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SI ALGO HAY QUE falle más que una escopeta de feria, son las encuestas en intención de voto. Sin que nadie se cortase una mano por acertar el porcentaje, sí lo hacían al menos en el orden de partidos. Predecible y creíble que fuese por escalera de mayor a menor, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos. A partir de aquí, un rosario de pequeños e insignificantes agrupaciones que se repartirían las migajas y nada pintarían. Pero una vez más se confirma el hecho de que los españoles cada vez que nos la jugamos, lo hacemos a la mayor. Todos dirán que ganan y los argumentos serán creíbles. Pero la única verdad, Podemos es quien ha dado el salto de gigante con un tercer lugar que es casi un segundo. Ciudadanos recibe un jarro de agua fría y no entiende la razón por la que se ha quedado con algo más de la mitad de lo que esperaba. Los socialistas se desinflan más que los populares. Al tiempo que escribo esta columna, 20.35 horas del domingo, el recuento es aproximado y no espero a datos mejores puesto que el redactor jefe de este periódico me la tiene cariñosamente jurada y le he prometido mandársela antes de las 21h. Lo cierto, en orden decreciente y a falta de horas, los resultados provisionales dan 126, 95, 64 y 30 a los cuatro partidos mayoritarios. Esto deja ver que Podemos se acerca al PSOE y Ciudadanos se ha difuminado. Sin duda, Iglesias llega más al corazón de la gente de la calle que guarda el silencio contenido de estos años tan malos. Rebeldía, castigo e ilusión son una mezcla explosiva que mueve montañas. Pero ningún bloque que imaginemos como afín, podrá gobernar con el reparto del 20 de Diciembre. PP y Ciudadanos llegan a 156 aproximadamente mientras PSOE y Podemos tocan los 159 más o menos. Así que nadie gobernará a priori esta España del alma querida sin contar con los grupos de color nacionalista. Serán estos quienes desde sus intereses más particulares que generales, manden en el tiempo de recuperación que se veía venir. La investidura de nuevo presidente tiene toda la pinta de ser con un hombre de izquierdas respaldado por izquierdas regionalistas. Durante la campaña electoral hemos escuchado decir a Iglesias, “cuando yo sea Presidente”, con tono de arrogante realidad y al tiempo, quizás lo consiga. Las matemáticas no engañan cuando la suma de los dos nuevos partidos revelación es tanta como los del PSOE. Podemos y Ciudadanos suman 94 en números redondos. No se harán astillas de ningún árbol caído pero nos esperan cuatro años de río revuelto y ganancia de pescadores. Esta es la única verdad.