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SE HAN ESCRITO ríos y océanos de tinta sobre el deterioro en la calidad de la programación televisiva. Otra cosa bien distinta es que alguien que se hayan leído.

Hablando con la gente nadie reconoce abiertamente ver ciertos programas y muchos menos estar enganchados a ellos. Esta actitud me recuerda mucho a Italia cuando las elecciones las ganaba Berlusconi por goleada, pero al mismo tiempo nadie reconocía haberle votado.

¿Cómo empezó a ser la ignorancia y la mala educación, la vulgaridad y la ordinariez un plato de gusto? En Italia la culpa se la echan a Berlusconi. El dicho que cada vez que ves Tele cinco, un libro se suicida, ha traspasado las fronteras itálicas y ahora ya se puede oír también en España.

Los responsables de programación se escudan en el hecho, que me parece demostrado, que se le da a la gente lo que quiere. Me recuerda el consejo que Tomás Moro, ministro de Enrique VIII de Inglaterra, daba a sus ayudantes: ’No digáis al rey lo que puede hacer sino lo que tiene que hacer’. Extrapolando esta filosofía ¿no sería mejor dar a los espectadores lo que es mejor para ellos en vez de darles lo que les embrutece?.

La historia tiene estas particularidades si Berlusconi no hubiese comprado Telecinco en España, igual no habrá exportado esta glorificación de la ignorancia que ha ido poco a poco evolucionando hasta que los espectadores han perdido completamente la sensibilidad para distinguir lo vulgar de lo gracioso, el humor divertido, de la grosería, la insensibilidad hacia los sentimientos, la vida privada y la dignidad de las personas, se compran y se venden como unas bragas en un mercadillo. Hay programas como Hombre, mujeres y viceversa, copiados tal cual de la televisión italiana, solo que en el caso español todavía son más vulgarmente falsos que en Italia.Hoy en día parace imprecindible para hacer carrera en la tele ser un completo ignorante

¿Quéhubiera pasado si Berlusconi en vez de traer a las Mamachicho, se hubiese dedicado a su primer amor, es decir a tocar el piano en los cruceros?. Quizás habría terminado siendo un cantante de prestigio. Puede que incluso hubiese ganado el Festival de San Remo y a estas alturas,, sería un venerable cantante como, por ejemplo Gino Paoli (el de Sapore di Mare).

No es que crea que la culpa de todo la tiene Berlusconi, pero la desfachatez que propagó por toda Europa, sea con sus medios de comunicación, sea con su imagen pública, corrompió para siempre el sentido del pudor y de la vergüenza.