Fútbol / Tercera
El Bupolsa recobra el pulso
Un tanto de Mario permite recuperar la sonrisa al Atrio, que volcó el choque en el área de la Cebrereña en la reanudación
Cristian trata de superar en carrera a un defensor de la Ceberereña en el duelo de ayer en Pallafría-I. L. Murillo
Necesitaba imperiosamente cambiar el rumbo de los acontecimientos. Y el Atrio Bupolsa volvió a esbozar una sonrisa casi mes y medio después. El combinado blanquinegro recuperó el crédito con una victoria, por la mínima y muy trabajada, frente a la Cebrereña. Un tanto de Mario en el ecuador del segundo acto dejó los ansiados tres puntos en el casillero local para culminar el acoso y derribo que los burgaleses habían puesto a la meta abulense desde el primer minuto de la reanudación.
Los de Manu Cabezas no podían dejar escapar la oportunidad frente a un rival que baja notablemente su rendimiento lejos de su feudo. Bien empezaron las cosas para los intereses burgaleses frente a un rival que cedía mucho terreno y buscaba su oportunidad al contragolpe, pues los primeros cinco minutos fueron de dominio absoluto de la situación de los blanquinegros.
Pero muy pronto comenzó a torcerse la tarde con la lesión de Jaime, que sufrió una recaída de las molestias que le habían mantenido en el dique seco las últimas semanas. Ahí surgieron las dudas en las filas locales, situación que aprovechó la Cebrereña para dar un paso adelante y equilibrar el duelo en la zona ancha.
La primera ocasión del choque correspondió a los visitantes. Álex despejó mal un balón que cayó a los pies de Juli, cuyo disparo de rosca no encontró los tres palos. Inmediata fue la respuesta local con un derechazo de Guti desde el vértice del área grande que se marchó ligeramente desviado.
Y acto seguido, con el partido sin dueño, Saúl cabeceó una falta botada por Bruju con el mismo destino. Los abulenses se fueron creciendo y gozaron de tres ocasiones en un abrir y cerrar de ojos. Terleira, en el 17, recogió un balón suelto en el área, pero Álex le ganó la partida en la salida y paró el balón con el cuerpo. Después lo intentó Piru en acción personal por el centro que concluyó con un disparo potente desde la frontal que salió por encima del marco. Y luego un centro de Súper sobre Terleira por encima de la zaga local obligó a intervenir de nuevo a Álex para abortar el peligro.
El balón circulaba sin dueño de área a área. El colegiado anuló a un tanto a Bruju por considerar que el centro que el centro de Cristian desde la derecha había rebasado la línea de fondo. Y poco después Bruju probó a Juan con un disparo con la derecha que atajó el meta visitante junto a la base del poste.
Todavía tuvo tiempo el cuadro visitante de meter el miedo en el cuerpo al Atrio Bupolsa en el 35 en un buen servicio de Súper desde la derecha que no acertó a despejar Pablo. El esférico lo recogió Terleira, quien en posición inmejorable golpeó por encima del larguero.
El choque experimentó un giro radical tras el paso por los vestuarios. El cuadro burgalés saltó mucho más ambicioso al terreno de juego y volcó completamente desde la salida el duelo en el campo de la Cebrereña. De hecho, el duelo se convirtió en un auténtico monólogo local, aunque los blanquinegros tenían la pólvora mojada.
Bruju desató las hostilidades en el 49 con un disparo que detuvo Juan. Acto seguido, en una buena triangulación por la izquierda, Picón pecó de inocente ante el meta visitante. Luego Saúl cabeceó picado un saque de esquina que detuvo Juan. Al festival ofensivo se sumaron de inmediato Pablo, quien llegando por su banda no supo definir tras un centro de Cosín; y Cachorro, de cabeza a la salida de un saque de esquina.
Y también Cristian, quien en boca de gol en un barullo tras un córner, se encontró un balón muerto que detuvo in extremis Juan. El meta visitante también envió a saque de esquina un zapatazo bien dirigido de Guti.
Tras dos córners consecutivos muy cerrados botados por Bruju llegó el tanto de la victoria cuando Mario recogió un balón rechazado por la zaga local para conectar un zurdazo cruzado que superó al cancerbero abulense.
Se había conseguido lo más difícil, pero hasta el final del duelo tocó a los burgaleses defenderse ante el empuje de la Cebrereña.