RUGBY / División de Honor
El UBU Colina Clinic vende cara su piel
Sergio Molinero busca el contrapié ante el jugador del Alcobendas Cherr, ayer, en Las Terrazas.-AREA11
ALCOBENDAS 21
UBU COLINA CLINIC 10
Sanitas Alcobendas: Futeu, Marrón, Griffiths, Cabrera, Mihai Pingica, Guillaume, Brasca, Nava, Williams, Linklater, Londoño, Semple, Cherr, Martínez y Sánchez. También jugaron Ovejero, Viana, Newton, García, Carrión, Iñiguez.
UBU Colina Clinic: González, Fuente, Pisapia, Ascroft-Leigh, Guido, Snyman, Aristemuño, Moli, Herreros, Calle, Molinero, López, Sirvent, Kleynhans, Bianco. También jugaron Carvajales, Alonso, Caballero, Colina, Africa, Rocamán, Camarero, Domínguez.Árbitro: Arnaltz Bilbao.
Tarjetas amarillas: Al visitante Ascroft-Leigh en el minuto 49 por falta reiterada de equipo y al local Viana en el minuto 65 por juego sucio.
Tarjetas rojas: No hubo.
Tanteo: 3-0, min. 8: golpe de castigo de Linklater; 8-0, min. 13: ensayo de Linklater; 8-3, min. 23: golpe de castigo de Calle; 15-3, min. 40: ensayo de Dani Marrón que transforma Linklater; 18-3, min. 52: golpe de castigo de Linklater; 18-10, min. 59: ensayo de Kleynhans que transforma Calle; 21-10, min. 72: golpe de castigo de Linklater.BURGOS
El UBU Colina Clinic quería reivindicarse en su visita a Las Terrazas y lo consiguió a pesar de volver a casa de vacío. El conjunto burgalés plantó cara al poderoso Alcobendas y compitió de tú a tú los 80 minutos a pesar de las importantes bajas acumuladas en su esquema.
La irregularidad mostrada hasta el momento como visitante ha frenado en seco la proyección de un conjunto gualdinegro dispuesto a recuperar parte del botín perdido por el camino. En esta ocasión solo los pequeños detalles apartaron al equipo de su objetivo.
Los de San Amaro respondieron con entereza al desafío en un partido cerrado y sin continuidad en las acciones ofensivas durante la primera parte. No había margen para las florituras y se trataba de echar el resto para resistir.
De salida, el Alcobendas se lanzó a por la línea de marca burgalesa en una firme declaración de intenciones que el UBU Colina Clinic contuvo con entereza, pero sin la contundencia que reclamaba la situación.
Los madrileños construyeron su ataque después de un lanzamiento de touche parcial y se adelantaron con un pateo de Linklater. Poco después, un retenido exprés de Pisapia dio oxígeno a un rival que castigó en su nueva visita a la 22 castellana. El maul desajustó la defensa y los fallos en el placaje de Sirvent y Kleynhans dejaron el camino expedito al apertura local.
Era el 8-0 en 12 minutos de juego. El partido pintaba feo para un UBU Colina Clinic que no se vino abajo. Castigado una y otra vez por las indisciplinas, a partir del minuto 20 el Alcobendas también se vio afectado por esta circunstancia. Resultaba muy complicado para ambos equipos gozar de cierta continuidad pero, al menos, los gualdinegros alejaron el oval de su 22.
Los visitantes quisieron adelantar su línea de presión y sacaron provecho de su esfuerzo para recortar distancias con una patada de Calle en el minuto 23. Eran los mejores momentos de un equipo burgalés que parecía sentirse más cómodo.
Sin embargo, el bloque de San Amaro desperdiciaba una buena ocasión cada se acercaba a una situación favorable. Bien un golpe, bien una precipitación, dejaban a los castellanos con las ganas. Calle pudo recortar aún más las distancias en el 37 con un intento lejano y centrado que no encontró el premio.
Todo marchaba bien para el conjunto de David Martín y Álvaro González. El descanso estaba a un paso y, una vez más, los gualdinegros sufrieron un revés en el último suspiro de la primera parte. El Alcobendas estiró la goma hasta el final y amplió la renta en un golpe psicológico para los castellanos (15-3).
El comienzo de la segunda mitad resultó también muy complicado. El favorito pisó el acelerador y el UBU Colina Clinic se mostró incómodo, sin ideas ni claridad. El rival tenía la sentencia en la mano, una sensación agudizada tras la amarilla vista por Ascroft-Leigh con una melé a cinco en contra.
Los burgaleses se defendieron y salvaron los muebles con una patada de Linklater (18-3). A partir de entonces la maquinaria comenzó a funcionar. Los visitantes se soltaron y se plantaron en campo contrario. Tuvieron una buena ocasión en una touche a cinco metros perdida, pero las sensaciones eran otras.
Así, Juandre Kleynhans cogió el oval en la 22 propia y realizó una de sus clásicas cabalgadas para sortear a cuantos adversarios encontró en su camino. El 18-10 en el 59 era oro puro para un UBU Colina Clinic que disponía de margen.
La inercia había cambiado y ahora era el Alcobendas el que jugaba en inferioridad. Sin embargo, de nuevo los errores y la precipitación cortaron las alas a un bloque visitante que no dio con la tecla. Linklater amplió el margen de seguridad de los locales (21-10) y los últimos minutos fueron un quiero y no puedo.
Dispuso de una última opción el UBU Colina Clinic en una patada al espacio de Calle que encontró a Kleynhans. Lanzado, el sudafricano buscó un arriesgado sombrero y se topó con la intencionada obstrucción de Linklater. El Alcobendas gozó del favor arbitral en una infracción sin castigo y todavía hubo margen para un maul a cinco metros que el rival sacó del campo con destreza. Ahí murieron las esperanzas de un equipo que ya piensa en la próxima ‘final’ frente al La Vila.