AUTOMOVILISMO
Gutiérrez, lista para tomar la salida
Tengo menos nervios que hace un año, pero la misma ilusión o más», asegura
Cristina Gutiérrez revisa los últimos detalles del coche, ayer, en Lima.-TWITTER / @CRIS_TORTU
BURGOS
La suerte está echada para una Cristina Gutiérrez que vive con calma las horas previas al inicio del Dakar 2018. La experiencia adquirida la pasada edición juega en favor de la piloto burgalesa, dispuesta a ponerse al volante de su Mitsubishi Montero.
«Después de un año de trabajo, por fin se acerca la hora de disfrutar de esta experiencia», valora la deportista local, preparada para superar el reto. «Este año estoy disfrutando más cada momento previo al inicio de la carrera porque es la segunda vez que lo vivo. Ya sé lo que toca cada día, desde el interminable viaje en avión hasta el emotivo podio de salida, pasando por la recogida del coche en el puerto y las verificaciones. Tengo menos nervios que hace un año, pero mantengo la misma ilusión o incluso más», apunta.
Gutiérrez llegó a Perú el pasado miércoles con la esperanza de ser una de las grandes protagonistas de la carrera. De momento, la burgalesa ya ha levantado una gran expectación y valora de forma positiva el trato recibido. «En Sudamérica todo el mundo se vuelca con la caravana del Dakar pero, personalmente, yo siento un cariño especial porque se nota que aquí no están acostumbrados a ver una chica piloto. Te saludan por todas partes y te desean suerte. El ambiente es increíble y no quiero ni imaginarme la locura que se vivirá el sábado -mañana- en la ceremonia de largada», afirma.
La burgalesa se plantea metas ambiciosas en su segunda participación consecutiva tras ser la primera española en finalizar el Dakar en la categoría de coches. «Nos gustaría luchar por la victoria en la categoría T1-S (vehículos derivados de serie). Por ganas e ilusión no quedará, eso seguro», explica.
El 4x4 preparado por ARC-Miracar dentro de la estructura de DKR Raid Service pasó el miércoles las obligadas verificaciones y ya está listo para la carrera. «El coche está intacto, precioso… No puedo ni mirarlo porque me entran unas ganas tremendas de ponerme al volante y empezar a dar gas», indica.