FÚTBOL / Segunda B

El Mirandés merece mucho más

El cuadro rojillo rescata un punto en los últimos compases, pero genera ocasiones suficientes para lograr una victoria cómoda / El Barakaldo se adelantó en un contragolpe y sacó petróleo de su visita a Anduva

Lance del partido que enfrentó ayer al Mirandés con el Barakaldo.-JOSÉ ESTEBAN EGURROLA

Burgos

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CD MIRANDÉS  1

BARAKALDO  1

CD Mirandés: Limones; Paris, Odei, Sergio, Kijera; Rúper (Cerrajería, min. 75); Yanis, Romero (Matheus, min. 75), Hugo Rama, Álvaro Rey (Miguel Díaz, min. 63); Claudio.

Barakaldo CF: Viorel; Antonio Sánchez, Picón, Erik, Prats; Carles Marc, Raúl Hernández; Villacañas, Fran García (Dopi, min. 68), De Paula (Cuerva, min. 83); Sergio Benito.Árbitro: Sesma Espinosa (colegio riojano). Amonestó al local Rúper y a los visitantes Picón y Carles Marc.

Goles: 0-1, min. 71: Dopi; 1-1, min. 87: Claudio Medina.MIRANDA DE EBRO

Qué injusto fue el fútbol con el Mirandés ante un Barakaldo que sacó petróleo de su visita a Anduva. Y es que, salvo en algunas fases del segundo periodo, el encuentro fue un monólogo local. Los rojillos crearon ocasiones de todos los colores, pero la falta de puntería y el recital de Viorel bajo los palos fueron decisivos. Dopi hizo el 0-1 en una contra, y en pleno agobio rojillo una media chilena de Claudio supuso el empate. No hubo tiempo para más.

Arrancó el encuentro con mucho ritmo en las dos escuadras, un partido de ida y vuelta con juego directo y sin entretenerse en la parcela central. La primera de la tarde era para el Mirandés, con un centro de Álvaro Rey que Yanis Rahmani cabeceaba por encima del travesaño de los fabriles. Poco después, minuto 14, gran opción del Mirandés en una dejada de Claudio Medina con la testa para el disparo en bello escorzo de Yanis, que acababa en saque de esquina.

El partido estaba más volcado hacia el portal gualdinegro, con un conjunto local que trenzaba buen juego en un encuentro convincente, esta vez sí. Romero probaba desde la frontal, punto de mira algo desviado en su disparo, y llegando después la gran oportunidad hasta el momento para romper el cerocerismo. Kijera profundizaba por el costado zurdo y su centro lo enviaba Yanis a la madera, con un testarazo que se acababa perdiendo por línea de fondo.

Muy activo Yanis, junto a Hugo Rama, creando buena parte del fútbol ofensivo de un Mirandés que se había adueñado del encuentro ante un Barakaldo absolutamente replegado, y fiado a la seguridad de su arquero Viorel. Un disparo de Hugo obligaba a la intervención del cancerbero visitante, que poco después se adelantaba a Claudio en felina estirada cuando el ariete rojillo se aprestaba a enchufar el primero. El primer periodo, injusticias del balompié, se finiquitaba con cero a cero en medio de un impresionante acoso de los de Borja Jiménez, con una última oportunidad para Yanis con un disparo que sacó, cómo no, el acertado cancerbero de los vizcaínos.

Pareció que el Barakaldo comenzaba más valiente el segundo periodo, dando algunos toques más al esférico en la medular. Así, Picón tuvo una buena oportunidad en un tiro que salió fuera por muy poco.

Pero, con paciencia, los de Borja Jiménez engrasaron su maquinaria y llevaron el partido a su terreno. Avisaba Hugo Rama con un peligroso disparo que sacaba la zaga fabril a saque de esquina, pero el Barakaldo era también otro equipo respecto al del primer periodo.

Más equilibrio en la medular y buenas llegadas de los dos equipos, como una espectacular acción personal de Paris Adot desde su propia área que acababa en saque de esquina.

Respondían los fabriles con un buen chut de Raúl Hernández, alto. Así, llegó el primer gol de la tarde en una contra perfecta de los visitantes, donde definía el recién entrado al verde Dopi ante Limones en el uno contra uno.

Serenidad y calidad en el remate, y jarro de agua helada para un Mirandés que quizá no merecía un castigo tan severo.

De hecho, casi nada más sacar de centro, un nuevo centro de Paris lo cabeceaba el delantero Claudio Medina con potencia respondiendo Viorel con su enésimo paradón. El arquero fabril se ganaba el sueldo ante otro intento del recién incorporado Matheus. Segundos más tarde se tiró de los pelos todo Anduva con el trallazo de Miguel Díaz que se estrelló en el travesaño.

A diez minutos del noventa, la doble oportunidad para el Mirandés llegaba en un doble testarazo de Claudio y del propio Miguel. Era injustísimo, a todas luces, ese cero a uno. Las ocasiones eran constantes, centros al área, chuts lejanos (Sergio obligando a una nueva intervención de Viorel), llegadas por bandas... El fútbol tenía que hacer justicia, y lo hizo a tres del noventa en un remate escorado de Claudio Medina que, por fin, iba al fondo de las mallas.

Con el 1-1 aún quedaba tiempo para soñar con los milagros. Y, de hecho, en un par de saques de esquina en los cinco de añadido el gol anduvo rondando el portal del Barakaldo.

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Yanis, quien recordará este encuentro en sus pesadillas, pudo hacer el 2-1 pero los caprichosos hados del destino no lo quisieron y el partido acababa con tablas. Mal resultado, pero buen juego de los rojillos. Queda mucho, mucho por delante.