Fútbol / Segunda B

El Burgos CF hace aguas

El cuadro blanquinegro vuelve a las andadas frente al Sanse / Su fragilidad defensiva le vuelve a condenar a una dolorosa derrota a domicilio

Luis Acosta volvió a actuar junto a Julio Rico en el eje de la zaga del Burgos CF-Deborah Iraurgui

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DANIEL ORTEGA CEBRECOS
Burgos

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UD SANSE 2 – 0 BURGOS CF

El Burgos CF hace aguas. Se descose con el primer soplo de viento por su más que preocupante fragilidad defensiva. La escuadra blanquinegra saldó ayer con una dolorosa derrota (la tercera en otras tantas salidas) su visita al campo del Sanse. Su falta de contundencia en las áreas le convierte en un equipo insulso, sin pegada en el área rival y endeble en la retaguardia. Malos compañeros de viaje para un equipo con ínfulas de grande.

Con muy poco, aprovechando sus múltiples concesiones, todos los rivales le hacen daño. Si no gana en contundencia está condenado a sufrir. Un tanto en el arranque del duelo por falta de agresividad y una mala lectura en una acción de estrategia echaron por tierras los planes castellanos.

Mateo ya había anunciado que no es «esclavo» de ningún sistema de juego, sino que utilizará en cada momento el más apropiado para obtener los mejores resultados. Y tal como había ensayado en las últimas sesiones de trabajo de la semana apostó de salida por un clásico 4-4-2 con Cervero y Rojano en la punta de lanza. El rendimiento de ambos en la segunda mitad del choque frente al Fabril convenció al navarro de la necesidad de variar el dibujo habitual. Esta vez no sirvió.

Los madrileños avisaron pronto de sus intenciones en una buena triangulación por el costado diestro que concluyó con un centro de Carlitos desde la línea de fondo que Castel, ganando la partida a los zagueros blanquinegros, cabeceó con potencia. Pero Mikel Saizar dejó patentes sus buenos reflejos para meter una mano salvadora que evitó el tanto del Sanse.

No perdonaron los locales en su segundo acercamiento. No se había cumplido todavía el minuto 10 de juego cuando la zaga castellana hizo aguas en un balón en largo. Agüero tuvo tiempo para maniobrar entre los centrocampistas del Burgos CF para lanzar un pase en profundidad entre Aldalur y Julio Rico al que llegó Castel, quien con enorme frialdad definió con maestría con la zurda con un disparo raso ajustado a la base del poste.

No podían comenzar peor las cosas para los de José Manuel Mateo, incapaces de frenar la sangría que sufre su retaguardia desde el arranque de la pretemporada y que lastra las opciones de progresión de los de El Plantío.

Solo tras el tanto pareció reaccionar el Burgos. Primero lo intentó Madrazo por la banda izquierda con un disparo cruzado a las manos de Irureta. Y acto seguido lo probó Toni Rojano. El argentino no encontró los tres palos al recoger un rechace de la defensa del Sanse tras un pase al corazón del área de Goti desde el costado derecho.

El empuje de los visitantes permitió a los blanquinegros sacudirse la presión de su oponente y equilibrar el duelo en la zona ancha.

El cambio de dibujo comenzó a reflejar también una variación estilística en las filas castellanas, con los balones largos sobre Cervero como un recurso cada vez más utilizado. Pero ni por esas mostraba capacidad para poner en aprietos la meta del Sanse pese a que había logrado hacerse con la posesión del esférico.

Hasta el 37 no volvió a asomarse el cuadro de El Plantío al área de los madrileños en una larga acción que arrancó Goti por el centro. El interior vasco abrió el juego a la derecha, donde Julio Rico puso un buen servicio al segundo palo. Allí apareció Cervero, en posición muy forzada, para cabecear el esférico. El testarazo cruzado se perdió por encima del travesaño.

Mateo leyó la cartilla a sus pupilos en el receso y el equipo saltó al terreno de juego con una versión más ambiciosa. Madrazo aprovechó un buen balón de Undabarrena para ganar la línea de fondo por la izquierda. Su centro tenso con la zurda cruzó todo el área y fue rematado en el segundo palo por Goti, cuyo disparo se marchó a las nubes con todo a su favor. Acto seguido el protagonista del pase fue sustituido por Yaw Annor.

El choque había variado sustancialmente y el Burgos CF se había hecho dueño y señor de la situación. De hecho, el partido se volcó por completo en el terreno de juego del Sanse, que se encontraba cómodo cediendo metros mientras esperaba sus opciones al contragolpe.

Los castellanos buscaban sin acierto la meta madrileña. Undabarrena cambió de registro probando fortuna desde 25 metros, pero su disparo no encontró los tres palos. Más peligrosa fue acto seguido una acción individual de Yaw Annor, que tras driblar a su par se internó en el área y conectó un potente disparo al primer palo que detuvo con apuros Irureta en dos tiempos.

Cuando mejor pintaban las cosas para los castellanos llegó el 2-0 en el primer acercamiento de los madrileños en el segundo acto. Y cómo no, en una acción a balón parado. Beobide cometió una falta más que evitable que botaron los madrileños al corazón del área. Allí lo cabeceó Jota sobre la incorporación de Agüero, que libre de marca, soltó un latigazo que se estrelló con violencia en el poste. El rechace salió al otro palo, donde el ariete Castel ganó la partida a toda la zaga para enviar el balón al fondo de las mallas sin oposición.

Un torpedo en la línea de flotación de un Burgos CF que no encuentra la senda de la continuidad.

Mateo volvió a buscar una solución en el banquillo con la incorporación de Álex Machuca en el puesto de un desdibujado Beobide, muy lejos del nivel esperado de un centrocampista con una sólida trayectoria deportiva.

Los de El Plantío pudieron acortar distancias en el 70 en un buen centro de Jaso desde la banda izquierda y que superó por arriba a Jota. Diego Cervero lo bajó con el pecho y lo orientó para plantarse solo ante Irureta. Pero el ariete asturiano tenía la pólvora mojada. Con el balón botando y todo a su favor su volea con la izquierda pegó al ‘muñeco’.

Inmejorable la oportunidad perdida para engancharse de nuevo al partido. Y la sangría pudo ser todavía mayor, puesto que el Sanse dispuso de una pena máxima para ampliar distancias en el minuto 84.

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La acción nació de nuevo en una jugada de estrategia, un saque de esquina en el que Undabarrena desequilibró al central Jota de forma casi infantil. El colegiado no lo dudó un instante y señaló el punto de penalti. Giovanni fue el encargado de lanzar desde los 11 metros, pero se encontró con una magnífica intervención junto a la base del poste de Mikel Saizar, que evitó que el tercero subiera al marcador.