BALONCESTO / LEB Oro
Una victoria para olvidar
Steinarsson premia a dos segundos del final a un errático y desconocido San Pablo Inmobiliaria
Adón frena a Edu Martínez en un lance del partido de ayer.-ISRAEL L. MURILLO
SAN PABLO INMOBILIARIA 69
MARÍN 67San Pablo Inmobiliaria: Steinarsson (4), López (11), Brine (2), Vega (19), Huskic (6) -quinteto inicial- Soluade (3), García (5), Barrera (12), Martínez (3), Gibson (4).
Marín Peixegalego: Cain (7), Múgica (9), Simeón (-), Miso (16), Derksen (17) -quinteto inicial- Kobre (12), Bauzá (2), Ferreiro (4), Adón (-), Homs (-).Árbitros: De Lucas y Muñoz.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 18-11, 31-32 (descanso); 57-49 y 69-67 (final).BURGOS
Fue un alivio que la victoria se quedara en casa. La de ayer fue una victoria para olvidar que encierra la misma importancia que las demás, aunque el regusto sea amargo porque el San Pablo Inmobiliaria estuvo lejos de su mejor nivel. Al menos, la canasta de Steinarrson a falta de dos segundos permitió disfrutar la emoción del momento y saborear un éxito sufrido de principio a fin.
De la misma manera que el San Pablo Inmobiliaria sufre en su versión como visitante, hasta ahora había mostrado su mejor cara en los partidos que disputa como local. Ayer, sin embargo, El Plantío contempló a un equipo errático y dubitativo.
Gran parte del éxito azul depende del acierto desde la línea de tres puntos. Es una fuente de alimentación vital y, aunque Epi empeña toda su energía en dotar a su equipo de más recursos, hasta el momento no ha dado con la tecla. El ataque estático fue un problema desde el arranque, situación incómoda agravada con la negación del aro ante los lanzamientos del equipo local.
Solo Javi Vega y Álex Barrera fueron regulares en el aspecto anotador, aunque también cayeron en la espiral de errores en la que encontraba inmerso el San Pablo Inmobiliaria. La lectura del ataque, la toma de decisiones... nada funcionó. Y ello llevó a la precipitación, a una mala selección de tiro y a bajos porcentajes en situaciones liberadas.
Al menos, el Marín también estaba negado desde la línea de tres puntos en el inicio. Huskic hizo un buen trabajo sobre Cain, pero la inspiración de Derksen en las penetraciones impulsó a un cuadro visitante que comenzó a sentirse cómodo sobre la pista (4-7). Ante esta situación, cualquier estímulo era bienvenido y Jorge García aportó algo de cordura al juego azul para asentar una ventaja reforzada con un triple de Javi Vega.
Después de un primer cuarto para olvidar los burgaleses mandaban por 18-11. Desde luego, era una noticia muy positiva a tenor de lo visto en pista. Sin embargo, los de El Plantío no habían tocado fondo. Mientras el Marín siguiera enemistado con el triple el problema estaría bajo control, pero antes o después los gallegos encontrarían el camino del aro. Y los temores se convirtieron en realidad.
Dos aciertos cosecutivos desde el arco confirmaron la tendencia negativa de un partido que comenzaba a ponerse peligroso. El San Pablo Inmobiliaria, totalmente bloqueado, fallaba canastas cantadas debajo del aro y solo faltaba que los árbitros se convirtieran en otro factor decisivo. En esas aparecieron Muñoz y De Lucas, quienes permitieron todo tipo de contactos al conjunto blanco. El Marín aprovechó una falta antideportiva para subirse a las barbas azules y, de paso, tomar ventaja en el marcador con el 27-29. Restaban dos minutos para el descanso y Epi no daba con la solución desde el banquillo. Tal y como estaba la noche, el 31-32 del descanso era un mal menor.
La noticia buena para el San Pablo Inmobiliaria es que cualquier mejoría pasaba por sus manos. De él dependía el golpe de timón en un tercer cuarto en el que los locales crecieron desde la defensa. Necesitaban un arreón y aplicaron un mayor dinamismo en su juego para ir a más. Y, por fin, el equipo de Epi encendió la luz tras el 39-40. Javi Vega tiró del carro y encontró a Huskic en una perfecta combinación entre grandes completada con el acierto de Álex Barrera. Al catalán se le caen los puntos de las manos y los de El Plantío agradecen sus irrupciones ofensivas.
Estas premisas, unidas al cambio de criterios de unos árbitros que ahora sí señalaban cada contacto en la zona visitante, impulsaron a los castellanos con un parcial de 13-0 que situaba 52-40. Era el momento de rematar la faena, pero el San Pablo Inmobiliaria no estaba ayer para grandes alardes. Al menos, los locales tuvieron la capacidad de asentar la ventaja tras el intento de reacción visitante.
Desde luego, el partido no había acabado. Asi lo demostró Kobre con el triple que situaba el 59-54 a 7 minutos del final. Y lo peor no había llegado. La rotación bajó el nivel del colectivo y los azules volvieron a complicarse la vida con el 62-60. De hecho, el San Pablo Inmobiliaria gestionó de la peor manera posible los instantes decisivos ante un Miso imparable. El Marín desperdició su doble oportunidad para ganar el partido y la fortuna sonrió a un equipo local aliviado por una canasta de Steinarsson con 1.9 segundos para el final. Y a pasar página.