RUGBY / División de Honor B

Histórico, pero muy sufrido

El UBU debutará este curso en una fase de ascenso a División de Honor, aunque acusa el desgaste acumulado dentro y fuera del campo / El club suspira por volver a su ‘casa’ la próxima semana, aún sin grada

Jan Ferreira se recupera de un golpe en un partido reciente.-SANTI OTERO

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DIEGO ALMENDRES
Burgos

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A estas alturas, el Universidad de Burgos debería estar paladeando las mieles del éxito. No en vano, el equipo local está a un punto de distancia de sellar una temporada histórica que culminará con su estreno en una fase de ascenso a División de Honor. Sin embargo, el desgaste acumulado en un curso estresante pasa factura a un proyecto lastrado por el grave retraso de las obras del nuevo campo municipal.El Aparejadores RC cruza los dedos para que las últimas gestiones se agilicen y pueda disponer de ‘su’ instalación la próxima semana, antes del plazo de 15 días establecido inicialmente por la administración. Aunque el club hará uso de un espacio deportivo que aún deberá resolver el problema de la grada, solo el hecho de poner un pie en el verde artificial supondrá un éxito fundamental en esta fase del ejercicio.Y es que la falta de un lugar fijo donde entrenar ha provocado un grave perjuicio a la entidad en los últimos meses. El equipo de División de Honor B refleja desde hace varias jornadas la consecuencia de la pérdida de calidad en los entrenamientos, ya que las condiciones actuales de las pistas Purificación Santamarta hacen imposible su uso diario. De hecho, últimamente el recinto provisional solo se utiliza para los partidos del primer equipo y la Federación ya ha dado por perdido al filial el encuentro aplazado en su día frente al Palencia por falta de fechas.El proyecto contemplaba la entrega de la nueva dotación el pasado 1 de enero y, más de dos meses después, el club comienza a ver la luz al final del túnel sin saber todavía a qué atenerse en esta «pesadilla» sin fin. Y es que ese es el término acuñado por la directiva para definir una temporada que se complica por momentos, justo cuando debería convertirse en la gran fiesta del rugby burgalés.

«Seguimos a la espera del campo nuevo y no podemos tocar el anillo. Eso se traduce en malos entrenamientos, mal juego y derrotas», asume el presidente gualdinegro, Leví Moreno. Y es que aún escuece el grave tropiezo protagonizado el pasado domingo frente al colista VRAC B, equipo que aprovechó el parón de la máxima categoría para rearmar a un filial irreconocible.A pesar de este condicionante clave, el UBU hace autocrítica y la «falta de ritmo» mostrada por la pérdida de calidad en el trabajo diario provocó «errores» que facilitaron la derrota. «Sin continuidad es muy difícil. Llevamos cuatro o cinco partidos que sufrimos mucho en la touche, mientras que en una melé estamos muy bien y en la siguiente el rival nos arrastra», lamenta.El XV gualdinegro está en su peor momento de la temporada y la directiva reconoce que todo ésto afecta al «estado de ánimo» de un equipo que afronta otra final este sábado en el feudo del Durango. En principio, el UBU sellará esta jornada su presencia en la fase final (le falta un punto para conseguirlo), aunque cada victoria vale oro debido al sistema de competición diseñado para un play off en el que no habrá sorteo. La puntuación final de la Liga establecerá una clasificación general entre los ocho clasificados pertenecientes a los tres grupos y de ese ranking saldrán los cruces. Así, el mejor campeón se medirá al peor equipo en valoración y el resto del cuadro se fijará de forma correlativa.El UBU tenía perfilado su emparejamiento con el Liceo Francés de Madrid, un duelo interesante y beneficioso por el corto desplazamiento. Sin embargo, el equipo local corre ahora el riesgo de enfrentarse al Sant Cugat barcelonés o al propio Zarautz, una eliminatoria dura y sin atractivo especial debido a que el posible rival pertenece al mismo grupo que los castellanos.FERREIRA Y LÓPEZ, TOCADOS

Sea como fuere, los burgaleses se centran en preparar de la mejor manera su partido ante el Durango. De nuevo, el bloque de David Martín deberá adaptarse a la falta de una instalación fija en la que ejercitarse y a los problemas físicos. Jan Ferreira y Alberto López arrastran sendos golpes en la cabeza y está previsto que el zimbabuense descanse debido a la inflamación que presenta en su ojo izquierdo. Joel Soria y Andrés Caballero, quien forzó ante el VRAC en el tramo final a pesar de su esguince, volverán a un equipo pendiente de la maltrecha rodilla del pateador, Mikel Álvarez.

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