La Backyard de Sedano decidirá al ganador al esprint tras casi 200 kilómetros
Un corredor puede llevar 200 kilómetros en las piernas y tener que jugárselo todo a ser el más rápido en los últimos 6,7. La tercera Backyard Haciendo Sed Burgos introducirá un límite de 30 vueltas que convertirá la última en decisiva si más de un participante consigue mantenerse en carrera después de 29 horas.
La organización presentó las novedades de la prueba este lunes en la Diputación de Burgos.
Sólo puede quedar uno. El más fuerte. El que sea capaz de dar una zancada más que sus rivales para hacerse con la victoria en una prueba que, además del prestigio deportivo, agrega un componente solidario. Ya que vas a dejarte las piernas durante casi 200 kilómetros derramando un esfuerzo sobrehumano, qué menos que la recompensa alcance también a quienes necesitan ayuda.
Ese es el planteamiento de la tercera Backyard Haciendo Sed Burgos, que reunirá este fin de semana en Sedano a 255 corredores dispuestos a comprobar hasta dónde llega su resistencia. La prueba comenzará el sábado 29 de agosto a las 9.00 horas y plantea una mecánica aparentemente sencilla. Cada participante dispone de una hora para recorrer un circuito de 6,7 kilómetros y debe volver a colocarse en la salida a la hora siguiente. Quien no llegue a tiempo o decida que ya ha tenido bastante queda eliminado, mientras el resto vuelve a empezar. Y así sucesivamente.
La tercera edición introduce además una novedad que cambia por completo el posible desenlace. En las dos anteriores, el vencedor resistió 28 y 34 vueltas respectivamente y la carrera terminó cuando únicamente quedó un participante en condiciones de continuar. Esta vez la organización ha fijado un máximo de 30 vueltas, de modo que si dos o más corredores consiguen completar la número 29 tendrán que jugárselo todo en la siguiente.
«Los corredores que permanezcan en pie en la vuelta 29 se jugarán el ganador de la carrera en quién es el más rápido en completar la vuelta 30», explicó durante la presentación David, representante de Haciendo Sed Burgos. A esas alturas habrán acumulado cerca de 200 kilómetros y más de 6.000 metros de desnivel positivo, por lo que una prueba concebida para administrar fuerzas durante más de un día puede acabar exigiendo velocidad precisamente cuando apenas quedan piernas para encontrarla.
La estrategia tiene poco que ver, por tanto, con intentar completar cada vuelta lo antes posible. Los corredores con opciones de mantenerse durante 24, 28 o incluso 30 horas conocen bien cuánto pueden gastar y cuánto deben guardar. Según explicó la organización, los especialistas suelen cubrir los 6,7 kilómetros en unos 52 o 54 minutos para reservar los seis u ocho restantes para beber, comer, cambiarse de ropa, atender cualquier molestia y sentarse unos instantes antes de escuchar de nuevo la llamada de salida.
«Correr más deprisa significa mayor desgaste», resumió David, que recordó que quienes aspiran a llegar hasta el final son muy metódicos y conocen prácticamente cada paso que deben dar durante cada vuelta. En una competición en la que un exceso de ritmo a mediodía puede pagarse de madrugada, la capacidad para administrar el esfuerzo resulta tan importante como las propias condiciones físicas.
255 corredores y las plazas agotadas en una hora
La prueba ha dado un salto importante en participación. Haciendo Sed Burgos cifró en 255 los corredores que estarán en Sedano, alrededor de un 50% más que en la edición anterior, y aseguró que las inscripciones abiertas en enero se completaron en aproximadamente una hora.
Entre quienes tomarán la salida habrá vencedores de otras pruebas de esta modalidad, corredores extranjeros y varios integrantes de la selección española que acudirán en octubre al Campeonato del Mundo de Backyard Ultra de Cartagena. La propia organización sitúa ya la cita de Sedano como la segunda Backyard de España por número de participantes, algo que considera especialmente significativo por celebrarse en una pequeña localidad del norte de la provincia.
La carrera irá perdiendo corredores conforme pasen las horas y el sábado por la tarde tendrá poco que ver con el domingo por la mañana. Donde inicialmente habrá 255 personas esperando una nueva salida, acabarán quedando unas pocas que llevarán toda la noche repitiendo los mismos caminos y regresando una y otra vez al punto de partida.
Esa transformación forma parte del atractivo para el público. David recordó que en anteriores ediciones «ves a corredores que después de 28 horas, casi 200 kilómetros, siguen corriendo» mientras los vecinos se vuelcan para acompañarlos en las últimas vueltas. Si este año la carrera alcanza el máximo establecido, el desenlace llegará después de 30 horas de competición y con el añadido de que resistir hasta entonces puede no bastar para ganar.
