Dimisión ‘en diferido’
TURBIAS bajan las aguas en el seno del Burgos CF, inmerso actualmente en una galopante crisis deportiva e institucional que lleva camino de aniquilar la entidad si nadie coge de inmediato las riendas para frenar la sangría.
La salida de la directiva que encabeza Juan Carlos Barriocanal tras ser vapuleada por los socios asistentes a la Asamblea Ordinaria, y sobre todo condicionada por la publicación de las injustificables conversaciones que los mandatarios del cuadro blanquinegro mantuvieron durante la cita, parece seguir las líneas de actuación del partido que aspira a seguir gobernando España los próximos cuatro años. De hecho, lo acontecido se parece más a una ‘dimisión en diferido’ que a la voluntad de acelerar los trámites para que llegue savia nueva.
Tan es así que lejos de abandonar el timón de la nave de forma inmediata, los directivos pretenden seguir maniobrando como si nada hubiera ocurrido, consciente de que en cuanto presenten oficialmente su dimisión ya no tendrán capacidad de decisión en asuntos económicos.
Y ello ha generado muchas suspicacias entre los socios y aficionados de la entidad, que no se fían de las operaciones que pueda estar llevando a cabo Barriocanal antes de dejar el cargo de presidente. No hay que olvidar que él es el principal acreedor del club -con más de 280.000 euros de deuda- y que en muchas ocasiones se ha puesto en entredicho en las asambleas la validez jurídica de un acuerdo privado firmado en su día por el todavía máximo mandatario y el que fuera el anterior presidente, Domingo Novoa.
Las dudas se acrecientan una vez que han saltado a la palestra las conversaciones que había mantenido la directiva blanquinegra -que ya había tomado la decisión de no continuar, pero a final de temporada, cuando expiraba su mandato- con un grupo de empresarios de Vitoria para facilitar su entrada en el club a través de la puesta en marcha del proceso de conversión del club en SAD, información de gran relevancia esta que fue escondida a los socios en vista de la marcha de la Asamblea (que le había tumbado previamente sus cuentas). Muchas sombras y pocas luces.