BALONCESTO
Una cuestión de galones
El San Pablo Burgos revalida el título regional ante un Valladolid bullicioso en el arranque / Los azules no necesitaron su mejor baloncesto en la despedida de El Plantío y cierran el calendario de preparación con buenas sensaciones
La plantilla del San Pablo Burgos posa con el trofeo conquistado ayer en El Plantío.-RAÚL OCHOA
SAN PABLO BURGOS 83
CARRAMIMBRE VALLADOLID 65San Pablo Burgos: Fisher (8), Vega (4), Gailius (8), Thompson (10), López (4) -quinteto inicial- Schreiner (8), Sedekerskis (5), Barrera (5), Saiz (14), Martínez (6), Dos Anjos (2), Huskic (9).
Carramimbre Valladolid: Gantt (7), Alvarado (4), Graham-Bell (5), De la Fuente (9), Kok (16) -quinteto inicial- Wade-Chatman (6), Reyes (2), Uta (6), Astilleros (6), Hopfgartner (4).Árbitros: Bultó, Martínez y Martínez Fernández.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 20-18; 44-34 (descanso); 63-49 y 83-65 (final).BURGOS
El San Pablo Burgos cumplió con su condición de equipo ACB y se impuso en la final de la Copa Castilla y León a un Valladolid batallador. Los azules, sin necesidad de mostrar su mejor versión, disfrutaron de una pequeña tregua antes del inicio de la gran batalla en la elite del baloncesto español. Palabras mayores para un equipo preparado para la difícil misión encomendada esta temporada.
El conjunto de Diego Epifanio ‘Epi’ cerró ayer un intenso calendario de preparación en el que ha ofrecido buenas sensaciones. El campeón regional revalidó su título, un éxito que deja un regusto especial en la particular despedida a El Plantío como escenario de los partidos de competición oficial. Todo salió bien en una tarde en la que el club presidido por Félix Sancho cumplió en su condición de anfitrión.
Tuvo que echarle paciencia el favorito. El Carramimbre Valladolid explicó con su juego por qué superó en semifinales al Palencia. Los blancos se apoyaron en los centímetros de Kok para minimizar la puesta en escena local. Tanto, que el holandés se adueñó de la pintura para mantener a los suyos en dinámica positiva.
Los azules, por su parte, bajaron revoluciones tras un buen inicio. El 11-6 dio paso a una serie de precipitaciones, errores y pérdidas de concentración aprovechadas por el rival para tomar la delantera (11-13). El San Pablo Burgos necesitaba chispa y la encontró con el acierto de Schreiner y el ímpetu de Sebas Saiz. El madrileño disfrutó bajo los aros y puso orden al final del primer cuarto (20-18).
El partido pedía a gritos un mayor ritmo. Así, los locales se distanciaron en el momento en el que pisaron el acelerador. Aunque fuera un poco. El físico burgalés se impuso ante un Valladolid que ya no encontraba situaciones cómodas de tiro. Paco García volvió a echar mano de Kok y el holandés frenó la sangría pucelana. Tras la nueva máxima azul (41-27) los visitantes encontraron mejores sensaciones en el arranque del tercer periodo.
El San Pablo Burgos bajó de nuevo el pistón y el Valladolid demostró que iba a aceptar cualquier facilidad para agarrarse al partido. El 49-41 exigía otro giro de tuerca y llegó el momento de un nuevo acelerón. La ventaja volvió a estabilizarse en los 14 (56-42) gracias, entre otras cosas, a un triple de Martínez marca de la casa (63-49).
Para entonces, la suerte del choque estaba echada. Quedaba un cuarto por delante, en el que los anfitriones afinaron su puntería con tres aciertos consecutivos desde el arco. La diferencia de disparó hasta los 19 (72-53) y el Valladolid evidenció su rendición. Para colmo, los blancos lidiaron con los problemas físicos de Graham-Bell, Reyes y Gantt.
Solo quedaba esperar el final del choque. El San Pablo Burgos superó la barrera de los 20 en el tramo final (80-59) para rubricar su victoria y disfrutar de un breve paréntesis antes de poner todos sus sentidos en la Liga ACB. Lo bueno empieza ya.