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TOMO prestada la frase del título de uno de los ponentes que protagonizó el coloquio que El Correo de Burgos organizó en Aranda el pasado viernes, que analizaba el camino de las empresas hacia nuevos mercados. José Luis Olivella, presidente de Asebutra y gerente de Lógica Aranda insistió en que los españoles en general y los burgaleses en particular hacemos las cosas bien «somos muy buenos, somos cojonudos», aseveró con rotundidad. Palabras que sus compañeros de mesa, Alín Lucio-Villegas, directora territorial de Icex, y Enrique pascual, presidente de la DO Ribera del Duero corroboraraon también en sus intervenciones.

Sin embargo, no parece que nos lo lleguemos a creer. «Los españoles somos como somos», afirmaba Pascual, mientras que Lucio-Villegas insistía en que «somos los únicos que nos tiramos piedras contra nuestro tejado».

Y se hablaba de exportaciones, de abrir nuevos mercados. Se puso sobre la mesa la capacidad que tiene la industria de la provincia para romper con la media y colocar sus productos en mercados emergentes, en el continente americano, diversificando mercancías y destinos; algo que en la media nacional y regional no sucede porque se acude a mercados ya conocidos «maduros» como es Europa.

Quizá ese sea el principal hándicap que tenemos a la hora de darnos a conocer en el exterior. Aquel ‘Spain is different’ marcó en su momento un modo de comportarnos, un carácter latino, una forma de hacer las cosas que nos diferenciaba del resto de nuestros países vecinos. Pero posiblemente, nos hizo daño y ahí empezó el autoconvencimiento de que nuestro trabajo, nuestra forma de ser o nuestros productos eran inferiores a aquellos europeos que sí eran capaces de hacer patria mientras nos comían el terreno en sectores en los que merecíamos ser líderes.

Hoy seguimos haciendo las cosas bien; las estadísticas nos lo demuestran. Ciñéndonos a las exportaciones, motivo del coloquio desarrollado en Aranda, quedó patente que nuestra economía exporta y lo hace mejor que bien. Y además ofrecemos a los mercados productos de calidad.

En el exterior nos ven como gente seria, que sabe trabajar y vender sus productos, insisto, de calidad. «Con un valor añadido», insistieron los tres ponentes, se garantiza el éxito en la internacionalización. Pero no debemos creérnoslo del todo, pues al salir al exterior parece que nos avergonzamos de vender marca, de hacer país.

Y nos pasa absolutamente con todo. Por ejemplo, la música española es reconocida en el exterior. En mi casa, suenan sonidos ingleses continuamente que proceden del móvil o de los vinilos de mi hija. Queremos conocer otros países y nos maravillamos de sus paisajes y monumentos, sin apreciar que aquí tenemos más, mejor y variedad. España es diferente, con 17 banderas, todas respetables y presentes. pero seguimos sintiéndonos inferiores. y como dice Olivella, somos cojonudos.

A ver si empezamos a creérnoslo.