Fútbol / Segunda B
La Arandina se atasca
Un solitario tanto de Campillo al borde del descanso deja sin premio a los ribereños en Pontevedra / Los de Javier Bermúdez dominaron por completo el segundo acto, pero sin profundidad
Los ribereños encajaron en Pasarón su segunda derrota consecutiva a domicilio-Diego Torrado
La Arandina encajó en Pontevedra su segunda derrota consecutiva a domicilio, pero mantiene un colchón de puntos importante con los equipos que luchan por mantener la categoría. Un solitario tanto de Campillo en la recta final de la primera parte privó al equipo de Javier Bermúdez de sacar nada positivo de Pasarón.
Los primeros minutos del partido fueron de claro color granate, pero cuando el equipo ribereño se sacudió los nervios que le atenazaron en esos primeros compases la decoración del encuentro varió por completo. En ese periodo de tiempo, no obstante, el Pontevedra dispuso de dos o tres ocasiones más o menos claras para adelantarse en el marcador.
A los de Luisito, sin embargo, les faltó precisión en los últimos metros, algo de lo que viene adoleciendo en los últimos tiempos después de un gran arranque de curso en el que le entraba casi todo.
El primer acercamiento de la Arandina sobre la portería de Edu llegó a los 10 minutos de juego. Mauri apuró hasta línea de fondo por la banda izquierda y colgó el balón al corazón del área, pero Javilillo no dirigió bien su remate de volea y lo mandó a las nubes.
Esa jugada hizo tomar precauciones al Pontevedra, que hasta ese momento sólo se había preocupado de atacar. Jandrín volvió a la carga poco después tras una asistencia de Bello, pero su chut tampoco acertó en la diana. Monopolizaba a esas alturas el Pontevedra la posesión del balón, pero no daba la sensación de sufrir la Arandina, que cada vez que salía a la contra llevaba peligro.
Jandrín también fue el protagonista de la siguiente ocasión del Pontevedra. El medio trajo por el camino de la amargura a la zaga de la Arandina durante toda la primera parte. Con un disparo desde el balcón del área acarició el gol, pero tampoco acertó a darle la dirección idónea.
La Arandina, por su parte, lo intentaba con disparos desde muy lejos que apenas hacían cosquillas a Edu, el cancerbero local, que apenas tuvo trabajo a lo largo del primer acto.
Casi cuando se llegaba a la media hora Verdú taponó dos disparos claros a Carlos. Fue todo el bagaje ofensivo de la Arandina hasta el descanso.
Todo hacía indicar que se llegaría al tiempo de asueto con las tablas iniciales en el marcador, pero en el último suspiro lo evitó el Pontevedra gracias a una incorporación de Campillo al ataque. El central llegó como un tren de mercancías desde atrás para cabecear al fondo de la portería el enésimo centro de Jandrín desde su banda.
Tras el paso por vestuarios, la Arandina salió con otro aire. Bermúdez debió de leer la cartilla a los suyos en el vestuario, ya que el equipo se mostró mucho más incisivo a la hora de atacar. El equipo ribereño buscó el empate con todo y rozó el gol ya en el primer minuto de juego con un disparo de Carlos desde la frontal.
La Arandina llevó el peso del partido de manera clara durante toda la segunda parte, pero careció de profundidad. Se equivocó buscando balones largos y a balón parado tampoco brilló como en otras ocasiones.
Tras el descanso se vio poco juego en las áreas. Luisito veía que su equipo acusaba el esfuerzo realizado en la primera parte y reforzó su defensa dando entrada a un central por Hugo. Con cinco defensas el Pontevedra cerró todos los huecos y sacó de quicio a la Arandina, que por mucho que lo intentó no vio puerta.