Una multitud da la bienvenida a las fiestas de Burgos en la Plaza Mayor
La improvisación del pregonero y el partido de la Selección pusieron la nota de color

-
N.V. / M.R. / Burgos
Una multitud abarrotaba la Plaza Mayor de Burgos para cuando el pregonero de las fiestas de este año se asomó al balcón de la Casa Consistorial. Fiel a la brevedad del acto, el secretario de Estado de la Seguridad Social, el burgalés Octavio Granado, leyó un pregón acorde con el momento de estrecheces, pero en el que se hizo una abierta defensa de la felicidad y de la diversión, que deben ser las constantes de estos días en Burgos.
Granado recordó que «hoy tenemos más tiempo libre», lo que «nos hace necesariamente más felices». Una situación que no tiene por qué estar en contradicción con las fiestas, que han podido perder ese «único tiempo libre» que existía años atrás.
Esto no debe llevar a engaño porque aunque la fiesta sea menos sagrada es «más necesaria», ya que reconstruye «con tracas y charangas parte de nuestra identidad», ya que «como decía el poeta, nosotros somos quienes somos». Es decir, aquellos que «nos juntamos unos días del año a ver las carrozas, los fuegos artificiales, las corridas de toros, los que recibimos a nuestros amigos ausentes y recordamos a quienes nos han dejado», señaló. Una fiesta que, en «tiempos tan duros como nos toca vivir» debe ser «una tregua», en la que todos se pueden olvidar de la crisis, deseó.
Una estatua del pregonero
El secretario de Estado de la Seguridad Social quiso ser breve en un acto que se adelantó una hora para permitir a los más futboleros disfrutar del choque de España contra Chile, que empezó a las 20,30 horas. Pero eso no le impidió dar rienda suelta a la improvisación.
«Acaba el pregón y se calle el pregonero», llega el momento de que suenen «las verbenas», de que «saquemos brillo a las estatuas, comamos y bebamos, con moderación y con acierto», prosiguió. Y puestos a hablar de estatuas, Granado sorprendió a los asistentes, autoridades incluidas, con la reivindicación de una estatua de un pregonero de las fiestas. Defendió este argumento citando algunas ventajas: «no hablaría mucho», bromeó, bajo la atenta mirada del alcalde y de las reinas de las fiestas.
La multitud que abarrotaba la Plaza Mayor no amedrentó al secretario de Estado de la Seguridad Social, que siguió haciendo gala de su humor y capacidad de improvisación, elogiando las bondades de ceder su puesto de pregonero a una estatua. «Los burgaleses pasaríamos a la historia por tener el pregonero más inoxidable de todo el mundo», prosiguió, antes de despedirse deseando unas felices fiestas a todos los presentes y el triunfo de la Selección Española ante Chile.Los guiños al partido de ayer estuvieron presentes en todos los discursos.Ni la reina infantil, Paula Benito, se olvidó del choque al finalizar su alocución. Más emotivas fueron las palabras que la reina mayor de 2010, Sara Nogal, dirigió a los presentes. No se olvidó de agradecer el apoyo de sus amigos y familiares para, a continuación, desgranar las principales actividades del programa de fiestas, prestando especial atención a la Ofrenda Floral y a la animación de las peñas con sus desfiles y la cabalgata del domingo.
Después llegó el turno del alcalde, que animó a todos los ciudadanos a «dejar de lado las diferencias» para disfrutar con plenitud de los Sampedros antes de lanzar el chupinazo de las fiestas.Por cierto, del anunciado cohete letal, no hubo ni rastro.