PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA
El Plan contempla usos compartidos en los edificios del centro histórico
La nueva ordenanza compatibiliza el uso residencial con el terciario
R. TRAVESÍ / Burgos
¿Queremos revitalizar nuestros centros históricos y garantizar que los vecinos del centro histórico vivan en condiciones similares al de otras partes de la ciudad?Es una reflexión que lanza al aire el presidente del Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos, aunque a renglón seguido menciona que sólo es posible si se les facilita las mismas infraestructuras y condiciones de habitabilidad.
Pone como ejemplo la instalación de un ascensor para suprimir barreras arquitectónicas en un edificio. Algo que en demasiadas ocasiones, no puede llevarse a cabo porque el número escaso de propietarios que residen en un inmueble impide costear los gastos de mantenimiento de una dotación de estas características. A veces, la solución, apunta David Dobarco, puede pasar por hacer este tipo de intervenciones entre dos o tres parcelas pequeñas del centro histórico.
Una actuación que, a día de hoy, no permite el Plan General de Ordenación Urbana, porque el criterio de Patrimonio es mantener íntegramente la parcelación preexistente. El presidente del colectivo de arquitectos explica que tiene su razón de ser ya que la tipología de la parcela guarda relación con la estructura del espacio urbano. Sin embargo, sí se produce en el centro histórico de Miranda de Ebro, donde hay excepciones para la agrupación de parcelas, siempre y cuando se mantenga el aspecto externo y la configuración parcelaria, para así compartir infraestructuras como un ascensor.
Un asunto de peso que, según recuerda Dobarco, requiere de un debate profundo y que no se ha planteado en el nuevo PGOU. Por contra, destaca el apartado sobre los usos compartidos en los edificios del centro histórico que contempla el planeamiento que ahora se tramita.
De esta manera, se flexibiliza la vieja idea que prohibía la terciarización en estas zonas de las ciudades para evitar inmuebles destinados únicamente a oficinas o superficies comerciales, que a la postre generaba importantes problemas de tráfico y expulsaba a los vecinos de esos espacios. Pero con el temor que esas zonas se convirtieran en barrios dormitorio de la ciudad, pero sin olvidar las dificultades estructurales del centro como, por ejemplo, los problemas de aparcamiento. Hoy en día, la realidad es diferente y muchas oficinas optan por ubicaciones en la periferia en aras de una mejor accesibilidad. Y ahora, se aboga por centros históricos multifuncionales como fueron en el pasado, donde convivían el comercio tradicional, las pequeñas industrias, los oficios artesanos y sus habitantes.
La nueva Ordenanza RCH (Residencial Centro Histórico), en principio, pretende facilitar que determinadas actividades puedan ser compatibles con la residencial como los despachos profesionales. Y es que, según apunta Dobarco, pese a ser un uso terciario no supone una amenaza de terciarización. En cambio, si existe un peligro real de envejecimiento y pérdida de funcionalidad. Pese a ello, hay que realizar algunos ajustes y excepciones porque el documento prohibe la existencia de edificios enteros para uso comercial, lo que contrasta con El Corte Inglés de la calle La Moneda. Una superficie comercial que, en la actualidad, revitaliza esa zona de la capital.Dobarco: «Hay que huir de las prisas a la hora de redactar el planeamiento»
El Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos resalta la idoneidad del actual momento para la elaboración de un Plan General de Ordenación Urbana, sin la presión inmobiliaria. Por ello, defiende una redacción sin prisas. No en vano, su presidente recuerda que las pautas marcadas en el plan aún vigente prevén actuaciones para los próximos 10 ó 15 años, «con lo que no tenemos la necesidad de tener que hacerlo todo para hoy mismo».
En ese sentido, David Dobarco reconoce que el colectivo hubiera deseado realizar los estudios y las valoraciones sobre un avance en lugar de un documento que ya cuenta con la aprobación inicial. Además, se hubieran evitado efectos como la suspensión de licencias, las edificaciones fuera de ordenación innecesarias y las contradicciones para los técnicos municipales a la hora de informar los expedientes que pasan por las diferentes áreas, sin olvidar los errores de cartografía que o bien hacen desaparecer edificios existentes o bien no reflejan edificios construidos recientemente. Pese a ello, el presidente de los arquitectos resta importancia a estas situaciones porque apunta que «errores siempre han existido y lo importante es detectarlos a tiempo para evitar que, una vez aprobado el Plan, haya que realizar la tramitación de las modificaciones puntuales».
Dobarco cita como ejemplos los Planes Generales de Delta Sur y de Prointec, con una tramitación de al menos seis años. Y es que afirma que «el problema de las cosas no es hacerlas rápidas sino bien, porque la historia de la ciudad es de siglos». Es por ello que partidario de huir de las precipitaciones porque -recuerda- que «las ciudades no funcionan como las personas ni como los calendarios electorales de cada cuatro años».
Probablemente, muchas de estas anomalías se hubieran evitado con la convocatoria del comité de expertos que iba a supervisar la redacción del PGOU. Un órgano que se anunció cuando se encargó la revisión del actual, pero que finalmente no se creó.