Las subcontratas extranjeras de la construcción dejan de venir a Burgos
El parón en el sector desploma a la mitad el número de subcontratas que llegan a la provincia de Burgos desde otros países

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J. MAIQUES / Burgos
La subcontratación de empresas extranjeras ha sido, durante la bonanza económica, una práctica extendida con normalidad dentro del gremio de la construcción. Corrían tiempos en los que se trabajaba a diestro y siniestro y en los que, si había mucha faena, no se dudaba en acudir a empleados, casi siempre obreros, de otros países. Sin embargo, lo cierto es que la situación ha dado un giro de 180 grados en los últimos dos años y el número de constructoras foráneas que llegan a trabajar en Burgos se ha reducido a la mitad.
Los últimos datos recogidos por el Observatorio de Relaciones Laborales de la Junta de Castilla y León señalan que en el primer trimestre de 2010 Burgos recibió a 28 empresas extranjeras, casi todas subcontratistas, del sector de la Construcción. Una cifra muy por debajo de las 51 que llegaron hasta la provincia durante el mismo periodo de 2008 y también muy inferior a la del número de trabajadores extranjeros desplazados, la mayoría desde Portugal, hasta la provincia castellana. Así, mientras Burgos recibió a 580 empleados de este tipo en 2008, la cifra ha caído en 2010 hasta los 231. Más de la mitad.
Fuentes del gremio de la construcción apuntan a que la razón por la que se ha recurrido, en los últimos años, a subcontratar empresas extranjeras se fundamenta en que la mano de obra que se demandaba no era fácil de encontrar en España. Es el caso de puestos de trabajo muy sufridos y mal remunerados, como el de encofrador, que exigen un sobresfuerzo físico y que eran desechados por los nacionales. Y es que estos, según indican, preferían trabajar en una planta de producción de un fábrica antes que 'deslomarse' en una obra. Al contrario de lo que sucedía entonces, ahora no solo no abundan estos puestos de trabajo sino que, además, la construcción se ha desplomado.
Claro que, por otro lado, también hay otra teoría que apunta a la búsqueda de mano de obra barata para disminuir costes y sacarle así un rendimiento extra a la obra. Así, un obrero que, por ejemplo, tenga un convenio en su país por el que se le paga 1.000 euros de sueldo resulta más rentable que otro con un salario de 1.400. Es más, incluso, en algunas ocasiones, se les paga menos dinero porque se les descuenta el alojamiento y la comida, tal y como apuntan algunas fuentes del sector.
Con todo esto, las cosas en el resto de la región siguen el mismo rumbo que en Burgos. Así, el descenso en la llegada de empresas y empleados extranjeros desde 2008 ha sido igual de contundente. En concreto, de las 293 constructoras y 2.637 trabajadores que llegaron hasta la Comunidad hace dos años, se ha pasado a 165 y 1.053 en 2010.