Ha pasado tiempo
ELTIEMPO transcurre deprisa. Ya ha pasado una semana desde que el mundo se parara por los atentados de París. Y empezamos la cuenta para los de Mali. Toca hablar de esta violencia sin sentido en nombre de una religión que, por otra parte, deberíamos recordar que no sólo la sufre Occidente, aunque ahora nos rasguemos las vestiduras y saquemos a la calle al ejército para salvaguardar nuestra seguridad. También Oriente muere a manos de estos asesinos que enarbolan la bandera de la religión y argumentamos un estado de guerra en aquellos países para acallar nuestras conciencias por no habernos rasgado antes esas vestiduras. Y tendemos a generalizar convirtiendo a aquellas víctimas de esos países que se nos antojan lejanos también en viles asesinos a los que no debemos permitir la entrada a nuestro mundo ‘civilizado’.
Ha pasado tiempo. Una semana. Y toca hablar de la barbarie terrorista. Quizá porque ya muchos opinan sobre ello y, con toda seguridad, con mejor tino de lo que pudiera hacerlo yo, me quedo con la indignación, la rabia y la tristeza de lo que acontece en su más grande dimensión.
Y retomo el tiempo que corre tan deprisa y que convierte en Historia con mayúsculas aquellos hechos vividos. Porque hace tiempo ya, también esta semana se cumplían aniversarios: 40 años de la muerte del dictador Franco; 82 de la primera vez que la mujer pudo ejercer el voto en España gracias a la lucha pacífica de Clara Campoamor. Tiempo de un logro que hizo historia, como historia es la muerte del general Franco y con ella el fin de un régimen que dilapidó todos los derechos civiles logrados hasta entonces y recuperados, alguno de ellos, tras su fallecimiento.
Derechos de los que hoy se jactan como conseguidores los partidos políticos en plena campaña electoral. Vuelve a la vida el ‘yo’ y el ‘tu más’ por arañar una papeleta al contrario y lograr sentarse en el sillón presidencial. Hoy ya no se cuestiona si es un voto femenino o masculino... O quizá sí, dependiendo de quién lo valore, porque si lo hace el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, las mujeres deberían volver a esas épocas en las que debían mostrarse sumisas ante los demás.
Al final el tiempo pasa, este espacio se acaba. Sólo reflexionemos sobre los avances y retrocesos de una sociedad que está condenada a entenderse, sin generalizar, sin despreciar y siempre con el diálogo pacífico. Como Clara Campoamor.
El tiempo se escapa y deja caer las hojas del calendario. Hoy para mí, han pasado dos meses.