El Correo de Burgos

COMERCIO

Burgos cuenta con 15 quioscos tras los cierres de Gradmontagne y zona sur

La crisis, el canon municipal, las fianzas a distribuidoras y gastos fijos lastran el sector

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Burgos

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R. TRAVESÍ / Burgos

La crisis económica no hace distingos con sectores pero también cambian las costumbres. El ir a comprar el periódico al quiosco de la esquina ha caído en desuso, no sólo porque cada vez se lee menos sino porque  también hay menos establecimientos a pie de calle.En los años 90, Burgos contaba con 39 quioscos de prensa y ahora sólo queda una quincena. Las causas son variadas pero en la mayor parte de los casos se debe a la reducción de las ventas, los elevados impuestos, el cambio de modelo de quiosco impuesto por la empresa JC Decaux y la competencia desleal de establecimientos con prensa. Los últimos quioscos en bajar la persiana son el de Francisco Grandmontagne y el de San Pedro y San Felices. Son las últimas renuncias presentadas por los concesionarios y el Ayuntamiento no se plantea, de momento, sacar a concurso su explotación al ser consciente de los problemas por los que atraviesa el sector de la venta de prensa.

Estos quioscos se suman a los cierres de Plaza San Bruno y Plaza España, después de que su concesionaria Felisa García acudiera a los tribunales al negarse a ocupar a finales de 2006 el nuevo modelo de expendedor al considerar que se reducía mucho su espacio de venta. El diseño de los quioscos se remonta a 1999 cuando el entonces alcalde Valentín Niño firmó un acuerdo con la empresa JC Decaux. En la actualidad, el único negocio que no ha ocupado el despacho que le corresponde, que está en la intersección de la avenida del Cid y Sanz Pastor, junto a la gasolinera, pese a que unos metros más adelante está el nuevo.

Mucho antes, cerraron los quioscos de Condesa Mencía, la estación de Renfe, Progreso, plaza Conde Vallelano, glorieta Bilbao o Luis Braille, entre otros.

El vicepresidente de la Asociación Profesional de Vendedores de Prensa, Carlos Castañeda, reconoce que el gremio ha notado la crisis puesto que los periódicos y las revistas no son un artículo de primera necesidad pero apunta otras causas relacionadas con el cierre de negocios como el canon anual por ocupar la vía pública, el importante aval que piden las distribuidoras y los nuevos puntos de venta, sin olvidar la cuota de autónomos y otros gastos de luz, teléfono o seguro. Precisa que desde hace unos años panaderías, librerías y tiendas de barrio les hacen la competencia pese a que no pagan licencia fiscal para vender prensa. A todo ello se suman los duros horarios de apertura que en el caso de su quiosco en Santo Domingo se prolonga de manera ininterrumpida entre las 7 de la mañana y las nueve de la noche de lunes a viernes. El único respiro llega el fin de semana al cerrar por las tardes.

Castañeda es partidario de instalar nuevos quioscos en zonas de expansión como Fuentecillas y Vista Alegre pero  cree necesario incentivos y una rebaja del canon municipal, al menos los primeros años de explotación del negocio. 

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