Fútbol / Segunda

Empate a nada en Palamós

El Mirandés firma tablas en su visita a un conservador Llagostera / Los de Terrazas apenas pisaron el área catalana en una contienda con dos rivales sin mordiente

Provencio, que entró al campo en la segunda mitad, disputa un balón con el jugador del Llagostera Juanito-LFP.es

Burgos

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El Mirandés firmó un empate sin goles en feudo del Llagostera en un partido muy cerrado, pero sin brusquedades, en el que ambos equipos apenas sí dispararon entre los tres palos.

Ninguno de los dos conjuntos quiso tomar riesgos en los primeros compases del partido. Ambos venían de jugar sus respectivos duelos coperos y quizás por ello en estos minutos la pelota voló de un campo a otro sin pausa alguna en el centro del campo, donde sólo se pudo disfrutar de la pelea por los balones divididos.

El primer acercamiento al área llegó en el minuto 6, cuando el local Samu disparó desde el costado izquierdo con una buena rosca que sin embargo Raúl Fernández detuvo bien con una rápida salida por alto. Llegado el minuto 10 el equipo de Carlos Terrazas, que había repetido el once inicial que perdió ante el Oviedo, comenzó a controlar más la pelota en medio campo y por primera vez se pudieron ver jugadas enlazadas en esa parcela.

El partido no lo controlaba nadie, pero el equipo visitante proponía algo diferente a un Llagostera muy conservador en el que sólo arriesgaba un tanto el ex mirandesista Ríos.

Seguían sin verse disparos a puerta y poco antes del 20 el marfileño Lago Júnior realizaba una bonita acción personal en la que le faltó un buen pase final. Cinco más tarde Galán daba una patada al aire en un intento de despeje en el área y la pelota rebotó claramente en su brazo, pero el colegiado, dada la involuntariedad de la acción, no vio nada punible.

Poco antes de la media hora se vio el primer remate a palos, un cabezazo blando y centrado de Sangalli a centro desde la izquierda de Kijera. Nada sucedía fuera del guión. El Llagostera ni se inmutaba e invariablemente seguía jugando de forma directa desde cualquier zona del tapete, ya sea a la contra o en estático, pero con nulos resultados, pues su primer disparo a puerta llegó en el minuto 40 y no resultó peligroso pese a que Raúl Fernández no lo atajó a la primera. De hecho, tuvo mucho más peligro una colada de Querol desde la derecha dos minutos más tarde que nadie de los suyos supo siquiera tocarla.

En la salida a campo tras el paso por los vestuarios el choque siguió parecido a lo visto con anterioridad, aunque se vio un Llagostera más pausado y con mayor compromiso con la pelota. Así, antes de cumplirse el minuto 5 una jugada colectiva muy elaborada fue finalizada a la media vuelta por Benja con un chut demasiado alto pero desde buena posición.

El encuentro continuaba siendo muy igualado, más ahora que los locales combinaban mejor y tenían por más tiempo el cuero, pero a ambos se les apagaban las luces al llegar a las inmediaciones de las áreas y no se veían acciones de verdadero peligro de gol.

Llegado este punto Carlos Terrazas se ganó el premio a la ambición y movió su banquillo rápidamente introduciendo a los tres efectivos de refresco posibles antes del minuto 20 para darle mayor verticalidad a los suyos. Oriol Alsina estuvo más comedido y sólo efectuó un cambio, fiándolo todo a los que había sacado de inicio, que lo cierto es que no pasaban apuros ante un rival tan poderoso en ataque como el Mirandés.

En medio de la monotonía y tras el segundo cambio local se vio una jugada peligrosa y polémica, una colada local por banda derecha con centro endiablado al palo largo que remató Samu en escorzo tocando la pelota finalmente en la mano de Ernesto Galán y saliendo a córner.

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La grada rugió pero el colegiado tampoco señaló nada en esta ocasión. El Llagostera se lo creía más ahora y apretó fuerte en el tramo final en busca de los tres puntos, pero no volvió a generar ninguna oportunidad más de peligro. Por su parte, el Mirandés siguió estando espeso en ataque y en la única acción que encontró claridad con una jugada colectiva muy buena, a dos de la conclusión, Abdón Prats no supo reprimir los nervios y pese a tener en su campo de visión al último defensor se adelantó a la línea de fuera de juego y su gol en área pequeña fue justamente anulado.