Creado:

Actualizado:

PARECEQUE estamos en ciernes de por fin tener un gobierno real, que deje de estar en funciones. El tsunami que ha arrasado al PSOE y a su hasta ahora líder, Pedro Sánchez, invita a pensar que se impondrá la abstención en las filas socialistas y será de nuevo presidente Mariano Rajoy.

Un mandatario que tendrá por delante muchos retos por salvar y decisiones por adoptar. En mi humilde opinión y teniendo en cuenta que no pertenezco a un grupo de sabios que pueda plantear prioridades a abordar, soy consciente que la primera acción será intentar aprobar unas cuentas y las consiguiente medidas que impone Europa para evitar el fantasma de una multa millonaria.

Sin embargo, las prioridades del ciudadano de a pie -e insisto, desde mi modesta opinión- van más allá de las cifras macroeconómicas.

En un país y en esta provincia donde el paro, uhn mes más ha vuelto a subir como conocíamos esta semana, pese a que en el interanual sea más bajo que en ejercicios anteriores, una de las prioridades debe ser finalizar con la sangría que mes a mes deja a cientos de familias de Burgos al borde del abismo, en algunos casos porque no perciben ninguna ayuda y todos los miembros de la familia están en paro. En el periódico de hoy se publica que Castilla y León es la que más mano de obra sigue exportando porque aquí sigue sin haber oportunidades para nuestros jóvenes, y no tan jóvenes. Es hora de poner coto a este tipo de situaciones e implementar medidas, no de recortes, para que nuestros activos no trengan que emigrar dejando aún más si cabe una provincia envejecida y despoblada.

El siguiente reto, pero no por ello menos importante, es dilucidar qué les pasará a nuestros jóvenes de Bachillerato cuando lleguen a junio y aún no sepan si tendrán reválida o Selectividad; si perderán un curso en el que se han esforzado para poder continuar con sus estudios; si tendrán más y mejores becas... Una incertidumbre que aflige a los alumnos pero también a los padres, como es mi caso, no sabemos si tranquilizar a nuestros hijos o ponernos la venda por lo que pueda ocurrir. Es lo que ha conseguido el señor Wert que ahora vive en su retiro dorado y mientras los institutos de Burgos son incapaces de dar una respuesta clara a los alumnos, porque tampoco ellos lo saben. Ahora el Parlamento tendrá que ir contra reloj para llegar a acuerdos que permita que el futuro de nuestros jóvenes sea un poco más claro. Y Rajoy podrá ser presidente, pero no tendrá bula para todo. Es el momento de recuperar el diálogo y el consenso para que el futuro de nuestros hijos y de nuestra tierra sea eso, futuro, y no un papel mojado. Y esos son los retos.