MOVILIDAD Y TRANSPORTE

Roberto Rodríguez (i-DE): «La adaptación climática de las redes eléctricas pasa de la reconstrucción a la anticipación»

i-DE, la distribuidora de Iberdrola, impulsa un modelo basado en la digitalización, la prevención y la monitorización avanzada de fenómenos extremos tras las lecciones aprendidas de la DANA de Valencia

Roberto Rodríguez, junto a otros ponentes en la presentación de resultados GT Riesgos Climáticos.ECB

Burgos

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La experiencia de la DANA que afectó a la provincia de Valencia en octubre de 2024 ha marcado un punto de inflexión en la forma de abordar la adaptación de las redes eléctricas al cambio climático. Para i-DE, la distribuidora de Iberdrola en España, la principal enseñanza no ha sido únicamente cómo responder a una emergencia, sino cómo diseñar y operar las infraestructuras asumiendo que fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más frecuentes.

Así lo puso de relieve Roberto Rodríguez, responsable del negocio de Red en Burgos y Soria de i-DE y responsable del Proyecto Resiliencia 2.0 de la compañía durante la jornada de presentación de resultados GT Riesgos Climáticos organizada por Futured, cuya principal conclusión es que la inversión en resiliencia es clave para mejorar el comportamiento de la red eléctrica ante fenómenos meteorológicos extremos.

Tras el episodio que dejó sin suministro a alrededor de 180.000 clientes, la distribuidora de Iberdrola logró recuperar el servicio en un tiempo récord gracias a la digitalización ya desplegada en la red y a una rápida movilización de recursos. Sin embargo, «la conclusión más relevante fue la necesidad de evolucionar desde un modelo centrado en reparar infraestructuras dañadas hacia otro basado en la anticipación y la resiliencia», según afirmó Roberto Rodríguez.

Esa reflexión dio lugar al denominado Proyecto Resiliencia, que reúne medidas dirigidas tanto a prevenir los impactos de futuros eventos extremos como a mejorar la capacidad de respuesta cuando estos se produzcan. Entre ellas destacan la elaboración de cartografías de zonas inundables y áreas de flujo preferente, la incorporación de criterios de diseño más conservadores, la elevación de equipos en zonas de riesgo, la sectorización de instalaciones y la incorporación de nuevas variables climáticas a los inventarios técnicos de la red. Estas actuaciones ya se han trasladado a manuales y especificaciones técnicas propias certificadas por el servicio técnico de homologación, LCOE.

«Una de las principales conclusiones extraídas de la DANA es que la resiliencia no depende únicamente de infraestructuras más robustas, sino también de la capacidad de disponer de información fiable y convertirla en decisiones operativas antes de que se produzca la emergencia», aseguraó el experto de i-DE. Bajo esta premisa, la digitalización se ha convertido en el eje vertebrador de la estrategia de adaptación climática de la compañía.

En este contexto, según explicó el experto, i-DE está desarrollando uno de los proyectos más innovadores de esta nueva etapa: l a compañía ha puesto en marcha un piloto junto con la firma finlandesa ICEYE para monitorizar de forma continua fenómenos meteorológicos extremos mediante tecnología satelital de radar de apertura sintética (SAR).

El sistema permite predecir posibles inundaciones y monitorizarlas durante las veinticuatro horas del día, incluso en condiciones meteorológicas adversas que dificulten la observación óptica convencional.

Operarios de i-DE trabajando tras las nevadas en una torre en la Mazorra.ECB

La iniciativa constituye un paso más hacia una gestión predictiva de la red, ya que busca proporcionar información anticipada que facilite la toma de decisiones operativas, la movilización de recursos y la protección de infraestructuras críticas antes de que los fenómenos extremos provoquen daños. Según Rodríguez, este proyecto representa la evolución natural de las lecciones aprendidas durante la DANA: pasar de actuar cuando ocurre la emergencia a identificar señales de riesgo con suficiente antelación para minimizar sus consecuencias.

Los resultados de este piloto servirán además de base para una nueva fase del programa, denominada Resiliencia 2.0, centrada en el análisis y monitorización de fenómenos convectivos severos como tornados y downbursts, considerados entre los eventos meteorológicos con mayor capacidad de impacto sobre las infraestructuras eléctricas.

Junto a estas herramientas de anticipación, la compañía continúa reforzando sus capacidades de respuesta mediante centros de transformación y subestaciones móviles, grupos electrógenos de despliegue rápido, simulacros periódicos con los servicios de emergencia y herramientas digitales para los equipos de operación sobre el terreno.

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Para i-DE, el principal aprendizaje de los últimos años es claro: la resiliencia de las redes eléctricas del futuro se construirá combinando infraestructura, tecnología y datos, con el objetivo de anticiparse a los riesgos climáticos y mitigar su impacto en la red de distribución.