RUGBY / División de Honor

El UBU Colina Clinic está de vuelta

Los gualdinegros encajaron su cuarta derrota consecutiva, pero compitieron hasta el último segundo ante el poderoso VRAC / El equipo local recuperó la energía y cuajó una gran primera parte

Guido se prepara para anotar el primer ensayo de los burgaleses, ayer, en San Amaro.-RAÚL OCHOA

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DIEGO ALMENDRES
Burgos

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UBU COLINA CLINIC 17

VRAC 31

UBU Colina Clinic: González (Van den Berg, min. 52), Albareda (Fuente, min. 75), Pisapia (Hasse, min. 46), Wagenaar, Ascroft-Leigh (Matamu, min. 58), Guido, Aristemuño (Sánchez, min. 66), Snyman, Herreros (Rocaries, min. 60), Weersma, Surumi (Domínguez, min. 60), Bianco, Molinero, Masuyama, Jo Mar.VRAC: Raimona (Gutiérrez, min. 67), Pírez (Miejimolle, min. 48), Blanco (Calzón, min. 61), Gavidi, Casañas, Valentín-Gamazo (Albertario, min. 48), Vélez (Basso, min. 60), Paila, Bay (Gil, min. 70), Taibo, De la Lastra, Griffiths, Valetini, Mateu y Bell.Árbitro: Iñaki Muñoz.

Tarjetas amarillas: al local Albareda en el minuto 53 por falta reiterada de equipo.

Tanteo: 7-0, min. 4: ensayo de Guido que transforma Weersma; 7-7, min. 8: ensayo de Taibo que transforma Griffiths; 7-12, min. 25: ensayo de Bay; 14-12, min. 31: ensayo de Molinero que transforma Weersma; 14-17, min. 37: ensayo de Vélez; 14-24, min. 56: ensayo de Paila que transforma Griffiths; 17-24, min. 65: golpe de castigo de Weersma; 17-31, min. 80: ensayo de De la Lastra que transforma Griffiths.BURGOS

Todas las derrotas duelen, pero cada una tiene su historia y su significado. El UBU Colina Clinic encajó la cuarta derrota consecutiva en liga y, sin embargo, dejó un mensaje claro: ya está de vuelta. El VRAC mostró toda su calidad para llevarse los puntos ante un equipo burgalés que ha recuperado la alegría.

Los gualdinegros estuvieron en partido hasta el último segundo y cuajaron una primera parte para la ilusión. El proyecto todavía necesita margen para ofrecer su mejor rugby y para acoplar las piezas que aún quedan por incorporarse. De esta forma, ayer se trataba de cerrar el doloroso bloque inaugural de la temporada con las mejores sensaciones posibles. Los detalles dejaron al bloque de San Amaro sin premio y ya hay ganas de que llegue pronto una nueva oportunidad.

Más allá de las modificaciones técnicas o tácticas, el UBU Colina Clinic fue fiel a su estilo tradicional para reencontrarse con las buenas vibraciones. La delantera llevó el peso y fue el pilar sobre el cual el conjunto gualdinegro construyó su mejoría. El pack mantuvo bajo control la situación en una primera parte en la que el VRAC sufrió de lo lindo en el set piece.

Es un alivio comprobar cómo el bloque de David Martín y Juan González vuelve a tener chispa sobre el terreno de juego. A los tres minutos los locales se adelantaron en una rápida transición llevada con acierto por Masuyama y culminada por Guido.

El Quesos Entrepinares ni se inmutó y castigó con la máxima severidad los contados errores cometidos por los gualdinegros. Weersma actuó como apertura en esta ocasión y alternó las buenas acciones con las dudas mostradas en el juego al pie. Las patadas defensivas solo sirvieron para facilitar el contragolpe de uno de los mejores jugadores de la liga, Bell, y en uno de esos intentos Taibo taponó la acción para posar a placer en la zona de marca.

El golpe fue duro y el UBU Colina Clinic se rehizo con firmeza. Los burgaleses hicieron un gran esfuerzo colectivo, llegaron con fe a los puntos de encuentro y los buenos placajes frenaron la salida a la mano de los pucelanos. Las cargas hicieron temblar la línea defensiva del rival, si bien costó un mundo ganar la línea de ventaja.

El empuje emocional ayudó al Aparejadores a controlar la melé y a dominar la touche. Todo marchaba bien, a la espera de encontrar la deseada profundidad en la línea de tres cuartos porque el proyecto necesita mostrar cuanto antes la pegada que exigen partidos como el de ayer.

Así lo demostró el VRAC, al cual le bastaron dos o tres detalles de lucidez para sacudirse la presión y generar peligro. En uno de ellos, Bay probó otra patada a seguir para superar en carrera a Surumi y a Masuyama.

El 7-12 del minuto 25 resultaba injusto para un UBU Colina Clinic que tuvo la capacidad de no rendirse en ningún momento. Los gualdinegros se vaciaron en cada contacto y en cada abierta en una lucha sin tregua hasta que encontraron el premio. La mala fortuna dio la espalda a los locales en un golpe de castigo de Weersma que murió en el poste y, a la vez, la suerte se alineó con los de casa al recoger Molinero el rechace y posar a placer.

El partido se dirigía al descanso con el UBU Colina Clinic por delante en el marcador (14-12). Era importante mantener esta renta en el intermedio y entonces el Quesos dio otra muestra de su poderío. Bell recogió una patada alta de Weersma y puso la directa para coger desprevenido a un desorganizado equipo local. Los de Martín y González salvaron la primera oleada y después no pudieron evitar el ensayo tras una rápida transmisión de los pucelanos (14-17).

El bloque de San Amaro merecía más y se quedó a un milímetro del posado en la última acción, pero todo estaba abierto en una segunda parte en el que no pudo mantener un listón tan alto. El VRAC se hizo con el mando del juego, se plantó en la 22 del Aparejadores y presionó a un equipo con más energía que ideas.

La defensa echó el resto ante la insistencia de un Quesos que logró su propósito en una larga acción que se cobró la expulsión temporal de Albareda. La cuarta del equipo en cuatro jornadas. Sin el talonador, los visitantes abrieron la puerta con el pick and go para poner distancia.

Quedaban 20 minutos por delante y el partido estaba encarrilado por el equipo rosa por una cuestión de contundencia. Los burgaleses, a lo suyo, volvieron a meterse en partido con un golpe tan lejano como centrado de Weersma (17-24). Había tiempo y tenían que acelerar hasta el final para mantener ese bonus y aspirar al ansiado ensayo transformado.

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Sin embargo, nada de eso pasó porque el adversario se adueñó del oval y jugó en campo burgalés los últimos compases. No hubo opción al empate y, para colmo, la paciencia pucelana dio paso al definitivo 17-31 que hizo salir de vacío a los burgaleses en esta jornada. Eso sí, este ya es otro UBU Colina Clinic.