Uno de cada diez contribuyentes burgaleses no paga a tiempo el impuesto de circulación
El Ayuntamiento de Burgos tiene 10.600 recibos pendientes pasados a vía ejecutiva / La deuda total de todos los impuestos más multas asciende a 9,1 millones de euros

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J. MAIQUES / Burgos
Son miles los burgaleses que no pagan a tiempo sus facturas. Y los que no cumplen con el impuesto de circulación son todavía más. Según las cuentas que maneja el Ayuntamiento de la capital, uno de cada diez burgaleses no liquida a tiempo este impuesto que se grava sobre los vehículos y prueba de ellos es que de los 99.184 recibos emitidos este año por la Administración local por este concepto, 10.600 están todavía pendientes de cobro.
Aunque las cifras resultan llamativas, lo cierto es que la situación no supone mayor trastorno para el Ayuntamiento. En primer lugar, porque la administración dispone de las herramientas necesarias para asegurarse el pago (tiene potestad para embargar) y, en segundo término, porque la mayoría de los impagos son retrasos que encuentran justificación en los «despistes» de algunos ciudadanos, tal y como sostiene el titular de la Concejalía de Hacienda, Ángel Ibáñez.
Pero además, el responsable de las arcas municipales quita hierro al asunto porque, según sostiene, hay algunos ayuntamientos que, en el caso del impuesto de circulación, acumulan expedientes en vía de apremio superiores al 50%. «Nosotros somos de los que mejor estamos», asegura.
A todo esto, la principal razón que explica que haya más morosidad en el impuesto de circulación que la que existe en otros tributos se sostiene en la peculiaridad de que «los vehículos están sujetos a numerosas transmisiones», tal y como indica Ibáñez. Una circunstancia que, como señala el concejal, hace que muchos propietarios no domicilien el impuesto por si deciden, por ejemplo, vender el turismo o comprarse uno nuevo.
De este modo, los propietarios se liberan automáticamente de realizar el pago de la factura en el mismo momento en que el vehículo cambia de manos. Esto explicaría que, al ser ellos los que se encargan de acudir a ingresar el dinero, se acumulen más deudas que cuando la entidad financiera procede directamente al cobro de la factura.
Recargos por no pagar
El procedimiento para el cobro de la deuda una vez que ha finalizado el plazo de pago voluntario va unido a un recargo que varía en función de la tardanza a la hora de cumplir con la obligación tributaria. Así, hasta la notificación de la providencia de apremio se aplica una ‘ejecutiva blanda’ que supone un incremento de la factura de un 5%.
Si todavía no se ha efectuado el pago en el plazo que establece dicha providencia, se eleva hasta el 10%, y si se sigue sin pagar y finaliza esta última prórroga aumenta el coste hasta en un 20%. Todo esto con el añadido de otros intereses que se cargan por la demora y las costas causadas.
Pero si todo esto no funciona y las notificaciones se acumulan una tras otra sin que el contribuyente cumpla con su obligación, la administración investiga la existencia de cuentas corrientes, salarios, pensiones, bienes inmuebles o muebles... por si hiciera falta recurrir al embargo.
En cuanto a los tipos de deudores, «una parte corresponden a los ocasionales debido a despistes o retrasos de cumplimientos por problemas de liquidez, otro porcentaje corresponde a los insolventes o personas de extrema necesidad, y una pequeña parte, como mucho un 1% se corresponde a los morosos profesionales», asegura Ibáñez.
Deudas de 9 millones
En cualquier caso, las deudas con el Ayuntamiento de la capital no se quedan sólo en los impuestos de circulación que no se pagan a tiempo, sino que van mucho más allá. Y es que los contribuyentes burgaleses adeudan a la Administración local nada menos que 9,1 millones de euros que se reparten entre los 12.713 expedientes en ejecutiva abiertos.
Y es que sólo en multas (principalmente de tráfico), 7.137 contribuyentes tienen deudas con el Ayuntamiento de la capital por valor de 1,8 millones de euros. El resto, 7,3 millones, corresponde a otros impuestos como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), basuras...
Por otro lado también es indicativo el incremento de los procedimientos concursales que le han llegado al Ayuntamiento de la capital. Y es que, mientras en 2009 se contabilizaron 14 expedientes de este tipo, hasta mayo de 2010 ya sumaban 24.