CICLISMO
El WorldTour, más allá del ciclismo
La Vuelta a Burgos aspira a ser parte de la nobleza, pero las dificultades serán muchas pese a que en lo deportivo está por encima de sus competidores
Imagen del pelotón de la Vuelta a Burgos en el inicio de una jornada que partió de la capital.-RICARDO ORDÓÑEZ
La UCI ampliará los días de competición del calendario WorldTour de cara a las dos próximas campañas, 2017 y 2018, por lo que llegarán nuevas carreras a la nobleza del ciclismo. La Vuelta a Burgos ha presentado su candidatura y de momento ya ha pasado el primer corte. La Diputación cree en su ronda y por este motivo se ha convertido en una de las aspirantes. Sin embargo, las complicaciones serán muchas para que alcanzar la ansiada meta.
Llegar a la máxima categoría no solo depende de la capacidad organizativa o del producto que se ofrezca tanto a los espectadores como a los ciclistas.En estos aspectos, la prueba local está en la cúspide y así lo corroboran los ciclistas y directores cada vez que se refieren a la competición castellana. En la Vuelta a Burgos tienen total confianza en su capacidad para organizar este tipo de pruebas y saben que cumplirán con todos y cada uno de los requisitos del cuaderno de campo. Sin embargo, en las altas esferas del mundo del pedal, el ciclismo, por paradójico que resulte, no es lo más importante.
Las palabras globalización y universalidad son muy frecuentes en cada uno de los discursos de los dirigentes de la UCI. El objetivo es extender las fronteras ciclistas, ampliar el mercado y que las carreras de primer nivel conquisten nuevos horizontes.
Ese es el primer problema al que se enfrenta la Vuelta a Burgos. La Vuelta a Alemania y la de Gran Bretaña optan al WorldTour.Estos países no cuentan con ninguna carrera de la máxima categoría y España tiene cuatro -Vuelta a España, Vuelta al País Vasco, Vuelta a Cataluña y Clásica San Sebastián-. La globalización perjudica en este caso a la prueba de casa.
Además, conviene recordar que Brian Cookson, presidente de la UCI, es británico, y que será la organización del Tour de Francia la que lleve a cabo la próxima competición germana.
La Diputación irá hasta el final, aunque a nadie se le escapa que la empresa es complicada, ya que la decisión tiene mucho de subjetiva.
Los requisitos imprescindibles para que una carrera forme parte del WorldTour es que cumpla con el cuaderno de campo, en el que están incluidos tasas, facturas, pagos y demás formalismos administrativos que cada una de las competiciones tiene que cumplir.
La próxima ronda burgalesa llegará del 2 al 8 de agosto y en la carrera habrá varios inspectores que valorarán diferentes aspectos de la prueba, como el trato a los ciclistas, los recorridos, la seguridad en ruta... Es una faceta que la Vuelta a Burgos tiene también perfectamente controlada y en la que el listón lo mantiene muy alto, incluso por encima de algunas de las carreras de máxima categoría que se disputan a lo largo de la temporada.
Cuando acabe el curso, allá por el mes de octubre, los máximos responsables del ciclismo mundial tomarán una decisión. Las carreras elegidas estarán dentro del WorldTour en 2017 y formarán parte del calendario en el que en estos momentos hay 27 pruebas.
La carrera de casa tiene los deberes hechos desde hace años. Fue la primera que utilizó el transponder -antes incluso que la Vuelta a España- para agilizar las clasificaciones, es de las pocas pruebas que tiene un completo libro de seguridad en ruta y fue también pionera en utilizar un sistema que va por delante de carrera limpiando la carretera de objetos metálicos. Posteriormente la Vuelta a España lo comenzó a utilizar.