Fútbol / Segunda B

Bendito diciembre

El Burgos CF ha despedido el curso con tres victorias consecutivas, un hito nada habitual en la historia reciente del club en Segunda B / Es la segunda vez que se consigue desde 2007

Andrés cabecea un balón en un partido en El Plantío-Israel L. Murillo

Burgos

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Hay que echar la vista atrás para recordar un hito como el que ha regalado el Burgos CF a su parroquia en la despedida de 2015. Encadenar tres victorias consecutivas se ha convertido en misión poco menos que imposible en la historia reciente del club en la categoría de bronce.

Tanto que las veces que lo ha conseguido se pueden contar con los dedos de una mano. Y sobran. De hecho, desde finales de 2007 esta situación solo se ha producido en dos ocasiones: una el año pasado en noviembre, cuando de la mano de Fede se consiguió vencer a Luanco, Lealtad y Langreo. Y la última el pasado domingo, con un triunfo a domicilio en Gijón ante el Sporting B que daba continuidad a las victorias de semanas anteriores ante el Peña Sport y el Izarra.

La escuadra de Ángel Viadero ha superado una barrera psicológica que supone un espaldarazo moral para un equipo que inició el curso con objetivos muy ambiciosos. Ha cerrado el año como uno de los equipos más en forma de la competición (junto a Racing de Santander y Pontevedra, que será precisamente su próximo rival en el arranque de 2016, que también han sumado los últimos 9 puntos puestos en juego).

Aunque su salto en la general no ha sido muy notable (ha escalado tres puestos en la tabla), lo cierto es que sí que le ha permitido abrir brecha con los puestos de descenso -actualmente cifrada en 9 puntos con el play-out-.

Y buscará prolongar su buen momento anímico y estado de forma el próximo 3 de enero ante una de las grandes sensaciones de la temporada, el recién ascendido Pontevedra. Con ello podría igualar una racha no firmada desde el final de la campaña 2007.

Y es que las últimas andaduras del Burgos CF en Segunda B no han sido ni mucho menos exitosas.

Hasta que Fede rompió en 2014 el maleficio, el conjunto no había sumado tres victorias consecutivas en la última de sus temporadas para el recuerdo, la 2006-07, con Gonzalo Arconada en el banquillo. Aquel curso el Burgos CF completó una segunda vuelta de campeonato para enmarcar que le llevó a ocupar la segunda posición al término de la campaña regular. Luego se quedó a tan solo un tanto del ascenso a Segunda en el Sánchez Pizjuan frente al filial del Sevilla.

Los blanquinegros cerraron la Liga sumando 5 triunfos consecutivos, pero hasta en dos ocasiones anteriores fueron capaces de enlazar tres victorias (jornadas 28, 29 y 30; y 23, 24 y 25).

Las dos experiencias posteriores en la categoría no resultaron ni mucho tan positivas. En la 2007-08 el equipo nunca tuvo continuidad y cerró el curso con tan solo 9 victorias en su casillero y un doloroso descenso en la última jornada.

Catastrófica resultó la siguiente aventura en la categoría (campaña

2011-12), con Julio Bañuelos y Álvarez Tomé al frente del equipo. El equipo completó un año nefasto en el que solo fue capaz de sumar 7 triunfos, lo que le llevó a terminar la temporada como farolillo rojo.

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Mejor fue el regreso del Burgos CF a la Segunda B de la mano de Calderé en la 2013-14. Hasta en cuatro ocasiones estuvo el combinado blanquinegro a punto de encadenar tres triunfos, algo que finalmente se le resistió.