CARNAVAL 2010
Galaz opta por un discurso musical y 'reparte' sin piedad coplillas satíricas
Aunque el frío deslució el pregón, el violinista destacó «el mérito» de los burgaleses

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L. B. / Burgos
«Porque lo nuestro tiene mérito, queridos ciudadanos. Yo no me imagino a una chirigota gaditana cantando a pleno pulmón con tres grados bajo cero». Con estas palabras 'aplaudía' el músico burgalés Diego Galaz -con pajarita, bombín y lentejuelas- la valentía de todos aquellos que, pertrechados con un disfraz a la vista o escondido bajo el abrigo, se lanzaron ayer a la Plaza Mayor para escuchar el pregón carnavalero. En este caso, su pregón.
Un discurso que, por aquello de la deformación profesional, inició y salpicó con música de violín.
Un discurso en el que reveló datos interesantes, según él aportados por el alcalde, que seguía atento y de cerca la proclama, sobre los esfuerzos de un burgalés por decidir qué ponerse para no pasar frío mientras luce atuendo festivo o sobre el rotundo liderazgo de esta ciudad en número de personas vestidas de oso polar. «Somos auténticos héroes», apostilló divertido el violinista.
Un discurso, el de Galaz, que reivindicó las agallas castellanas y, también, el «derecho a disfrutar de esta fiesta desde la pluma y el leotardo», exclamaba, antes de rematar con un ¡Arriba el cuello vuelto! Verdadera declaración de intenciones.
Y no contento con jalear al no demasiado numeroso pero atento público, el 'serio' y profundo análisis de la 'carnavalogía' local tornó en hilarantes coplillas -a ritmo de violín, por supuesto- cargadas de sátira, que desmenuzaron sin piedad la actualidad local, regional y nacional. Y sus protagonistas, claro.
Nadie se libró del 'repasito' del integrante de La Musgaña. Ni el primer edil, Juan Carlos Aparicio, que abría la ronda, ni el Gobierno nacional, ni populares ilustres -Esperanza Aguirre o Gallardón, equiparados a Pimpinela- ni socialistas, antes de pana, ahora de Dolce & Gabanna, ni gamonaleros en chandal, ni el aeropuerto o la lejana estación de trenes, ni las cajas de ahorro, ni los obispos, ni el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Miguel Méndez Pozo.
Nadie salió 'vivo' del divertido recuento lanzado desde el balcón de la Casa Consistorial, cual preludio catártico de los días de desenfreno que el pregón anticipa.
Tras Galaz y su violín, la jarana continuó de la mano de los Titiriteros de Binéfar que pelearon con el ambiente 'helador' a golpe de canciones tradicionales, bailes y juegos para toda la familia.
Pero la fiesta no había hecho más que empezar...