RUGBY / Fase de ascenso a División de Honor
Un aplauso en la derrota
El UBU Colina Clinic cede en el primer asalto ante La Vila, pero demuestra su capacidad y mantiene intactas las opciones de éxito
Snyman sufre el placaje de un contrario.-RAÚL OCHOA
UBU COLINA CLINIC 16
LA VILA 20
UBU Colina Clinic: Valverde (López, min. 55), Fuente, Caballero, Wagenaar, Cabrera (Carrasco, min. 60), Snyman, Aristemuño, Ascroft-Leigh, Rocamán, Bianco, González, Martín, Sauls, Domínguez y Storm.
CR La Vila: Ponce (Viotti, min. 66), Lacoste, Pérez, Paco Martínez, Morales (Peruyero, min. 66), Vinaches, Carrión, Pajaujis, Lamboglia, Carrión (Surman, min. 74), Jara, Gutiérrez, Pérez, Luciano Martínez, Fernández. Árbitro: David Castro. Tarjetas amarillas: No hubo. Tarjetas rojas: No hubo. Tanteo: 3-0, min. 5: golpe de castigo de Bianco; 3-3, min. 16: golpe de castigo de Jara; 8-3, min. 20: ensayo de Sauls; 8-10, min. 22: ensayo de Carrión que transforma Jara; 13-10, min. 40: ensayo de Fuente; 13-13, min. 44: golpe de castigo de Jara; 13-20, min. 49: ensayo de Fernández que transforma Jara; 16-20, min. 67: golpe de castigo de Bianco. BURGOS
Pase lo que pase este domingo en el campo de El Pantano, el UBU Colina Clinic merece el aplauso y el reconocimiento a su trayectoria. Cierto es que los gualdinegros cedieron en el primer asalto de la final por el ascenso que le enfrenta a La Vila, pero salen reforzados de una derrota parcial decidida por pequeños detalles.
El león es fiero, no indomable. A pesar del traspié, los burgaleses abandonaron San Amaro conscientes de que tienen el rugby necesario para remontar el momentáneo 16-20 en un partido de vuelta que se presenta memorable.
El bloque de Marcelo Chorny se vació sobre el terreno de juego. No se dejó nada dentro y su esfuerzo mereció mejor suerte ante un rival maduro, sereno y afortunado en los lances decisivos. Nada que objetar a un La Vila que aplicó todas las virtudes individuales y colectivas de un campeón. Es el favorito y ayer lo demostró. Sin embargo, tendrá que hacerlo una vez más para convencer al UBU Colina Clinic.
Maldicen los castellanos esas acciones de cara o cruz que le dieron la espalda, sobre todo en el pateo. Bianco, hombre irremplazable y fundamental a lo largo del curso, tuvo su peor día desde el tee en el momento más inoportuno. Gajes del oficio y caprichos de la diosa fortuna.
Sería injusto resumir el partido en dos patadas que golpearon en el palo. Sin embargo, este aspecto refleja la importancia de las pequeñas cosas en una final tan igualada. El intento de Bianco lo escupió el poste. Sin embargo, el golpe de castigo de Jara golpeó en el mismo punto antes de colarse en la ‘H’. Seis puntos que bailaron de casilla por milímetros y que pueden ser decisivos.
Y es que todo cuenta en una eliminatoria difícil para ambos equipos. El UBU Colina Clinic extrañó a Shane Imo, sobre todo para contener las oleadas en ruptura de un La Vila sobrio sin balón y punzante cada vez que salía de cueva.
Los visitantes demostraron que saben y pueden jugar a la mano. Pero no lo necesitan. Cada error burgalés en la transmisión se convertía en una acción de peligro a campo abierto que obligaba a la segunda cortina defensiva a multiplicarse para cerrar el agujero.
Así nacieron los dos ensayos del combinado levantino. Una lástima para un UBU Colina Clinic que ofreció una buena imagen apoyado en su delantera para plantarse en campo contrario.
No era un día idóneo para arriesgar. Se trataba de fijar y castigar con el objetivo de desgastar al rival. Una y otra vez. En ocasiones, los burgaleses no tuvieron la dosis de paciencia necesaria. En otras, el oval se negó a premiar a un XV local ahogado a un palmo de la línea de marca.
La Vila se llevó la recompensa, aunque los burgaleses asumieron el peso del juego durante gran parte del encuentro. Desde el inicio presionaron e intentaron rascar puntos de cada infracción blanquiazul. Bianco acertó con su primer pateo, pero falló los cuatro siguientes intentados hasta el descanso (dos golpes y dos transformaciones).
Una verdadera lástima para un UBU Colina Clinic cómodo sobre el campo, teniendo en cuenta las circunstancias. Tras un inicio un tanto dubitativo en la touche, los burgaleses gobernaron con firmeza en el line out y mostraron su poderío en la melé para lanzar un mensaje a su rival.
Precisamente, los posados locales llegaron gracias al empuje de su pack en sendas acciones similares. El XV de San Amaro aseguró un saque a cinco metros para formar un maul imparable para La Vila. Solo un par de fases después Sauls abría la puerta (8-3).
Sin embargo, otra de las grandes virtudes levantinas fue su capacidad de respuesta. La alegría duró un suspiro, lo que tardó Carrión en castigar una pérdida de balón de los locales.
Las cabalgadas individuales pusieron en aprietos al conjunto de Marcelo Chorny. A lo suyo, los burgaleses mantuvieron la fe para repetir con el tiempo cumplido la acción de touche a cinco metros. La plataforma posterior se encargó de llevar el 13-10 al descanso.
La Vila, armado de recursos, sorprendió con el arreón protagonizado en el inicio de la segunda parte. Fueron 10 minutos de acelerón, suficientes para igualar el partido desde el tee antes de tomar la delantera con otro detalle en velocidad.
El 13-20 obligó al UBU Colina Clinic a hacer balance de daños, mantener la compostura y recomponerse. Cualquier desconexión, por mínima que fuera, hubiera supuesto la eliminación. Lejos de caer en la desesperación, el bloque de Marcelo Chorny tuvo el arrojo necesario para embotellar a su poderoso rival en el último tercio de partido.
A base de empuje y fe los gualdinegros rozaron un objetivo esquivo. Al menos, Bianco sí acertó esta vez con los palos para acercar a los de casa (16-20).
Finalmente, La Vila se salió con la suya para llegar con ventaja al lance decisivo de la temporada. Los levantinos cuentan con todo a favor excepto una cosa: enfrente tendrán a un UBU Colina Clinic que no ha dicho su última palabra.