Los invencibles
LA PALABRA resiliencia proviene del vocablo latino resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. El término se adaptó a las Ciencias Sociales para englobar a las personas que logran un desarrollo psicológicamente sano y exitoso a pesar de nacer en o vivir situaciones de un riesgo especial. Con una vida hecha de cambios por necesidad, la sociedad actual y todas las personas que la componemos, parecemos incontrolablemente destinadas a ser pro resilientes. La circunstancia que acompaña intrínsecamente a nuestro yo, como diría Ortega y Gasset, es esta.
Nos enfrentamos a un panorama de desesperanza, de incertidumbre, de inquietud. Y mientras la corrupción desvirtúa una ya de por sí maltrecha política, los futuribles guías del desarrollo tecnológico que nacen en nuestro herido país sólo conocen el camino a tierras foráneas, donde se les concede la oportunidad que aquí se les niega categóricamente. La depravación lacera la esfera del clero y nadie sabe si no se conocía o simplemente había un murmullo de bocas tapadas y oídos ciegos. Las familias se quedan sin casa mientras hay miles de casas vacías de familias, y las empresas gobernadas por los caciques, que ordenan y dirigen las decisiones de los gobiernos, se llevan una y otra vez los concursos públicos en los que ni siquiera hallan competencia.
La inspiración no sólo surge de la ruina, pero la dificultad sí robustece el carácter. Se ha repetido históricamente y, aún así, la humanidad ha salido, con más fuerza cada vez, de sus cercanos ocasos. Como muestra, el crecimiento de la solidaridad con cada causa que requiere de la ayuda de quien tenemos al lado, véase la última recogida de alimentos; la comprensión y el apoyo de la sociedad en cada desastre, como el catastrófico incendio de la planta de Campofrío de La Bureba; o la adhesión a las iniciativas que persiguen recaudar fondos o hacer visibles a las asociaciones que luchan por el derecho de las personas con capacidades diversas, como el vasto incremento en organización de eventos deportivos con este fin.
El sufrimiento le es tan implícito al ser humano como la capacidad de vencerlo. Es momento de soñar, ilusionarse y crecer. De luchar con lo que tenemos y de emplear la creatividad para armarnos con lo que no, y, de agarrar a los que nos ayudan a mantener la pasión cada día y demostrar, una vez más, que nosotros somos los invencibles.