El huerto prohibido
Si en algo queremos a nuestra vieja ciudad y pretendemos hacer de ella un lugar donde se pueda vivir mejor ahora y a futuro, habrán de entenderse quienes tienen esta responsabilidad. Nuestros representantes municipales no están tan lejos de posiciones de encuentro comunes en cuestiones importantes que vertebran su desarrollo. La carta donde se pasan a limpio estas historias se llama presupuestos municipales y al parecer arranca con un desvío que sobrepasa los 20.000.000 de euros. No es una buena forma de empezar, está claro, y de alguna forma se está anticipando que habrá recortes importantes que se notarán y crujirán. Otra cosa será qué agujeros se quedarán sin tapar. Y en esto entra la palabra mágica, prioridad, en la que se centrarán los debates y el juego de tronos político. Burgos no tiene acuerdo de gobierno que permita una mayoría que ordene y mande. Cada asunto o asuntillo se trata y despelleja hasta que por fuerza mayor se usan las matemáticas por encima del mágico número 14. Así llevamos más de 100 días sin que se insinúe un escenario de crisis de mandato o bloqueo en la gestión municipal. Aún así, me pica la curiosidad en adivinar lo que sucederá a partir del 20 de Diciembre por lo que pueda afectar no solo a la divina Patria del alma querida, sino a ciudades como la nuestra por aquello del efecto inducido de lo mayor en lo menor. El efecto Madrid removerá voluntades y como el sarampión, brotarán granos de escozor ideológico. Si el gobierno de la nación alcanza un equilibrio razonable en consensos, las capitales de provincia y los pueblos asumirán el entendimiento. Pero como en el citado diciembre de marras reine el caos y el coco meta miedo a la España que duerme serena, mil demonios y brujas saldrán a las calles por todo el territorio. Sería una pena que esto sucediera y en el momento clave del despertar, reculásemos años atrás. Hay quien pretende el equilibrio como plataforma para seguir luchando con aquello de la unión hace la fuerza. También hay quien gana cuando el río baja turbio y hace astillas del árbol caído. Dividen y vencen. Con este sentir de expectativa, queda poco margen para pronósticos. Los dos grandes partidos nunca se pondrán de acuerdo porque significaría para ellos fundirse en uno sólo. Entre ambos queda una banda de centro derecha o centro izquierda, que viene a ser lo mismo y no están dispuestos a compartir ni repartir. Este huerto virgen y descuidado es la puerta grande por la que Ciudadanos entrará con fuerza. Así será y siempre ha sido que ha habido momentos donde las piezas encajan.