BALONCESTO / LEB Oro
Tan extraña como importante
El San Pablo Inmobiliaria echa por tierra un gran arranque de partido, ofrece un buen nivel defensivo y aprovecha las técnicas acumuladas por el Peñas para sumar su quinta victoria consecutiva en una mala noche en el perímetro
Álex López busca línea de pase ante el jugador del Peñas Huesca Gantt, ayer.-C. PASCUAL / PEÑAS DE HUESCA
PEÑAS HUESCA 61
SAN PABLO INMOBILIARIA 68Magia Huesca: Motos (2), Lafuente (6), Fontet (8), Bulic (7), Gintvainis (19) -quinteto inicial- Gunjina (3), Pérez (-), Gantt (16).San Pablo Inmobiliaria: Soluade (4), Barrera (12), Vega (11), Martínez (11), Huskic (10) -quinteto inicial- Steinarsson (3), López (4), García (4), Brine (3), Gibson (6).Árbitros: Morales y González.Descalificado: El entrenador del Peñas, Sergio Jiménez.Parciales: 17-26; 35-33 (descanso); 42-49 y 61-68 (final).El San Pablo Inmobiliaria se ha acostumbrado a ganar sin necesidad de mostrar su mejor versión. Y eso es, sin duda, una virtud. Porque este proyecto construido para anotar y divertir es capaz de sacar adelante partidos espesos como el de ayer. Desconocido desde el perímetro con un 6/26 en el triple, al cuadro burgalés le bastó con un buen último cuarto de Huskic y las técnicas acumuladas por el rival para solventar la papeleta. Eso, y la defensa.
El peor equipo de la liga en el tiro de tres acertó anoche 12 veces desde más allá del 6.75. Abrigarse en la zona era un riesgo asumible, puesto que los azules cerraron otras vías de anotación y controlaron el rebote para mantener a raya al siempre incómodo Peñas.
Con el bocinazo que anunciaba el descanso los jugadores de ambos equipos tomaron el camino del vestuario, pero Epi permaneció unos segundos inmóvil. Pensativo. Buscando en su cabeza una explicación a lo ocurrido en el segundo cuarto.
El San Pablo Inmobiliaria mostró sus dos caras en los primeros 20 minutos. Parecía que el conjunto azul había dejado atrás sus ya famosas desconexiones, pero el rendimiento ofrecido en Huesca recordó por momentos a la pesadilla vivida en Palma.
Y es que el inicio de partido invitaba a pensar en positivo, ya que el bloque azul funcionó con armonía y fluidez. Disfrutó del equilibrio dentro-fuera necesario y llevó la iniciativa ante un Huesca agarrado con fuerza a la inspiración de Gintvainis. El base anotó los primeros 8 puntos de su equipo y frenó por un momento la tendencia positiva del rival. Sin embargo, el San Pablo Inmobiliaria estaba en la rampa de lanzamiento y, de mano de Edu Martínez, cogió vuelo (5-11).
Gantt tomó el relevo anotador en el bloque blanco, suficiente para evitar la escapada castellana. Con todo, el bloque de Epi daba por bueno el momentáneo 14-21 y disfrutaba de una fase cómoda en la que todos los jugadores veían aro con claridad. Así, una canasta de Gibson situó el 17-26, la guinda a una esperanzadora puesta en escena y el preludio de un segundo cuarto para olvidar.
De repente, la oscuridad. Si en 10 minutos los azules habían mostrado todo su arsenal ofensivo, bastante tuvieron con llegar al intermedio con un mínimo balance de daños. Una mala decisión en ataque, dos pérdidas evitables y los primeros fallos en los lanzamientos liberados forzaron la desconexión del equipo burgalés.
El San Pablo Inmobiliaria es uno de los equipos más coordinados de la LEB Oro. Todos suman cuando la racha es positiva y todos acumulan fallos cuando se apaga la luz. No hay medias tintas en un proyecto empeñado en solucionar este problema.
La fe del Peñas crecía a medida que los azules minimizaban sus prestaciones. Una afortunada canasta de Steinarsson contra tablero fue el único bagaje ofensivo en cinco minutos de un bloque visitante incapaz de frenar a la pareja Gintvainis-Gantt. Ni siquiera el pequeño chispazo de lucidez (30-33) arregló una situación complicada zanjada con un parcial de 5-0 que otorgaba la ventaja al rival en el intermedio.
El arranque del tercer cuarto no trajo nada nuevo para el San Pablo Inmobiliaria. Dos solitarias bandejas de Barrera adornaban un casillero escaso de puntos y el Huesca, sin grandes alardes, dispuso de su primera opción real con el 42-37.
A partir de entonces, el partido dio un vuelco. Un nuevo tiempo muerto de Epi dio el resultado esperado y el conjunto azul cambió la cara. Cinco puntos consecutivos de Javi Vega aportaron al grupo la calma esperada y en defensa las cosas funcionaban gracias al control del rebote.
Lo peor ya había pasado y una circunstancia ajena al desarrollo del encuentro jugó un papel importante. El técnico del Peñas tomó el camino del vestuario descalificado por una doble técnica y los aragoneses perdieron el norte por un momento. A pesar del mal partido de Huskic y del 5/21 acumulado entonces en el triple, los burgaleses aprovecharon el tramo final del tercer cuarto para acumular una ventaja que debía ser importante. Pero no fue la definitiva.
El mate de Vega que suponía el 42-49 (0-12 de parcial) quedó reducido a cenizas en el inicio del último cuarto. Lafuente se erigió en el protagonista inesperado con dos triples consecutivos que encendieron las alarmas en las filas azules.
Como ocurriera en otras jornadas del inicio de curso, los burgaleses parecen abocados a construir las victorias dos o tres veces en un mismo partido. El San Pablo Inmobiliaria había dejado con vida a su rival y con ocho minutos por delante todo podía ocurrir con el 50-49.
Era un carrusel de sensaciones y aquel que mostrara más serenidad se llevaría el triunfo. Jorge García apareció en escena para reconducir a los suyos, reforzados con cinco puntos consecutivos de un bienvenido Huskic. De nuevo, los burgaleses disfrutaban de una situación interesante para gobernar de una vez por todas el partido con ese 53-59.
Era el momento de sentenciar, sobre todo cuando a falta de tres minutos una nueva técnica sobre el Peñas Huesca permitió a los visitantes crecer hasta el 53-63 con una canasta de Barrera.
El parcial abierto era de 0-13 y solo un descalabro evitaría el éxito en el tramo final. Con todo, tal y como se dio el encuentro, lo mejor para el San Pablo Inmobiliaria es que llegara el final de un encuentro extraño pero productivo a fin de cuentas. Y es que ya son cinco las victorias consecutivas.