BALONCESTO / ACB
El San Pablo silencia el ruido
El cuadro azul logra un triunfo vital en su trayectoria / Tras un inicio espeso, los locales arrollan al colista / Sutton lidera a un equipo que gana un margen de maniobra fundamental
Jaramaz busca la canasta ante Burjanadze, ayer.-SANTI OTERO
SAN PABLO 96
GBC 73
San Pablo Burgos: Sutton (19), Fitipaldo (6), Frazier (8), Huskic (12), Cancar (18) -quinteto inicial- Lima (-), Benite (12), Vega (-), Zipser (8), López (7) y Jaramaz (6).
Delteco GBC: Nevels (12), Pérez (-), Barro (6), Salvó (9), Bobrov (11) -quinteto inicial- Van Lacke (6), Oroz (-), Maiza (6), Sekulic (3), Burjanadze (12), Corbacho (8).Árbitros: Pérez Pérez, Araña y Torres.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 18-21; 45-39 (descanso); 68-55 y 96-73 (final).BURGOS
El San Pablo toma aire después de lograr una victoria fundamental en su trayectoria. El agua ya le llegaba al pecho, pero el proyecto gana con esta alegría el margen de maniobra necesario para consolidar su nueva estructura. Atrás queda un enero negro. Ahora comienza una nueva etapa para un equipo que consiguió lo más difícil, silenciar el ruido.
La visita del colista exigía un sobresfuerzo al bloque de Diego Epifanio y este gestionó con contundencia la responsabilidad del momento. Superó las dudas de la primera parte y tras el descanso pasó por encima de un rival muy tocado en la lucha por la permanencia. Otro alivio.
Con normalidad en el trabajo y equilibrio en el juego todo es más fácil. El técnico pudo contar con todas las piezas, aunque reservó a Lima por precaución, y el Coliseum ha encontrado en Sutton a su nuevo ídolo. El norteamericano firmó una actuación impecable y transmitió al equipo la energía que necesitaba en una situación tan comprometida. Todo, sin olvidar las actuaciones de Fitipaldo y Huskic. Sus 20 asistencias (12+8) resumen su aportación.
Le costó un mundo al San Pablo Burgos entrar en dinámica de partido. El GBC llevó la iniciativa durante los primeros 15 minutos para incomodar al máximo a los locales. Además, en esta fase los visitantes gozaron del acierto que les faltaba a los de casa. Bobrov se puso las botas en el comienzo para impulsar al rival.
El GBC jugaba muy fácil. Bastaba con dividir y doblar el balón para encontrar un tiro liberado o una situación cercana a canasta. El San Pablo, otra vez muy espeso, atacaba sin el timing deseado. Los vascos retrasaban al máximo el inicio de los sistemas, aunque los locales se las ingeniaban para mantener el pulso (9-10).
Sea como fuere, los ayer negros no tenían ni chispa ni equilibrio en su juego de ataque. Mientras, el GBC seguía a lo suyo con sus armas. Puede que limitadas en recursos, pero con las ideas claras en ataque y seguro en retaguardia. El Coliseum sabía que su equipo estaba en apuros, ofuscado ante la imposibilidad de correr a campo abierto.
Una vez más, volvieron los problemas para sacar de fondo y, al menos, el rebote defensivo estaba controlado. Eso sí, en el momento en el que el GBC pescó un par de rechaces en aro ajeno el marcador se disparó.
El runrún se palpaba en la grada y en la pista. Burjanadze aumentó esa sensación de desasosiego al fijar un inquietante 20-28 en el inicio del segundo cuarto. No era para menos.
Las malas sensaciones del primer acto se habían confirmado y el rival estaba en disposición de provocar un ataque de nervios a los locales. La tercera falta personal de López y las constantes visitas a la línea de personal de los vascos tampoco ayudaban a creer en una reacción que llegó de la mano de Sutton.
El último en incorporarse dio un paso adelante, pero el San Pablo dio con la tecla gracias a su buen hacer en defensa. Los burgaleses tardaron 15 minutos en protagonizar su primer contragolpe y a partir de ese momento el partido cambió su inercia. Por mucho que los donostiarras intentaran frenar la progesión castellana con el 30-35, la remontada llegó con dos tiros libres de Sutton. Ese 38-36 era oro puro después de lo acontecido y la entrada de Jaramaz por la carga de personales de Fitipaldo fue el impulso definitivo en un cuarto sanador.
El 45-39 tuvo un impacto brutal para el San Pablo. Superadas las dudas, el cuadro local estaba en disposición de hacerse con las riendas de la situación. Lo consiguió en el tercer cuarto porque dio continuidad a su buen trabajo defensivo y, además, encontró el favor del aro en el lanzamiento exterior. En realidad, solo Benite aporta soluciones fiables desde el arco y lo hizo en un momento clave.
Los tres aciertos consecutivos del brasileño, unidos a un par de transiciones de alto nivel, catapultaron al San Pablo en un momento mágico. Por un instante, el equipo local soltó todo el lastre y crecieron hasta el 62-46 a falta de 4 minutos para el final de este periodo. Por fin, el Coliseum pudo disfrutar en un partido que se resistía a morir.
La cuarta personal de Sutton y, de nuevo, los errores en los tiros liberados cortaron las alas al combinado burgalés. El GBC recuperó parte de las sensaciones perdidas, pero no encontró la manera de encadenar dos acciones positivas. Así, después de que Jaramaz desperdiciara un par de canastas a un centímetro del aro, el 68-55 acercaba un poco más a los locales a su objetivo.
La victoria estaba en el bolsillo con el 74-57 en el inicio del periodo definitivo. Solo los problemas en el rebote defensivo y el bonus con 8 minutos por jugar alimentaban las esperanzas del GBC. Frazier y Cancar se encargaron de evitar sustos innecesarios y Sutton cerró la victoria con un alley-oop brutal.
Zanjada la cuestión de la victoria con el 82-64, el San Pablo aún debía resolver la cuestión del average particular. Por si acaso. Lo amarró a lo grande ante un rival ya entregado. Necesitaba un final así el equipo burgalés, el cual gana cierto margen de maniobra para consolidar la reconstrucción de su proyecto.