FUTBOL Segunda División B
Victoria y nada más
El Burgos CF doblega al CD Vitoria en un encuentro sin historia en el que hubo poco fútbol / La segunda parte, para olvidar
Un defensor del CD Vitoria derriba a Iker Hernández durante el partido de ayer.-RAÚL G. OCHOA
BURGOS CF: 1
CD VITORIA: 0Árbitro: Carbonero González (comité castellano-manchego). Mostró tarjeta amarilla al local Javi Cantero, así como a los visitantes Brani y López.Expulsó por doble amarilla en el minuto 83 al jugador del Vitoria Cris
Gol: 1-0, min. 7: David Martín.
Burgos CF: Mikel Saizar, Julio Rico, Javi Cantero, Borda, Ayoze, Cusi (Carlos Álvarez, min. 61),Eneko, David Martín, Adrián Hernández (SergioEsteban, min. 80), Beobide e Iker Hernández (Pablo del Álamo, min. 90).
CD Vitoria: Markel, Brani, López (Camus, min. 46),Diego, Cris, Alfon (Ángel, min. 78), Xesc,Alain (Obieta, min. 60),Etxaburu, Sarri y Roger.La temporada se le está haciendo muy larga al Burgos CF y el partido de ayer es un claro ejemplo. Los puntos se quedaron en casa gracias a un gol en los primeros compases de un choque deslabazado, sin coherencia futbolística y en el que ambos contendientes rivalizaron por ver quién cometía más errores. La victoria fue lo único positivo, ya que el juego fue insulso y las ocasiones de gol escasearon. A favor de los de casa hay que decir que las que hubo tuvieron color blanquinegro.El CD Vitoria se jugaba la vida en el envite y podía haber puesto tierra de por medio con respecto al play out tras la derrota del Izarra, pero no hizo méritos para lograr un resultado positivo. Un Burgos mediocre le ganó el partido y la diferencia podía haber sido mayor a nada que los locales hubieran estado acertados en el final del choque.
La motivación en las filas burgalesas es escasa. No existe un objetivo real al que aferrarse y la excusa de la Copa no sirve para mantener al equipo tensionado. La escasez de efectivos hace el resto. Todo indica que una temporada que se inició mirando al play off y con un sustancial incremento del presupuesto va a acabar de forma triste y con el equipo jugando por jugar. La filosofía de crecer y cambiar el estilo con la que llegó Menéndez se ha quedado a mitad de camino. El equipo trata de jugar a otra cosa, pero no siempre lo consigue.
Tampoco ayudó el oponente, con pocas ideas, un fútbol muy rudimentario y que no fue capaz de crear una sola ocasión de peligro en todo el encuentro. Fue una tarde para olvidar en la que el triunfo volvió a sonreír a los burgalesistas, que suben un puesto en la clasificación y se sitúan en la décima plaza.
El choque comenzó bien, con un Burgos CF que mandaba y combinaba con acierto. David Martín, muy activo en los primeros minutos, era el faro del juego ofensivo local, que pronto halló la recompensa. El Vitoria sufrió mucho por la banda derecha en la primera mitad y una escapada de Adrián Hernández por este carril permitió a Martín marcar el primer gol como blanquinegro en Liga.
Parecía que el cuadro de Alejandro Menéndez iba a regalar una tarde de buen fútbol a los suyos, aunque el equipo se fue diluyendo con el paso de los minutos. Pese a todo las ocasiones seguían siendo blanquinegras y Eneko Zabaleta, que ayer comenzó como interior zurdo, tuvo una buena ocasión para hacer el segundo, pero su remate se topó con una buena mano de Markel. También Cusi lo intentó en el 22 con un disparo desde fuera del área que no encontró portería.
Del Vitoria no había noticias en ataque. Trataba de defenderse con orden y de no recibir más goles. Costaba creer que se trataba de un filial de un conjunto de Primera División. A medida que el conjunto burgalés fue bajando el pistón, su oponente tuvo más presencia. Era testimonial, ya que no se acercaba con intención a los dominios de Saizar, pero la balanza se equilibró, aunque lo hizo para mal.
La única oportunidad de los vitorianos casi en todo el encuentro llegó en el 41 cuando un envío al área de Roger se envenenó y Saizar tuvo que sacar una buena mano para mandar el balón a saque de esquina. Llegó el descanso. La primera parte no había dado para mucho y lamentablemente el Burgos se había diluido después de un buen arranque. Lamentablemente faltaba lo peor.
La segunda parte dio para menos. Los vascos taparon la vía de agua que tenían en su perfil izquierdo y dejaron de pasar apuros. La lucha se centraba en la medular, donde ninguno de los dos equipos lograba hacerse con las riendas. Los errores se sucedían y la continuidad en el juego se convirtió en una quimera para ambos.
Llegó el tedio y es que los aficionados tenían muy poco que llevarse a la boca. El Vitoria quería, pero no sabía ni podía. Alternaba el juego directo con un fútbol algo más elaborado, aunque fracasaba cada vez que se acercaba a los dominios de Saizar.
El Burgos no encontraba la tecla para funcionar y los minutos iban pasando sin que nada de interés sucediera sobre el terreno de juego. Fue en los minutos finales cuando llegaron las ocasiones blanquinegras.
El Vitoria dio un paso adelante y desatendió en cierta medida su defensa. A lo anterior hay que añadir la expulsión de Cris en el 83. Dos minutos antes Eneko pudo marcar tras una combinación con Carlos Álvarez, mientras que la más clara la tuvo Iker Hernández en el minuto 88 en pleno desconcierto alavés. El guipuzcoano recibió solo en el área, pero su disparo no encontró portería. No hubo tiempo para más.