Baloncesto / Primera FEB / Jornada 3

Pombar exige al Tizona un salto defensivo ante el Granada para cambiar la imagen

El entrenador ha elevado la intensidad de los entrenamientos después de la última derrota y confía también en que el equipo mejore un 15% en el triple

Pombar da instrucciones desde la banda en el partido en El Plantío.© TOMÁS ALONSO

Burgos

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Denis Pombar ha utilizado la semana para elevar la exigencia defensiva del CB Tizona antes de recibir al Granada. El entrenador considera que el equipo necesita aumentar su nivel físico, competir con mayor dureza y trasladar al partido un trabajo que en la última jornada no apareció como esperaba. «Hemos hecho mucho hincapié en defender, defender, defender y defender», resumió después de unos días en los que los contactos, los choques y la intensidad han ganado presencia en los entrenamientos.

El de A Pobra do Caramiñal quiere que la mejora empiece por lo más elemental de la defensa, con una mejor recuperación, más firmeza en el uno contra uno, menos canastas fáciles concedidas y mayor control del rebote. A partir de ahí confía en que el equipo pueda jugar con más continuidad y aprovechar el amplio margen que todavía tiene en ese apartado, porque «si defendemos un poquito mejor, o mucho mejor, porque tenemos mucho margen para ello, el cambio va a ser muy grande».

El otro problema está en un lanzamiento exterior que hasta ahora ha castigado al Grupo Ureta Tizona mucho más de lo que refleja la calidad de los tiros generados. Según los cálculos del técnico, el equipo ha dispuesto de alrededor de 60 triples en sus primeros encuentros y «45 o 46 son tiros liberados», pero apenas ha convertido un 15%. Por eso no pretende modificar la selección, sino mantener la confianza y añadir trabajo individual para que esos lanzamientos terminen entrando. «Tenemos que meter más tiros liberados», insiste.

La mejora defensiva y el acierto deberían caminar juntos porque Pombar considera que un equipo más sólido atrás podrá jugar después con mayor confianza en ataque. Esta semana ha habido tiempo extra de tiro y el entrenador quiere que sus jugadores sigan tomando con determinación los lanzamientos que el juego les concede, sin que el mal porcentaje de las primeras jornadas termine condicionando sus decisiones.

Un Granada construido para ascender

El examen a esta vuelta de tuerca que persigue el técnico coruñés llegará este sábado a las 18:00 horas en el Palacio Municipal de Deportes ante un Granada cuya plantilla está, para el preparador del conjunto azulón, entre las construidas para pelear por las dos plazas de ascenso, junto a Gran Canaria y Estudiantes. El entrenador del Tizona rehúye, sin embargo, la idea de que exista un momento mejor que otro para recibir a un rival de ese calibre, porque los equipos que han cambiado muchos jugadores necesitan tiempo y el suyo se encuentra exactamente en ese mismo proceso.

«Lo que tiene que ser es la mejor oportunidad para nosotros para cambiar la imagen defensiva de la semana pasada», sostiene Pombar, que prefiere concentrarse en acelerar el crecimiento del Tizona antes que calcular si el Granada llega más o menos rodado. A su juicio, ambos conjuntos todavía tienen margen para aproximarse a su mejor nivel y el paso de las jornadas permitirá que sus jugadores se conozcan mejor y automaticen situaciones que ahora requieren más tiempo.

Sin embargo, el potencial del Granada obligará al Tizona a controlar a sus jugones, capaces de generar ventajas incluso cuando la defensa consigue romper las primeras opciones del ataque, y a vigilar el trabajo de sus interiores, no tanto por su anotación como por los bloqueos, los pases y los espacios que crean para sus compañeros. A eso se añade una superioridad física en el equipo nazarí que Pombar espera contrarrestar con un buen balance, defensa individual y rebote, antes de enfrentarse a la variedad táctica que puede plantear el rival.

«No hay nunca un rival que por los nombres vaya a marcar el partido», advierte el técnico, que sitúa la diferencia en cuestiones mucho más concretas. Defender al máximo el uno contra uno, evitar canastas fáciles, cerrar el rebote y no detenerse tras un error son los puntos desde los que quiere construir un partido en el que el Tizona necesitará después confianza para ejecutar sus tiros.

Las lesiones frenan el trabajo diario

El aumento de la exigencia durante la semana ha coincidido con varios problemas físicos que han dificultado los entrenamientos, ya que Pablo y Tote continuarán fuera, mientras Yeide y Serras, aunque ya han regresado, necesitan todavía tiempo para alcanzar su mejor nivel después de incorporarse a un grupo con el que apenas habían podido trabajar.

Pombar distingue por eso entre recibir el alta médica y estar realmente preparado para competir al máximo y, en ese sentido, Yeide continúa con más molestias que Serras, aunque ambos «van ayudándonos cada día un poquito más», y Alberto Cabrera arrastra también dolores pese a continuar entrenándose mientras recupera progresivamente el ritmo.

La principal duda es Javonte Brown, que este jueves pudo completar únicamente entre 20 y 30 minutos de entrenamiento después de no trabajar con normalidad durante la semana. El Grupo Ureta Tizona intentará recuperarlo para el partido porque Pombar lo considera «una pieza fundamental», aunque su participación dependerá de cómo responda su pie al aumento progresivo de la carga.

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El entrenador rehusó anticipar una decisión porque ni el jugador ni el cuerpo técnico pueden acelerar los plazos, pero confía en que pueda avanzar durante las próximas sesiones. Incluso si finalmente está disponible, llegará sin el ritmo competitivo de la jornada anterior, después de una semana muy condicionada por unas molestias que han limitado tanto su preparación como el trabajo colectivo del equipo.