El recorrido está ya preparado y la organización considera que se encuentra en muy buenas condiciones. Algunas zonas presentan mayor dificultad por el terreno de montaña, aunque los trabajos realizados durante los últimos días han permitido limpiar los tramos más complicados. También confían en que acompañe la temperatura, un factor especialmente importante cuando el ejercicio se prolonga durante tantas horas.
Las previsiones manejadas durante la presentación apuntaban a máximas cercanas a los 23 grados y mínimas de entre 10 y 11, unas condiciones que Haciendo Sed Burgos considera adecuadas tanto para los corredores como para las actividades programadas al aire libre. La organización espera ahora que se mantengan durante todo el fin de semana.
Casi 5.000 euros para una vivienda de Autismo Burgos
Las vueltas tendrán además un propósito que va más allá de encontrar al último corredor capaz de mantenerse en pie. Todos los beneficios de esta edición se destinarán a Autismo Burgos, que empleará la aportación en la construcción de una vivienda para personas adultas con autismo que se encuentran ya en un proceso de envejecimiento.
El director técnico de la entidad, Javier Arnai, explicó que el inmueble se está levantando en la zona de las universidades y requiere una inversión muy elevada, por lo que cualquier ayuda que pueda salir de la carrera tendrá un destino muy concreto. La asociación atiende actualmente a unas 550 personas con autismo y a sus familias en Burgos y en el conjunto de la provincia.
Arnai destacó además el valor de que la actividad se celebre en el medio rural, puesto que en los últimos años se ha producido «un gran avance en el diagnóstico, sobre todo en el ámbito rural» y este tipo de iniciativas ayuda a que Autismo Burgos pueda «extender todos los recursos de apoyo».
Haciendo Sed Burgos espera conseguir esta vez entre 4.500 y 5.000 euros. De alcanzar la cifra más alta, la asociación deportiva rondaría los 40.000 euros entregados a diferentes causas sociales desde que comenzó a organizar este tipo de eventos hace cinco años. Hasta ahora ha superado los 35.000 euros repartidos entre distintas entidades.
David recordó algunos de los precedentes. En 2024 se entregaron alrededor de 3.600 euros a APACE y en 2025 la recaudación para TAP alcanzó aproximadamente los 4.200. La Backyard será el noveno evento solidario organizado por el colectivo y la intención es superar nuevamente esas cantidades.
Autismo Burgos aprovechará además el fin de semana para acercar su actividad a quienes acudan a Sedano. La entidad contará con un puesto informativo en el que explicará sus servicios y responderá a las preguntas de los visitantes, mientras que el sábado inaugurará una exposición de pinturas realizadas por usuarios de su centro de día en el centro de interpretación de la localidad.
Una vuelta para quienes prefieran caminar
No hará falta aguantar 30 horas para aportar dinero al proyecto. El sábado a las 11.00 se celebrará una marcha solidaria que recorrerá una única vuelta del mismo circuito utilizado por los corredores, con sus 6,7 kilómetros.
A día de la presentación había unas 120 personas inscritas y todavía quedan plazas. La organización calcula que puede recibir entre 200 y 250 participantes y permitirá apuntarse presencialmente en Sedano hasta media hora antes de comenzar la marcha. El dorsal cuesta cinco euros sin camiseta y el dinero obtenido se incorporará a la recaudación para Autismo Burgos.
También existe la posibilidad de colaborar mediante el dorsal cero para quienes no puedan participar ni acercarse durante el fin de semana. La organización confía en que tanto esa vía como la marcha permitan acercarse a los 5.000 euros que se ha marcado como objetivo.
Alrededor de la competición habrá además mucho movimiento durante las horas en las que los corredores continúen dando vueltas. Se han preparado comidas populares el sábado y el domingo, visitas, actividades infantiles y unas ocho horas de conciertos con grupos de la provincia, de forma que acompañantes, vecinos y visitantes puedan permanecer en Sedano mientras la carrera sigue su curso.
El alcalde reconoció durante la presentación que para una localidad como Sedano recibir durante todo un fin de semana una cita de estas dimensiones supone «una locura», aunque añadió inmediatamente que es de las que merece la pena asumir por la actividad que genera y, sobre todo, por la ayuda que termina llegando a asociaciones que la necesitan.
El domingo quedarán muchos menos corredores que el sábado. Quizá uno, quizá varios. Si son varios después de 29 vueltas, los cálculos, el ahorro de fuerzas y las horas de paciencia dejarán paso durante 6,7 kilómetros a algo mucho más sencillo de entender. Después de casi 200 kilómetros, ganará quien todavía conserve fuerzas para dar la última zancada antes que los demás.