Fútbol / Segunda B
Más premio que fútbol
El Burgos CF recobra el pulso merced a un minuto de inspiración, pero luego se desdibuja y estuvo el resto del encuentro a merced del Izarra
Adrián Hernández se reencontró ayer con el gol en el choque ante el Izarra-Raúl G. Ochoa
BURGOS CF 2 - 0 CD IZARRA
El fútbol no es una ciencia exacta. Las carambolas del destino dejan sin efecto las ecuaciones de los más sesudos matemáticos. El Burgos CF recuperó ayer el pulso de la forma más insospechada. Se ha quedado en más de una ocasión compuesto y sin novia firmando más que destacadas actuaciones futbolísticas. Y ayer, que no tuvo su día, fue capaz de sumar los tres puntos en juego frente a un Izarra que sacó por momentos los colores a un equipo completamente desdibujado.
Solo un minuto de inspiración permitió a los de Alejandro Menéndez salir airosos de un envite para olvidar, sobre todo por lo visto en la segunda mitad. Y de nuevo con Mikel Saizar como salvador.
La múltiples ausencias, concentradas en posiciones muy específicas (el lateral derecho y los
extremos) obligaron al técnico asturiano a buscar soluciones de emergencia para solventar la papeleta. Optó por Eneko como ocupante del carril diestro -dejando su puesto habitual a Javi Cantero-. Y ante la ausencia de jugadores específicos de banda apostó por Cusi y Beobide como pivotes, con David Martín tirado a la derecha y Adrián Cruz como volante por el otro costado.
Se había conjurado el cuadro blanquinegro para lavar la mala imagen ofrecida el pasado fin de semana en Tafalla. Y no saltó mal al terreno de juego. Un centro tenso de Iker desde la derecha al que no llegó por centímetros Adrián Hernández en el punto de penalti desató las hostilidades.
Pero los navarros, obligados a puntuar para apurar al máximo sus opciones de permanencia, respondieron de inmediato con un centro de Bruno que cabeceó libre de marca en el área Yoel. Su testarazo picado obligó a Saizar a emplearse a fondo para despejar a córner.
El esférico cabalgaba sin dueño de área a área. En el minuto 5 Iker Hernández se encontró solo en el interior del área para recoger un servicio en profundidad que controló, se giró y probó una volea cruzada que no encontró los tres palos.
No había tregua en un comienzo trepidante. La réplica del Izarra llegó en un golpe franco botado por Eguaras que se perdió muy cerca del palo izquierdo de Saizar.
Era un choque extraño, en el que el Burgos no era capaz de hacerse con las riendas del encuentro en la zona ancha. Pero en el que muy pronto sacó tajada. En apenas un minuto dejó el envite encarrilado. Primero gracias a la inesperada colaboración del meta visitante, Julio, que en su intento de despeje de un saque de esquina botado por David Martín introdujo mansamente el esférico en su propia portería.
Nada más sacar de centro el Burgos CF recuperó el cuero, con el Izarra todavía lamiéndose las heridas, y llegó el segundo tanto blanquinegro en una rápida transición por el costado derecho.
David Martín se internó con velocidad y puso un servicio perfecto al centro del área, donde Adrián Hernández ganó la partida a su par para meter la puntera y empujar a placer el esférico al fondo de las mallas.
El choque se había puesto a pedir de boca para los intereses castellanos. De la forma más inesperada. Sin posesión, pero con mucha pegada. Pero a pesar de la ventaja en el tanteador las sensaciones que transmitía su retaguardia poco tenían que ver con las del arranque de la temporada. De hecho, los navarros maniobraban con relativa facilidad en el interior del área local.
Un pase atrás estuvo a punto de costar un disgusto al equipo en el 18, pero Saizar tuvo tiempo para reaccionar y salvar despejar un balón que ya se colaba en su portería. Con apuros metió la pierna para salvar el tanto.
El resultado era muy engañoso y la endeblez de la zaga blanquinegra generaba demasiadas incertidumbres en la grada. Solo la falta de claridad en los últimos metros de los navarros permitía a los locales capear el temporal.
El Burgos CF estaba muy incómodo sobre el césped. Su rival les estaba comiendo claramente la tostada en la zona de creación. Sin balón el cuadro de Alejandro Menéndez se descosía.
Y por si los problemas fueran pocos Adrián Cruz tuvo que abandonar el terreno de juego con molestias físicas en la espalda. Su puesto lo ocupó Manzano, que se situó como extremo derecho (cambiando a David Martín al otro costado).
Mientras, los visitantes seguían a lo suyo, voluntariosos pero bastantes imprecisos. En el 40 lo intentó Gorka con un disparo desde la frontal que tocó en la parte superior del travesaño.
Y no arrancó mejor la segunda mitad para los intereses blanquinegros. Gorka se zafó con demasiada facilidad de Borda y sirvió sobre Bruno, solo dentro del área. Pero con todo a su favor para controlar y encarar a Saizar, se precipitó y disparó de primeras a las nubes.
Las dudas en defensa lastraban también el juego ofensivo local. Y el equipo se mostraba incapaz de serenar el partido desde la posesión del esférico.
En esta tesitura el partido avanzaba sin que los espectadores pudieran llevarse nada a la boca. El tedio se apoderaba de las gradas en un choque insulso, con su equipo más preocupado en mantener el resultado que en buscar el área rival.
El público se impacientaba en vista del discreto rendimiento de los suyos. Y temía que un tanto del Izarra diera vida a los navarros. El cuadro de Estella pudo acortar distancias en el 61 en una acción de estrategia. Tras varios rechaces el balón cayó a los pies de Cabrera, que lo empalmó con potencia pero muy centrado. Saizar salvó al Burgos CF.
Y volvió a resultar providencial un minuto después tras un error de Julio Rico que permitió a Bruno plantarse en un mano a mano con el guipuzcoano, quien evitó un disgusto mayor.
Al menos de forma momentánea, pues en el 68 otra vez rondó el gol el Izarra en una acción a balón parado mal defendida. La zaga local rechazó blando a la frontal. Allí lo recogió de nuevo el central Cabrera, quien disparó raso y ajustado al poste, donde otra vez se encontró con la buena respuesta del mejor jugador blanquinegro.
Poco después Menéndez movió ficha para intentar frenar la sangría. Pero no sentó bien en la parroquia blanquinegra el cambio de Manzano -que había saltado al terreno de juego en el tramo final del primer acto-. Pero el extremo burgalés no tenía su día y el asturiano no quería correr más riesgos de los estrictamente necesarios.
La primera llegada del Burgos CF en el segundo acto fue un disparo de Eneko desde 20 metros que no generó ningún problema al meta Julio. Con el tiempo reglamentado a punto de concluir llegó la última ocasión del Izarra, una magnífica chilena de Gorka -aunque su disparo salió muy centrado- que puso a prueba a Saizar.