Fútbol / Segunda B
El Mirandés entona el alirón
Doblega al Gernika con un tanto de Diego Peláez y se proclama campeón del Grupo 2 / Hoy conocerá el nombre de su rival en la eliminatoria de campeones por el ascenso a Segunda
Yanis remata de cabeza en una acción del encuentro que el Mirandés jugó en Anduva ante el Gernika-Alfonso G. Mardones
CD MIRANDÉS 1 – 0 GERNIKA CF
El Mirandés se proclamó campeón del Grupo 2 de Segunda B en un Anduva abarrotado. Y lo hizo con sufrimiento en un partido que no resultó nada fácil ante el Gernika. El gol de Diego Peláez valió para que los de Pablo Alfaro afronten ahora con más opciones la fase de ascenso a Segunda División que se sortea hoy en Madrid. Los pupilos de Alfaro, tras un gran esprint final, afrontarán el play-off como primeros y esperan a Mallorca, Cartagena o Rayo Majadahonda como rivales.
Le costó lo indecible al Mirandés imponerse a un Gernika que ofreció una gran imagen. Fue fundamental la irrupción de Peláez como artífice de la victoria cuando los rojillos estaban más atascados. Y es que el cuadro vizcaíno dispuso de oportunidades como para por lo menos haber logrado el empate.
El partido arrancó con un Mirandés impreciso y errático en el pase. Los vascos, mejor posicionados, hacían mucho daño por las bandas, especialmente en la figura de Ekaitz por el costado izquierdo. Un cuarto de hora tardó el Mirandés en asentarse.
Los de Alfaro llegaban bien a la linea de tres cuartos, pero no contactaban con Cervero para crear ocasiones de gol, hasta que Kijera puso un buen balón al pichichi que el delantero remató desviado a la portería de Altamira.
Había sido el primer aviso serio de los locales. Aún así el Gernika no se descompuso y a balón parado estuvo a punto de sorprender a Limones en un libre directo desde el vértice del área que el guardameta local detuvo en feliz intervención. Tenía el partido bajo control el Gernika. Aunque sin generar demasiado peligro, estaba siempre más cerca del área rojilla.
El Mirandés jugaba a trompicones y con poca continuidad. Hasta que los de Pablo Alfaro dieron un paso adelante y aunque sin crear ocasiones de gol, Undabarrena probó desde la distancia pero su remate se fue fuera. La ocasión más clara de los rojillos llegó a balón parado con un cabezazo de Yanis que Altamira evitó se convirtiera en gol con una brillante intervención.
A punto estuvo de sorprender el Gernika antes del descanso en una contra de libro con remate de Ekaitz muy ajustado al palo derecho y una mano providencial de Limones. La última ocasión fue para Kijera con un disparo lejano que rozó el larguero.
En la segunda mitad se repitió el mismo guión de la primera, con mucho centrocampismo y pocas llegadas a las áreas. El técnico del cuadro burgalés quemó todas las naves dando entrada a Pito Camacho y a Diego Peláez para buscar el gol que necesitaba su equipo. Poco después de ingresar, Camacho adquirió protagonismo con una buena jugada individual que Cervero remató con dificultades y que terminó en saque de esquina.
Apretaba cada vez más el Mirandés y se pidió un penalti por una caída de Camacho. No perdonó el cuadro burgalés en la jugada siguiente y en una subida de Paris Adot su centro fue rechazado por el portero y Peláez lo recogía con un soberano zapatazo que llegó al fondo de las mallas.
No se descompuso el Gernika y con sus armas intentaba crear problemas a un Mirandés que se defendía con todo. Fue entonces cuando Alfaro hizo un cambio defensivo con la entrada de Rivada para conservar la ventaja.
El encuentro se enfrió mientras el cuadro de Anduva buscaba la sentencia. La pudo concretar Ruper, pero su remate salía desviado. El Gernika no se conformaba con la derrota y seguía percutiendo sobre el área de un Mirandés muy exigido y al que le pesaba la presión.
Pradera pudo empatar en la prolongación con un cabezazo que se marchaba por encima del larguero en una acción que enmudeció Anduva. Fue el último susto antes de que estallara la grada para celebrar el campeonato de su equipo.