Fútbol / Segunda
Un CD Mirandés de seda y esparto
El conjunto rojillo sorprende al favorito Córdoba tras cuajar una gran primera parte / El sufrimiento acompañó a los burgaleses tras el 0-2
Ion Vélez busca el pase ante la presión del cordobés Nando, ayer-LFP.ES
CÓRDOBA CF 1
CD MIRANDÉS 2
Córdoba: Razak, Abel Moreno, Rafa Gálvez, Bijimine (López Silva, min. 78), Stankevicius, Nando (Raúl de Tomás, min. 69), Luso, Víctor Pérez, Fidel (Pedro Ríos, min. 55), Xisco y Florin.CD Mirandés: Raúl Fernández, Carlos Moreno, Álex Ortiz, Javier Cantero, Provencio, Eguaras (Sangalli, min. 61), Rúper (Lázaro, min. 73), Néstor Salinas, Lago Junior, Ion Vélez (Gaffoor, min. 78) y Álex García.Árbitro: Trujillo Suárez. Amonestó a los locales Bijimine, Stankevicius y Nando, así como a los visitantes Carlos Moreno, Javi Cantero y Álex Ortiz, expulsado éste por doble amarilla en el minuto 75. Goles: 0-1, min. 6: Néstor Salinas; 0-2, min. 53: Lago Junior, de penalti; 1-2, min. 56: Xisco.El CD Mirandés no pudo estrenar de mejor manera el año 2016. El conjunto de Carlos Terrazas sorprendió a domicilio a uno de los grandes favoritos al ascenso, el Córdoba, y lo hizo después de cuajar una primera parte primorosa. Los rojillos sacaron a relucir todo su repertorio hasta el descanso y aprovecharon un penalti en el arranque de la segunda mitad para ampliar la renta, aunque también tuvieron que sufrir hasta el último instante para amarrar tres puntos muy valiosos.La primera parte realizada en la mañana de ayer define al proyecto rojillo. El CD Mirandés llevó el control de la situación de principio a fin, desprendiendo confianza y seguridad en cada acción del juego. Fue un partido intenso, de ida y vuelta, que los visitantes siempre ataron en corto para provocar la desesperación de un Córdoba obligado a mantener el ritmo impuesto en la cabeza de la clasificación.Los de Terrazas lo bordaron con y sin balón, haciendo del juego posicional un muro infranqueable para su rival. La claridad de ideas impulsa a un bloque que sabe qué quiere y sabe cómo conseguirlo. Así, todo fluye, todo resulta más sencillo. Con estas premisas, llegan los objetivos. Ayer, el Mirandés solo necesitó 6 minutos para encontrar el premio deseado a su buen hacer. Fue en una bella maniobra junto a banda derecha protagonizada por Lago Junior y Néstor Salinas. Los atacantes se entendieron a la perfección y el ex del Bilbao Athletic ganó el espacio tras una pared para iniciar la cabalgada hacia la puerta verdiblanca. El ‘23’, ya dentro del área, sacó el disparo que significó el 0-1 tras desviar de forma involuntaria un jugador andaluz.El tanto ferroviario hizo mucho daño a un Córdoba que quiso con todas sus fuerzas. Sin embargo, no pudo. La asfixiante presión rojilla exigió a los de Oltra hilar muy fino con el balón. La precipitación y la ansiedad castigó a un cuadro local que compitió a remolque de los burgaleses. El Mirandés tenía el dominio de la situación y del territorio, ganó todos los uno contra uno y nunca renunció a sus opciones de ataque gracias a los bulliciosos Salinas y Álex García.Incapaz de enlazar entre líneas con Florin y Xisco, el Córdoba se limitó a buscar centros al área sin mucha convicción. El Mirandés siguió a lo suyo, reguló su esfuerzo y no dudó en replegarse cuando la situación lo requirió. Los locales necesitaban un punto de inflexión y creyeron haberlo encontrado en el minuto 38. Luso cabeceó a la red burgalesa una falta lateral, pero el centrocampista estaba en fuera de juego y el árbitro anuló una acción que resultaba vital para los verdiblancos.Los de Terrazas alcanzaron la orilla del descanso sin mayores sobresaltos, dispuestos a prepararse para la batalla de una segunda parte sin tregua. El Córdoba volvió al campo con nuevos bríos, pero fue el Mirandés el que golpeó de nuevo. Bijimine entró al trapo tras un recorte de Álex Ortiz y el árbitro decretó penalti por mano del defensa local. Lago Junior no perdonó desde los metros y situó un 0-2 que parecía definitivo a tenor del guión que seguía el partió hasta el momento.Sin embargo, con más de 35 minutos por delante, los de Oltra no habían dicho su última palabra. El Córdoba tuvo la capacidad de reacción necesaria para recortar distancias a renglón seguido del tanto rojillo y Xisco dio aire a los suyos al recoger un rechace dentro del área en el minuto 56.La situación ya no era tan cómoda para un CD Mirandés obligado a enfriar el juego y convertir el ímpetu verdiblanco en ansiedad. Los visitantes perdieron el balón y apenas tuvieron presencia en campo contrario. El partido cambió y se trataba de adaptarse a las circunstancias para guardar el precioso botín adquirido.El reloj alivió al conjunto de Anduva, exigido por un rival que merodeó constantemente su portería. Para colmo, Álex Ortiz vio su segunda tarjeta amarilla en el minuto 75, convirtiendo el tramo final del envite en un ejercicio de supervivencia. Terrazas dio entrada a Gaffoor para reconstruir sus líneas, aunque el Córdoba tuvo su mejor ocasión en el 80. Xisco cabeceó a bocajarro en el área pequeña, pero encontró la providencial intervención de un Raúl Fernández que necesitó la ayuda del travesaño para pasar el apuro.Los andaluces echaron el resto en pos del empate ante un Mirandés que asumió con naturalidad el sufrimiento que le esperaba hasta el final. Cada segundo consumido era un triunfo, hasta que, por fin, los de Anduva pudieron celebrar una victoria que mantiene intactas sus opciones de éxito en la zona noble de la tabla.