Los hosteleros acatan la ordenanza de terrazas pero piden no pagar en 2011
Defienden que exige una inversión importante y que llega «en el peor momento»

-
J. MAIQUES / Burgos
Los hosteleros de la capital no están dispuestos a dar su brazo a torcer y, aunque afirman que acatan la nueva ordenanza de terrazas y veladores publicada por el Boletín Oficial de la Provincia el pasado lunes, ya avanzan que van a poner toda la carne en el asador para intentar convencer al Ayuntamiento de que les condone el pago de las tasas del año que viene.
En opinión del presidente de la Federación Provincial de Hosteleros de Burgos, José Luis López, la nueva normativa llega «en el peor momento (por la crisis) y vamos a luchar todo lo posible para que el primer año no se nos cobre por el suelo y así, de alguna manera, compensar la inversión». Y es que esta posible solución ha sido una de las principales peticiones que los hosteleros de la capital han trasladado a la concejal de Licencias, Dolores Calleja, en las múltiples reuniones que han mantenido durante los últimos meses.
Otro de los aspectos que recoge la nueva ordenanza y que tampoco es del agrado de los hosteleros es la obligación de que las terrazas que se acojan al modelo básico estén cerradas por un 'corralito' del estilo al que tiene instalado la cafetería Milán en la calle Vitoria.
En opinión de López, este modelo no tiene demasiado sentido ya que, según sostiene, «cuando el empresario quite la terraza, el corralito se va a quedar vacío con todos esos espacios públicos cercados». Una situación que, según vaticina el presidente de los hosteleros, hará «rectificar» al Ayuntamiento y provocará, además, un gasto innecesario por parte de los propietarios de los locales.
Respecto a los otros dos tipos de terraza que contempla la ordenanza parece que no existe la misma polémica que con el modelo básico.
Así, en la versión intermedia se contempla un prototipo como el del corralito, con la salvedad de que añade un suplemento de cristal o de otro material que debe ser transparente. Por su parte, la terraza de cerramiento completo está estandarizada y es el resultado de un concurso realizado hace cuatro años. En este caso, López afirma que les gustaría que se les facilitara las características técnicas para así poder avanzar y que los hosteleros puedan hacer el pedido.
Casa Ojeda, en la Plaza de La Libertad, y Blue Gallery, en Paseo de los Comuneros, fueron los primeros que presentaron su solicitud para instalar un velador cerrado junto a sus establecimientos de la capital.
Respecto al mobiliario, la ordenanza otorga, dentro de un límite, más libertad a los hosteleros. Así, en el caso de las sillas, la normativa indica que en el centro histórico deberán ser de estructura metálica, madera o mimbre (con el asiento, preferiblemente, trenzado). En el resto de las terrazas queda prohibido el mobiliario de plástico con escasa presencia estética o configuración extremadamente básica.
Con los colores, la ordenanza también estipula unos criterios a seguir. Así, en el ámbito del centro histórico, el color de los toldos y sombrillas deberá ser el beige u ocre. Para el resto de la ciudad los toldos y sombrillas serán de un único color preferentemente el beige , ocre, granate, blanco o negro. Se prohiben los colores primarios: rojo, azul y amarillo.
Del mismo modo, la ordenanza también prohibe la presencia de cualquier tipo de publicidad en los toldos, sombrillas y en los elementos de cierre de la terraza. Eso sí, la normativa no considera publicidad el nombre del propio establecimiento.
Con ilusión
A pesar de las diferencias, la ordenanza, que entrará en vigor el uno de enero, también está generando ilusión entre los hosteleros de la ciudad que, por primera vez, podrán sacar sus terrazas a la calle durante todo el año (hasta ahora sólo se podía entre abril y octubre). «Se hace con ilusión de que la gente salga más», afirma López con la esperanza de que suceda lo mismo que en otros lugares de Europa.