Creado:

Actualizado:

A 49 DÍAS del domingo 20 no sabemos si saldrá el sol y quien se beneficiará más de la foto del pacto urgente de Estado. Mal tiene que estar esto cuando se juntan a toda prisa por el rumor catalán de plantar una cordillera tan alta como los Pirineos. De esas que hacen fronteras de verdad. En cierto modo, un cambio de orientación en la Campaña de confrontación típica, viene bien con anuncio de sensatez. Así las cosas, el Gallego habrá aprendido que a su predecesor Aznar lo apearon las bombas de los trenes el 11M, día en el que yo cumplí 43. Ahora a él lo descarrila esa bravura indolente de Artur Más acosado por Junts pel Si y la CUP. La meiga del Ferrol le dice que tiene mucho que perder con un Estado roto y herido por el que las ratas de palacio andarán a sus anchas. Populares, Socialistas y Ciudadanos del naranjito Albert Rivera firman el pacto por la unidad patriótica y dios repartirá los votos en la medida que nosotros los esforzados españoles de a pié, consideremos en justicia. Un pacto de estado en toda regla, en el que sin duda habrá pago en especie. Se abrirá pronto el melón de la Constitución para ser un País federal, con bandera única donde los catalanes dibujen su territorio a la par que los de otras autonomías. Pero nunca por delante. Empiezan a verse los brotes verdes de Zapatero, esta vez en serio, pero falta mucho para que la economía serene nuestro miedo. A Rajoy le han faltado unos cuantos meses para que cale su optimismo en nuestros huesos. Han sido muchos más sus aciertos que sus errores, pero imperdonable la indolencia con el terrorismo vasco al que también ahogó la crisis, y no otro frente. Abrió las cárceles antes de tiempo y olvidó a sus víctimas a la par. Se arrogó el éxito de mano firme cuando otros eran rescatados, dejando de lado a los verdaderos protagonistas que somos los que hemos soportado. Le crecieron los enanos. Nunca pudo imaginar que Cataluña pudiera ser un grave problema y en esto ha tenido que pelar sus barbas. La piel de toro no será roja ni azul en décadas, porque será anaranjada. Tendremos que hacer un ejercicio de responsabilidad en las urnas y fiar nuestro voto a quien pensemos que mejor lo haga. No está el coño para ruidos y en esto pocas bromas, que nos jugamos el despertar de España. Estas navidades celebraremos las doce campanadas que están aquí mismo, con un gobierno en el que no se lleven las coletas y adivino la continuidad de la derecha, pero mucho más centrada. Besugo al horno, cava catalán, cordero asado y pato, a la naranja.