La actividad de Urgencias crece un 3% al año y llega a 340 casos diarios
La mayor parte podrían esperar o acudir al centro de salud . El plazo de respuesta varía pero en casos graves es siempre inmediata

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L. B. / Burgos
El Servicio de Urgencias del Complejo Asistencial de Burgos mantiene un incremento anual del 3% en el volumen de pacientes atendidos. Recibe una media diaria de 340 casos -más de 120.000 anuales- aunque la mayor parte son banalidades, es decir, dolencias que o bien pueden esperar a ser tratadas en un centro de salud (y ni siquiera con carácter urgente) o cuyos síntomas no han evolucionado lo suficiente como para revelar la gravedad real.
«Una apendicitis, por ejemplo, tarda unos días en manifestarse y si alguien acude a nosotros porque ha vomitado una vez no podemos saber si es algo leve o derivará en esta afección», explica el coordinador del área, Adolfo Simón, que asume como «una batalla perdida» el reto permanente de concienciar a la población para que haga un uso racional de este servicio.
Señala además que las mejoras introducidas en el funcionamiento de esta atención pueden «jugar en su contra» porque al ser un sistema cada vez más eficaz «atrae a más gente», pues salvo excepciones muy puntuales, lejos quedan ya las eternas esperas. «El tiempo de respuesta depende del caso. Cumplimos los estándares exigidos y en muchas ocasiones los mejoramos. Eso sí, cuando un paciente llega grave la respuesta es siempre inmediata», detalla Simón.
Otros factores que influyen en la excesiva demanda de atención urgente son la intención de esquivar la lista de espera de determinadas especialidades y el hecho de que «cada vez somos más aprensivos», sostiene el responsable del área. Y es que, aunque hay dolencias triviales que, antes de saber que lo son, provocan un temor lógico en quien las sufre (véase, sensación de ahogo o dolor en el pecho provocados por ansiedad), también las hay difícilmente justificables como urgencia. En este capítulo destacan los dolores de oído o las picaduras de mosquitos, «muy habituales», según Simón.
Respecto a la posibilidad de eludir la demora en las consultas, el coordinador de Urgencias asegura tajante que se trata de un error. «La atención que procuramos nosotros es, como el nombre indica, urgente, puntual, paliamos una situación de gravedad pero no disponemos de recursos ni de tiempo para demandar pruebas complejas o realizar el seguimiento de un caso», aclara.
Triaje
Entre las mejoras mencionadas por Adolfo Simón cabe destacar el desarrollo del sistema de triaje. Implantada en 2005, esta herramienta ha permitido «racionalizar la atención y ofrecer una respuesta proporcional». Una aplicación informática controlada por personal de Enfermería coteja diversas variables relacionadas con los síntomas que presenta cada paciente que llega y le adjudica el nivel de urgencia oportuno.
Si los usuarios perciben los efectos de este sistema es algo que desconocen los profesionales que trabajan en Urgencias, un servicio «bastante desagradecido en términos generales», apostilla Simón. «Nos llegan reclamaciones, pocas, eso sí, y ninguna de casos graves, lo que es una buena señal, por cierto, pero no nos llegan las felicitaciones», añade. Considera que pacientes y familiares deben ser comprensivos y entender que todo lleva su tiempo y «mucho más coordinar numerosas pruebas».
En verano, traumatismos
Como manda la tradición, la atención traumatológica prevalece en verano. «Aunque cada año hay menos accidentes de tráfico graves, estos siguen predominando junto a las caídas o los incidentes deportivos. El resto del año los niños copan las asistencias, sobre todo los fines de semana. En este caso la proporción de banalidades es aún mayor. «Es mucho más comprensible, no obstante, porque un bebé llora y los padres no saben qué le ocurre».