Creado:

Actualizado:

TAMBIÉN SE negocian en los plenos municipales, necesidades objetivas ante problemas que se dan día a día. Han pasado casi seis años que este menda advertía de la inexistencia de regulación municipal en materia relacionada con la regeneración urbana. Ya se notaba por entonces en Burgos, el incipiente crecimiento de la actividad rehabilitadora de edificios viejos. Esos que durante años han estado aguantando carros y carretas hasta conseguir que sus propietarios invirtiesen en ellos, lo suficiente como para dejarlos de rechupete. Pero el nuevo y actual Plan General de Ordenación Urbana de Burgos “PGOU” miró como siempre fue, hacia la regulación de una ciudad que seguiría creciendo indefinidamente y ocupando solares baldíos. Se olvidaba de lo que en el resto de Europa se viene haciendo desde décadas. Regenerar las ciudades heredadas, no solo cascos históricos, también el parque inmobiliario en barrios y barriadas. Esto lo intenté hacer ver en la casa grande de Plaza Mayor, nadie me entendió. Quizás por culpa mía al no saber explicar lo que no necesita ser explicado. La imagen de ciudad está hecha de trozos que encajan como un rompecabezas. Piezas pequeñas y grandes hacen callejas, calles, plazoletas, plazas, rincones, vacíos y llenos, jardines, parques, barriadas y barrios pequeños o grandes. El ladrillo rojo predomina en las fachadas de los últimos sesenta años. Quizás porque es el material que mejor aguanta el tiempo, después de la piedra. Quizás porque la media docena de constructores y promotores dejaron entonces el diseño en manos de los mismos arquitectos. Cierto que los edificios que paladeamos desde hace veinte años, se han diseñado en su gran mayoría por arquitectos jóvenes de nueva escuela, con acierto y vistosidad. Hoy, no hay calle sin andamios que renueven viejos edificios, sus fachadas o interiores. Cambios de imagen que en ocasiones sorprenden, para bien y por desgracia en otros, para mal. Como dice la concejala Bernabé con razón, la ciudad cambia de imagen y hay que regular por fin las actuaciones de rehabilitación que dibujan nuevas fachadas sobre las originarias. Envolventes térmicas de todo tipo con fachadas de aspecto sedoso y colorista. Una peligrosa herramienta para cambiar a bien o a mal. Por fin llegará esta reflexión según parece, a raíz del último pleno municipal. Se pensará en la nueva imagen de un Burgos del XXI con más color y calor. Nunca es tarde si la dicha es buena.