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SEGÚN EL BARÓMETRO del CIS, siete de cada diez españoles no pisan nunca ni un museo ni una biblioteca. Pero queda el resto. Esos que disfrutan y vibran ante un lienzo, que se conmueven ante una escultura y a los que, en definitiva, les gusta imaginar.

El Museo de los aromas era un buen ejemplo. Fue único en su categoría en toda Europa. Recibió a los más reputados expertos en la materia y aspiraba a ser un referente pero le faltó tiempo. Tras su cierre en noviembre de 2014, el Museo de los aromas, aguarda y entre esencias, aromas y fragancias no pierde la esperanza de encontrar un futuro. Santa Cruz de la Salceda, también. Y es que, con apenas 214 vecinos, era su único recurso turístico.

El cierre ha puesto en un brete a negocios como el restaurante- hotel Las Baronas, cuya dueña no descarta tener que echar la persiana de forma definitiva. Y no se entiende porque era un museo vivo, que estaba muy presente en la agenda y que a nadie decepcionaba.

Y es verdad, contó con apoyos en su puesta en marcha. La Sociedad de Desarrollo Rural (Proder), sufragó la tercera parte de un presupuesto que rondó los 200.000 euros, y Sodebur (Sociedad para el Desarrollo Sostenible de la provincia de Burgos) aportó 40.000 euros. Pero faltó promoción y faltó señalética.

Hay quien puede pensar que ubicarlo en un pueblo tan pequeño como Santa Cruz de la Salceda fue un error, pero el museo puso en el mapa a este municipio, despertó el interés de los visitantes y generó expectativas, proyectos, y también puestos de trabajo.

El panorama desde luego no anima a la esperanza. Lo han intentado casi todo. Han llamado a todas las puertas, públicas y privadas. Lo quisieron llevar a Burgos y a Aranda de Duero y no prosperó como tampoco lo ha hecho la última iniciativa del Ayuntamiento por salvar este espacio. El concurso de alquiler que salía por 475 euros mensuales más IVA y una duración contractual de tres años, ha quedado desierto.

Salvando las distancias, Aranda tiene un problema similar: el Museo de Arte Sacro. Cerrado desde que sirvió de sede a las Edades del Hombre, el Ayuntamiento espera aprobar los presupuestos para afrontar la inversión necesaria. Aranda se impacienta y los negocios, también.