Una relación que trasciende lo académico
18 estudiantes de la Universidad de Michigan llegan a la UBU para perfeccionar su español durante 4 meses

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J. M. / Burgos
La Western Michigan University de EE UU ha sido testigo, a lo largo de los últimos doce años, de la evolución de la historia reciente de una Universidad como la de Burgos que, no hay que olvidar, no logró emanciparse de Valladolid (1994) hasta no demasiado tiempo antes de que los americanos hicieran de esto de venir a Burgos, una tradición. Quizás por esto, la relación entre las dos instituciones educativas trasciende ya lo académico y es, en la práctica, un hermanamiento entre el estado norteamericano y la ciudad castellana.
Aunque ya 'aterrizaron' el sábado en Burgos, la recepción oficial de estos 18 alumnos norteamericanos y algunos de sus docentes no se produjo hasta la mañana de ayer en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la UBU. La vicerrectora de Relaciones Internacionales y Cooperación, Inés Praga, ejerció como anfitriona del acto y no escondió elogios hacia sus colegas norteamericanos y los jóvenes estudiantes. «Más que un curso, pretende ser un hermanamiento», resumió Praga para definir la relación tan estrecha que existe entre las dos universidades.
Y no le faltó razón a la vicerrectora a juzgar por la cordialidad del ambiente que se respiraba ayer en los jardines de Derecho. Alumnos y profesores departían con naturalidad y parecían sentirse como en casa en el momento de la bienvenida oficial.
Pero la clave de que este curso se prolongue en el tiempo y que, año tras año esté más consolidado no es fruto de la casualidad sino que es el resultado de la profesionalidad y el empeño que durante meses ponen los dos 'alma mater', con permiso de la vicerrectora, de este proyecto: María Pilar Alonso (Universidad de Burgos) y Mike Braun (Western Michigan University), coordinadores del Curso.
Precisamente Braun, que ya se maneja como un burgalés más después de tantos años visitando la ciudad, destacó la ilusión con la que los estudiantes norteamericanos afrontan la aventura de vivir en la capital durante estos cuatro meses (regresarán a Estados Unidos en diciembre). «Burgos tiene fama allí. Desde que entran a formar parte del sistema universitario, los estudiantes del Departamento de Español ya saben lo que es Burgos. Venir hasta aquí se convierte en una meta para ellos», sostuvo convencido.
Y es que, no todos los alumnos que desean llegar a Burgos lo consiguen. Primero tienen que demostrar cierta habilidad en las clases de español y, una vez vencida esta prueba, deben superar una entrevista con un trío de profesores. En esta ocasión han sido 18 los alumnos (número perfecto para los organizadores) que han conseguido el premio de estudiar en Burgos y se han tenido que quedar fuera, por esta vez, otros siete u ocho más.
No todo son las clases
En cualquier caso, y al margen de los estudios en las aulas, los estudiantes de la Universidad de Michigan aprovecharán su estancia en Burgos para conocer los rincones más emblemáticos de la ciudad (Catedral, Huelgas, Cartuja, Atapuerca, MEH...) y se desplazarán hasta otras ciudades tradicionalmente castellanas como Madrid, Segovia, Salamanca o Toledo.