BALONCESTO / ACB

El San Pablo Burgos falla con el estoque

El cuadro azul cuaja un partido serio en Gran Canaria, pero cede en los últimos minutos tras el 80-78 / El equipo de Epi perdió el norte en el momento decisivo

Fisher fuerza el 2+1 ante Pasecniks para adelantar al San Pablo.-ACB PHOTO / M. HENRÍQUEZ

Burgos

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GRAN CANARIA 87

SAN PABLO 80

Gran Canaria: Eriksson (17), Balvin (13), Báez (8), Mekel (6), Paulí (9) -quinteto inicial- Oliver (2), Seeley (11), Pasecniks (12), Rabaseda (5), Fisher (4).San Pablo Burgos: Fisher (12), Jenkins (25), Gailius (3), Thompson (4), Huskic (11) -quinteto inicial- Barrera (15), Vega (-), Saiz (9), Martínez, López (1), Schreiner (-).

Árbitros: Conde, Aliaga y Zamorano.

Parciales: 22-16; 46-42 (descanso); 61-64 y 87-80 (final).DIEGO ALMENDRES

Le ocurrió contra el Real Madrid y también en la cancha del Valencia. Ayer, volvió a quedarse con la miel en los labios en su visita al potente Gran Canaria. Como en las ocasiones señaladas, lo tuvo en la mano y se le escapó de entre los dedos.

Esta vez, además, se quedó con el regusto amargo de haber dejado a medias una gran faena. No solo maldice el San Pablo Burgos el esfuerzo baldío protagonizado en partidos de tan alto nivel. Lo peor es la sensación de haber perdido en el camino oportunidades de sumar que ya no volverán. Y ésta era muy buena.

Desde luego, jugando a este nivel los azules alcanzarán el premio de la permanencia. Esa es una de las lecturas positivas del choque de ayer, en el que confirmaron su progresión. El San Pablo cada vez muestra más virtudes como colectivo y en Las Palmas opositó a la victoria hasta el minuto 37, con el momentáneo 80-78. Sin embargo, los visitantes claudicaron ante el ritmo impuesto por el conjunto amarillo en un último cuarto que se hizo largo. El bloque del Coliseum perdió el norte en el momento decisivo y la cuerda que le unía al partido se rompió.

De hecho, los castellanos entraron en el periodo decisivo con ventaja en el marcador. Ese 61-64 era oro puro y premiaba su buen hacer a lo largo de la mañana. Sin embargo, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos.

Como ya hiciera en los partidos frente al Murcia y el Bilbao Basket, Diego Epifanio ‘Epi’ rotó a su primera unidad al completo en esta fase decisiva del choque. Si en las ocasiones mencionadas el arriesgado movimiento salió bien, ayer el Gran Canaria aprovechó la situación para subirse a la ola buena.

La reacción definitiva del equipo insular llegó con Jenkins, Fisher, Gailius, Huskic y Thompson en el banquillo. Después fue imposible reconducir la situación ante un rival lanzado.

Hasta entonces, el San Pablo Burgos cuajó un partido serio. Durante muchos minutos, incluso, ofreció un gran baloncesto. La defensa fue consistente y el ataque se sintió cómodo a la carrera, completado por la inspiración de Barrera, Fisher y Jenkins.

El acierto del escolta americano desatascó al equipo burgalés en varios ataques, un recurso fundamental en el futuro. Pero el último en llegar no puede ganar los partidos en solitario.

Fisher aprovechó la inercia positiva adquirida en Bilbao y Barrera exprimió al máximo la oportunidad después de dos semanas arrinconado en el banquillo. En esta ocasión Edu Martínez fue el sacrificado -junto a un Sedekerskis asentado como última rotación exterior- y el catalán exhibió la confianza y el acierto que tanto necesitaba el San Pablo.

Sin embargo, la amenaza exterior en la segunda parte fue inexistente y por dentro Thompson vivió su jornada más incómoda en una intensa pelea con Eulis Báez. A pesar de todos estos condicionantes, el bloque de Epi hizo méritos para ganar.

Lo cierto es que cada detalle castigó a los burgaleses. Las pérdidas acumuladas tras un buen arranque (0-5) exigieron un sobresfuerzo a los visitantes. Tras un parcial de 12-0 los pupilos de Epi se asentaron en la pista, aunque la iniciativa siempre sonreía a los canarios gracias a su acierto en los lanzamientos liberados (20-14).

Los castellanos tuvieron la opción de romper el partido en el segundo cuarto, pero la diosa fortuna no estuvo de su lado. Mientras el San Pablo acumulaba fallos a un centímetro del aro, el Gran Canaria clavó hasta tres triples sobre la bocina para salir del atolladero. El derroche defensivo era el adecuado y el ataque funcionó, pero el marcador daba la espalda. Así, el 44-37 fue una amenaza minimizada al paso por los vestuarios (46-42).

Las defensas subieron el nivel y los azules se sobrepusieron a una nueva tanda de pérdidas para mandar sobre la cancha (53-52). Jenkins tiró del carro y Huskic, enorme de nuevo con balón, hizo el resto. Con todo, fue Fisher quien culminó la remontada para fijar el 57-59.

Los errores desde el tiro libre y dos malas decisiones impidieron a los burgaleses escaparse antes de afrontar un último periodo que cambió la ilusión en frustración. Reservada al completo la primera unidad, el San Pablo se atascó en ataque y el Gran Canaria se lanzó en la transición para abrir un agujero en el entramado burgalés.

Los amarillos anotaron con mucha facilidad cerca de canasta. Balvin y Pasecknis se encargaron de rematar la faena gobernando bajo los aros con tres mates consecutivos (72-71). El pick and roll era una tortura e, incluso, los insulares dominaron el rebote ofensivo para castigar aún más a los del Coliseum.

Con el 78-73 a 3:37 del final el San Pablo estaba al borde del precipicio. Un triple de Huskic alimentó la esperanza burgalesa, pero los problemas se multiplicaron. La defensa mostró su debilidad y el ataque, lleno de ansiedad, tiró por la borda las últimas opciones.

Jenkins apretó el marcador hasta el 80-78 a 2:52 del final, el último estertor de un San Pablo Burgos que no mereció acabar con las malas sensaciones del desenlance. Perdida la ocasión, solo queda pensar en el Fuenlabrada.

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