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Iván Ramiro Sosa saca músculo
.El colombiano del Ineos se impuso en Picón Blanco y se convierte en el gran favorito para conseguir el maillot morado definitivo / Óscar Rodríguez mantuvo el tipo y acabó segundo / Richard Carapaz, de más a menos
IvánRamiro Sosa cruza victorioso la meta entre la niebla.-SANTI OTERO
Picón Blanco se convirtió en la primera prueba de fuego de la Vuelta a Burgos. La dureza de sus rampas estaba destinada a separar el grano de la paja. Era la primera criba y Las Lagunas dictarían sentencia el último día. Se esperaba a IvánRamiro Sosa. Yallí estuvo. La falta de experiencia privó al colombiano del Ineos de la victoria la pasada edición.En esta ocasión no dio opción a la sorpresa.Demostró ser el más fuerte y surgió de la niebla para conseguir el triunfo y un buen puñado de segundos con respecto a sus adversarios.
Al menudo escalador no le asustó un viento de cara que se acentuaba en los últimos kilómetros. Salió de un reducido grupo a falta de 2,2 kilómetros y nadie pudo seguir su rueda. Demostró ser el más fuerte y el máximo favorito para conseguir por segundo año consecutivo el maillot morado definitivo.
David de la Cruz hizo de avanzadilla. El catalán tensó hasta en dos ocasiones cuando quedaban menos de 3 kilómetros para la meta. Posteriormente llegó el ataque definitivo de su compañero.
Richard Carapaz era el otro gran nombre, aunque el ecuatoriano no lució su mejor versión.Se le vio un pedaleo fácil en los primeros compases de la subida, pero cuando llegó la hora de la verdad hincó la rodilla. Yno lo hizo solo con Sosa, sino con otro buen número de rivales. La ascensión se le hizo larga y llegó a la meta en la séptima plaza a 37 segundos del colombiano del Ineos. Antonio Pedrero, cuya misión en principio era ayudar al ecuatoriano, mostró mejores piernas que su jefe de filas y acabó tercero después de realizar una notable ascensión.
En la fiesta también se coló Óscar Rodríguez, que al contrario que Carapaz, fue de menos a más.El escalador de Burlada prefirió continuar a su ritmo cuando Sosa se fue para adelante. Sabía que debía regular, que no era bueno cebarse con un ritmo que le hubiera sacado de punto antes de llegar a la meta. Llegó fuerte e los metros finales y fue rebasando oponentes sin que ninguno pudiera seguirle. Es segundo en la general a solo 17 segundos del líder, por lo que tiene aún mucho que decir en la etapa de Las Lagunas.
La Vuelta a Burgos comenzó a decidirse y el guión fue el previsto. Sosa se presentaba como el hombre a batir.El portador del ‘1’ llegaba con un gran equipo y una buena preparación y su primer test fue positivo.Se ha convertido en el máximo favorito para conseguir la victoria final. Demostró ser el más fuerte en el Picón Blanco, aunque sabe que no debe confiarse, ya que las distancias son escasas.
Durante la mayor parte de la etapa una fuga marchó por delante en el pelotón. Las diferencias nunca fueron importantes y la máxima superó por poco los tres minutos. Los equipos World Tour se mostraban en la cabeza del pelotón y era sobre todo Ineos el que tomaba la responsabilidad.
El ‘treno’ del equipo británico tomó las riendas en la aproximación a Picón Blanco con todos sus hombres comandando el pelotón. Trabajaban para sus dos líderes, aunque Movistar, conSepúlveda, quiso tomar el relevo para endurecer las primeras rampas. El grupo fue adelgazando y el viento fue tomando mayor protagonismo. A poco más de 4 kilómetros Samitier lanzó el primer ataque serio, que duró 900 metros. Ineos tomó el mando. Lanzó a De la Cruz y Movistar respondió con solvencia. El grupo de elegidos saltó en mil pedazos cuando Sosa atacó.