Creado:

Actualizado:

DENTRODE siete días los ciudadanos estamos llamados, de nuevo, a las urnas. Poco ha cambiado desde que el 20 de diciembre ejerciéramos nuestro derecho al voto. Tan sólo hemos asistido a la legislatura más corta de nuestra actual Democracia. Por lo demás, llegamos a este punto de campaña electoral en donde las promesas se repiten. Las nuevas son como las viejas y estas últimas se quitan el polvo de los últimos seis meses y relucen brillantes y como nuevas. Pero si se analiza, muy por encima desde luego, todo es igual: la apuesta por mantener Garoña de unos y la defensa del cierre definitivo de otros; el tren directo de Aranda; la liberalización de la AP-1 en 2018; la prohibición del fracking o permitir el estudio del subsuelo porque podemos llegar a ser autosuficientes energéticamente, como posríamos serlo con las renovables... Se cruzan los mensajes ya reiterados hasta la saciedad. Y con estos mimbres los ciudadanos tenemos que decidir si nuestra papeleta se inclina hacia un partido u otro.

Ahondando un poco más, el discurso en esta campaña ha variado sensiblemente. Unidos Podemos reitera en cada mitin que el PSOE es su aliado natural, mientras que éste último se pone de lado porque «sale a ganar» y no quiere ir de la mano de un partido que aspira a quitarle votos. Ciudadanos rechaza también Podemos, pero niega la mano al PP. Y mientras los populares siguen manteniendo que son la única fuerza que puede sacar adelante las reivindicaciones de la provincia y de toda la nación, apelando a concentrar el voto moderado en su formación. Total volver a un bipartidismo o, cuando menos, una mayoría lo suficientemente holgada para que se pueda gobernar sin pactos.

Y mientras el ciudadano asiste atónito a lo que considera que sus políticos no han entendido el mandato de las urnas de diciembre: diálogo y acuerdos.

No lo tengan en cuenta. En campaña es el tú más entre propuestas que se quedan relegadas a segundo término con perlas que denostan al contrario. Viejas y nuevas reivindicaciones; son las mismas o parecidas.

Con todo, y aunque parezca contradictorio, el electorado está interesado por ver qué resultados arrojan las urnas el próximo domingo. El principal test son los datos de voto por correo recibido en la provincia que vive estos días acontecimientos importantes que podrían lastrar la participación: las fiestas patronales de San Pedro. Y si nadie se quiere perder las fiestas, pocos son los que dejan en manos de la abstención los próximos cuatro años y el voto por correo ha duplicado el de las últimas elecciones. Son viejas reivindicaciones las que nos plantean, pero queremos ser partícipes de ellas. Un aviso a navegantes.