árbitros: Carpallo y Hurtado.Eliminados: El visitante Franch (min. 35).Parciales: 13-18; 36-40 (descanso); 64-55 y 85-81 (final). BURGOS

Justo en el momento en el que la duda parecía acomodarse en el interior del San Pablo Inmobiliaria, el equipo burgalés mostró alma y ofreció dosis de su mejor baloncesto para lograr algo más que una victoria de mérito ante uno de los favoritos, el Melilla.El conjunto local supo manejarse en el filo de la navaja en una primera parte muy exigente desde el punto de vista psicológico. Después se soltó en el tercer cuarto y sufrió al límite cuando el partido parecía resuelto con el 78-70 a 1:30 del final. Los de Casadevall aún cometen errores muy graves, pero se salieron con la suya en una noche que debe servir de liberación.Y eso que el Melilla Baloncesto asumió su condición de grande en el inicio. Le vino muy bien al conjunto de casa la aparición en escena de Peciukevicius y la presencia de Toncinic bajo los aros para contrarrestar el acierto exterior del rival.El lituano fue más agresivo ante el aro y permitió al San Pablo Inmobiliaria ganar revoluciones. Y es que los burgaleses deben mostrar una versión súper en las dos zonas para tener la ansiada continuidad. El esfuerzo es generoso, pero el bloque de El Plantío todavía ofrece lagunas de concentración y de coordinación de movimientos.Melilla jugó a lo suyo, como si supiera que a la larga tenía las de ganar. El decano se limitó a seguir el planteamiento, consciente de sus puntos fuertes y de la importancia de aprovechar los errores no forzados del rival.La presencia de Hernández Sonseca liberaba a los exteriores norteafricanos, quienes se mostraron letales. Demasiado castigo para un San Pablo Inmobiliaria que se asomó en varias ocasiones al precipicio, pero tuvo la capacidad de reconducir a tiempo la situación.La igualdad inicial (13-13) dio paso a las primeras ventajas importantes de los de Alcoba. Con muy poco el Melilla salía con puntos de cada incursión en la zona burgalesa. Tras el primer aviso (13-18) los ayer blancos se estiraron hasta el 17-24.Había riesgo de ruptura, pero el San Pablo Inmobiliaria supo agarrarse a la pista con la segunda unidad. Vega, más o menos acertado, se echó el equipo a sus espaldas en los peores momentos y los de Casadevall encontraron el premio a su constancia cuando más lo necesitaba. El 24-33 ahogaba a los castellanos, empeñados en remar en el tramo final de la primera parte ayudados por su buen hacer en retaguardia.

La defensa, ese debe ser el principal arma del San Pablo Inmobiliaria. Puede que no tenga grandes especialistas, pero el esfuerzo colectivo debe ser máximo. Y ayer encontró el premio. Alcanzó el intermedio con una desventaja asumible (36-40) para lanzarse después en un apoteósico tercer cuarto.Defender y correr, defender y correr. Baloncesto sencillo y, a la vez, tan complicado de plasmar. Más difícil aún es adornarlo con acierto. Por un momento, los locales fueron un torbellino. Las manos rápidas y la presión sobre la línea de pase cegaron a un Melilla que sobrevivió a base de un bombardeo terrible desde el triple. Los visitantes solo sumaban de tres en tres, argumento suficiente para mantenerse a flote desde que los de casa se pusieran por delante con el 46-44 liderados por Toncinic y Peciukevicius.Era su momento y debía estirarlo. La diferencia se asentó en un espléndido final de cuarto y las penetraciones de Maresch culminaron la faena. Sin embargo, el 64-55 no era definitivo con diez minutos por delante. El decano, huérfano de su base titular por faltas, recuperó el aliento con dos aciertos de Manzano desde el arco y el atasco en estático volvió a frenar a los de casa.El desenlace no fue fluido, pero sí intenso. Aguantaron los locales como pudieron. Los tiros libres, una agonía durante el partido, fueron el mejor aliado en el tramo final junto con dos triples clave de Maresch y Peciukevicius. El 78-70 parecía definitivo a 1:30, pero los errores propios y un arbitraje de locos dieron vida al partido hasta el final.

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