FÚTBOL / Segunda B
Solo fue un espejismo
El Burgos vuelve a mostrar sus peores defectos, minimiza el efecto positivo de la primera victoria y frena su progresión con una merecida derrota / Los blanquinegros se adelantaron, pero el Valladolid B aprovechó su fragilidad defensiva
Prosi presiona a un jugador delValladolid B ante la mirada de Armiche en el partido disputado ayer.-EL MUNDO / EL DIARIO DE VALLADOLID
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BURGOS CF 2
Real Valladolid B: Dani Hernández, Corral (Óscar Arroyo, min. 59), Mario Robles, Calero, Rai, Manel Royo, Mayoral (Samanes, min. 76), Anuar, Iván Martín, Higinio, Dani Vega (Marí, min. 43).
Burgos CF: Aurreko, Andrés, Uxío Marcos (Montero, min. 46), Ramiro, Jorge García, Cusi, Armiche, Prosi (Germán Marijuán, min. 89), Diego Suárez (Fito Miranda, min. 75), Adrián Hernández y Jorge Fernández.
Árbitro: Rezola Etxeberria (comité vasco). Amonestó a los jugadores locales Iván Martín, Corral y Calero y a los visitantes Diego Suárez, Adrián, Jorge Fernández, Andrés y Fito Miranda.
Goles: 0-1, min. 16: Adrián; 1-1, min. 19: Mayoral; 2-1, min. 30: Iván Martín; 3-1, min. 35: Higinio; 3-2, min. 77: Óscar Arroyo, en propia puerta; 4-2, min. 91: Higinio.
VALLADOLID
Era el día de la confirmación y, sin embargo, el Burgos CF despierta hoy con esa sensación de angustia que advierte de la gravedad de la situación. El conjunto blanquinegro está ávido de estímulos positivos pero, sobre todo, necesita puntos de forma imperiosa. Por eso, la convincente victoria conseguida frente al Lealtad y la tendencia al alza descrita por el proyecto eran argumentos suficientes para soñar con una nueva alegría en la visita a Valladolid.
Un triunfo en los anexos de Zorrilla habría dado alas a un equipo que volvió a mostrar su peor cara el día más inoportuno. Y es que el bloque de Mandiola escenificó de nuevo esos errores tan groseros y característicos que le han condenado a ocupar la última posición de la tabla.
El ‘efecto Lealtad’ quedó reducido a cenizas en 20 minutos. Ese fue el tiempo que necesitó el Valladolid B para asestar tres golpes mortales a un Burgos CF que, paradójicamente, había brillado en el arranque de partido.
Nada más iniciarse el choque, Diego Suárez dispuso de una gran ocasión para adelantar a los blanquinegros, pero su vaselina no encontró puerta. Y, renglón seguido, el delantero gozó de otra oportunidad con un cabezazo que tampoco acertó con los tres palos.
Aunque el Valladolid B quiso hacerse con el mando del partido desde el pitido inicial, los visitantes transmitían cierta seguridad. Sin embargo, ya en esta fase inicial quedó patente los problemas del Burgos CF para controlar el juego aéreo de un Valladolid B que se topó con el larguero en su primera acción destacada.
Era necesario golpear cuanto antes y los de El Plantío lograron su objetivo en un buen servicio de Andrés culminado por Adrián con un certero testarazo. El 0-1 debía impulsar al Burgos, pero todos los planes quedaron en papel mojado en un abrir y cerrar de ojos.
Mandiola apostó por una defensa de cinco hombres, con Uxío incrustado entre Jorge García y Ramiro. Ni por esas el conjunto burgalés encontró el equilibrio que necesita en retaguardia si quiere escapar de la quema.
La falta de contundencia ya característica de los burgaleses facilitó la labor a un Valladolid que aprovechó cada regalo visitante. Tan solo tres minutos después del gol de Adrián los pucelanos igualaron la contienda en una acción que Ramiro no acabó de despejar.
El 1-1 fue el principio del fin de un Burgos CF que perdió la compostura. Los pupilos de Mandiola se limitaron a parchear los problemas en retaguardia y tuvieron que renunciar a sus opciones ofensivas.
El bloque de El Plantío se acordó de sus viejos fantasmas y las piernas comenzaron a temblar. En el segundo gol Uxío perdió la partida con su par y en el tercero fue Andrés quien no mostró la contundencia que sí protagonizó un Valladolid B agradecido por las facilidades encontradas.
Corría el minuto 35 y el Burgos estaba KO. Las buenas sensaciones del inicio, el subidón tras el 0-1... nada de eso importaba porque la suerte parecía echada. Los blanquinegros viajaron a Valladolid para reforzar sus pensamientos positivos y al descanso ya se habían desatado todos los temores.
Mandiola buscó soluciones en la caseta. La entrada de Montero por Uxío rompía la línea de cinco en defensa con la intención de dar un paso adelante que fue insuficiente. El recién ingresado protagonizó dos tímidos intentos de salida, pero el Valladolid B ni se inmutó.
El bloque blanquivioleta se limitó a esperar su momento para sentenciar el partido, si es que no estaba ya resuelto. La primera gran opción pucelana llegó a los diez de juego en otra acción en la que la zaga burgalesa quedó otra vez señalada. Iván Martín ganó la partida a Ramiro y, en esta ocasión, el balón tocó el larguero antes de perderse.
El Burgos seguía vivo, después de todo. Y quizá la historia pudo ser diferente si Álvaro Montero hubiera acertado en el minuto 62. El disparo del blanquinegro se topó con el poste y el ariete tampoco supo resolver en el rechace.
Por algo los blanquinegros son colistas. Entre otras cosas porque pagan muy caro sus errores y porque sus aciertos no siempre tienen la recompensa que merecen. Otro ejemplo se produjo en el minuto 67, cuando los visitantes marcaron el que hubiera sido su segundo gol. Sin embargo, el asistente levantó el banderín por fuera de juego de Adrián.
Curiosamente, los visitantes se metieron en partido en un golpe de suerte. Montero no acertó a rematar dentro del área y el balón acabó en gol impulsado por un defensa. A pesar de que quedaban 15 minutos, los de Mandiola fueron incapaces de generar peligro. Para colmo, un nuevo error con el tiempo cumplido puso la guinda negra a una tarde difícil.