Fútbol / Tercera
El Atrio se hace fuerte en San Amaro
Se lleva los tres puntos en el derbi ante el Mirandés B con un tanto de Cristian en un choque en el que tuvo más presencia ofensiva
Gonzalo tuvo en su cabeza una buena oportunidad para haber inaugurado el marcador-Santi Otero
ATRIO INMOBILIARIA BUPOLSA 1 - 0 CD MIRANDÉS B
Un tanto de Cristian dio la victoria al Atrio Inmobiliaria en el primer derbi provincial de la temporada. El combinado blanquinegro doblegó por la mínima al Mirandés B e hizo subir la segunda victoria a su casillero en otros tantos partidos jugados ante su afición en San Amaro.
Pese a su juventud y todavía falta de compenetración (la mayoría de jugadores son nuevos en la escuadra blanquinegra) el Bupolsa volvió a mostrar hechuras de equipo sólido y con mucho oficio. Su carácter competitivo terminó por darle el premio buscado en el último tercio de un partido en el que los anfitriones tuvieron mucha mayor presencia ofensiva. De hecho, la inmensa mayoría de las ocasiones de peligro llevaron el sello capitalino.
Pero tuvieron que sufrir hasta el final los de Pechu. De hecho Gato se erigió en salvador de los blanquinegros con una magnífica intervención en el tiempo de descuento que permitió a los suyos festejar el triunfo.
El Atrio dispuso sobre el tapete una defensa de circunstancias al no poder contar con ninguno de los tres centrales específicos de la plantilla. Y la apuesta salió a la perfección, pues la retaguardia local apenas pasó apuros a lo largo y ancho de los 90 minutos.
Fue el filial rojillo el primero que logró pisar el área rival con un disparo raso de Mikel desde la frontal que atajó sin problemas Gato. Pero fue un espejismo, pues muy pronto fueron los capitalinos capaces de llevar el partido donde más les convenía. Y sacando partido de la fortaleza física de sus centrocampistas comenzó a volcar el juego en el terreno de juego mirandesista.
David pudo adelantar al Atrio en el minuto 7 en un disparo a la media vuelta desde la frontal del área chica tras una buena maniobra. Pero Álex abortó el peligro sobre la raya de gol.
Tras un aviso del debutante Gonzalo desde la frontal el peligro en el área visitante llegó en una volea de Átomo desde el vértice del área grande que salvó el meta del Mirandés junto a la base del poste.
Los anfitriones hacían sufrir a la defensa visitante en las acciones a balón parado y en los centros laterales. Pero el marcador no se movía. La mejor ocasión del filial rojillo fue un disparo de Ricardo tras un balón rebotado. Pero Gato, muy atento, le ganó la partida en su salida para despejar el peligro.
La respuesta del Atrio, al borde del descanso fue un preciso servicio de Adri desde el costado izquierdo al segundo palo donde Guti, con todo a su favor, empalmó el esférico de volea sin encontrar los tres palos.
El técnico visitante movió ficha para intentar ganar en presencia ofensiva. Pero el panorama apenas varió. David Fernández buscaba las cosquillas a la zaga visitante por la banda izquierda. En una de ellas no vio el desmarque de Átomo, que llegaba solo por el otro costado, y su disparo lo atajó sin problemas Álex. Acto seguido Gonzalo cabeceó un saque de esquina botado por Marcos y el balón tuvo que ser despejado a córner en última instancia por el meta rojillo.
La presión del Bupolsa surtía efecto y el partido se jugaba en el campo del Mirandés, si bien no encontraba la claridad suficiente para perforar la portería de Álex en los disparos de Átomo y Guti.
El Mirandés fiaba todas sus opciones al contragolpe. Y en uno de ellos pudo sorprender en una cabalgada de Jonay por la derecha. Tras recortar a un defensor disparó con rosca desde la frontal. El balón salió ligeramente desviado.
No perdonó el Atrio en su siguiente acercamiento, una buena internada de coraje de Cristian por la izquierda. El lateral perdió el balón, pero lo recuperó de inmediato, encaró el área rival y se sacó un latigazo cruzado con la izquierda que se alojó en el fondo de las mallas.
Una vez por delante en el marcador los de Pechu defendieron la renta conseguida con uñas y dientes. El susto llegó en el descuento, en una fenomenal volea desde la frontal de Unai que Gato despejó con la yema de los dedos. El balón se estrelló en el poste y salió escupido al palo contrario sin atravesar la línea de gol.